Cecilia Bagliani: pionera de un espacio de bienestar para embarazadas

Cecilia Bagliani fue una precursora en la provincia: desde su espacio marcó la tendencia de una nueva mirada hacia las embarazadas. Con su equipo de trabajo apunta a la salud corporal y emocional durante ese periodo y también al postparto y la crianza.
Apenas se produce el traspaso desde afuera hacia el interior el efecto es inmediato. Lo que se percibe en esa sala es calidez y ganas de estar en un espacio donde el objetivo está muy claro: transitar una etapa tan íntima y particular en compañía de otras mujeres quienes están en la misma situación y encuentran allí un lugar de reunión, de bienestar. Y de empoderamiento.
De eso se trata el “Espacio embarazo y crianza Cecilia Bagliani”, un lugar que desde 2011 se convirtió en una referencia para mujeres de Santa Rosa y de otras localidades de la provincia que buscan salud corporal y emocional durante el embarazo, el postparto y la crianza de sus bebés.
“Soy psicóloga egresada de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Hice una formación en psicología perinatal en el hospital Durán donde se aborda el acompañamiento a la embarazada, la primera etapa del bebé, la vinculación con su familia. Me especialicé en esa temática y luego lo vinculé a algo que yo hice desde muy chiquita: la danza con Noemí Chejolán. Es algo que siempre me gustó, tender puentes con la danza, el cuerpo y el arte”, resume Cecilia Bagliani (42 años) desde un almohadón que en solo unos minutos será ocupado por mujeres que quieran contar sus historias, hacer algunos ejercicios o danzar con música suave.
El camino emprendedor de Bagliani comenzó cuando decidió pegar la vuelta a su ciudad. Buscó un lugar para generar un espacio que no tenía antecedentes y que se comenzó a ofrecer como una alternativa con distintas profesionales que hacen al camino de la maternidad.
“Cuando llegué fui a trabajar como psicóloga al hospital de Toay y ya tenía la idea de generar este espacio de embarazo y crianza. Mientras tanto trabajé un montón en el Ministerio de Educación, en la Dirección de Nivel Inicial que es la que coordina todos los jardines de infantes provinciales. Y también trabajé en Desarrollo Social, en los programas ‘Primeros años’ y ‘Encontrarse’, con los que viajábamos por todos los pueblos. Fue una experiencia muy interesante y a mí me sirvió mucho porque siempre desarrollé una tarea orientada a este tema que tiene que ver con los vínculos”.
Cecilia puso manos a la obra para acondicionar la casa en la que hoy trabaja un equipo compuesto por una especialista en estimulación temprana, una nutricionista y una musicoterapeuta. Allí se hacen talleres vivenciales, charlas o actividades dirigidas a mamás, papás, abuelas y abuelos con bebés de 6 meses a 2 años.
“Vienen embarazadas desde los tres meses en adelante y todas las semanas se encuentran, cuentan sus historias, problemas, necesidades; y yo armo un trabajo corporal que no es solo gimnasia sino también con pelotas, telas, música. Le doy un lugar a la danzaterapia y a las danzas corporales que tienen que ver con un reconocimiento del cuerpo como mujer, como embarazada, y que ayuda a prepararse para el parto y el postparto. Se arman grupos de mujeres, muchas de ellas de otros pueblos o que no tienen la familia acá y tienen la necesidad de un acompañamiento”, detalla.

¿Cuesta que los hombres se acerquen?
“Está claro que trabajo mucho con la mujer, pero sí es cierto que cuesta mucho traer a los hombres, lo he intentado y es difícil. Lo que busco es que la mujer se empodere, esa es la palabra. Un empoderamiento femenino porque antes se hacía lo que decía el médico y la familia, estaban muy presentes los mandatos sociales y el deber ser. También se pasó del parto natural a la cesárea en forma masiva, de la leche materna a la leche de fórmula. Todo se mercantilizó y, por otra parte, la mujer también empezó a trabajar”.
Para Bagliani, la tendencia hoy avanza hacia el respeto a la decisión de la mujer y de su entorno, algo que se vincula directamente a la salud “corporal y emocional” que propone el espacio ubicado en la calle Victoria, en Villa Alonso.
“Por suerte las cosas están cambiando, por ejemplo con la Ley de Parto Respetado, hoy la mujer, junto a la familia y a la pareja, pueden decidir respecto a un montón de cosas: si quiere que la visiten, en la clínica o en mi casa, si quiere dar la teta, elegir médicos, etcétera. Al momento del nacimiento de un hijo la mujer -sobre todo si es primeriza- está en una situación muy vulnerable y muy caótica a nivel emocional. Hoy la pareja empezó a tener más protagonismo y las mujeres reclaman más también, que el hombre se vincule más y pueda compartir y ayudar”.
Cecilia estará hoy en General Pico. Allí brindará una jornada especial para “mamá/papá y el bebé, con vínculo, contacto y juegos. También para aprender la técnica de los masajes shantala. El sábado 24, en su espacio santarroseño, se hará un taller de Musicoterapia y Embarazo (la música como un puente en el vínculo con el bebé). Distintas actividades hacia un mismo objetivo: el bienestar y la salud.
“Lo que se busca es un acompañamiento terapéutico relacionado con el embarazo, el vínculo y la familia. Que sea un espacio más integral con distintas profesionales. En el fondo se trata de algo preventivo desde la salud. Es ayudar desde el embarazo para que después se refleje en los vínculos. Ese es mi objetivo, viene desde lo terapéutico, lo fui estudiando y profundizando aunque reconozco que es bastante alternativo lo que hago. Hoy por suerte la mirada es mucho más amplia, multidisciplinaria, y lo que se busca es nada más y nada menos que el bienestar y la salud de la mujer”.

RECUADRO
El trabajo de las dulas
En el marco de las nuevas miradas hacia las embarazadas, hay una tendencia que crece y es la de la presencia de las dulas, mujeres que acompañan a mujeres durante el parto. No son médicas ni tampoco parteras, son simplemente auxiliares del parto. La palabra dula significa “la que sirve” y su función es contener y alentar a la parturienta.
“Hay un nuevo rol que son las dulas: las llaman a las 3 de la mañana y ahí están, es un servicio que contratás. Es más común en las ciudades más grandes, acá todavía no es muy conocido pero de a poco va a llegar. Lo que hago yo es reforzar el entorno de la mujer embarazada”, explica Cecilia que menciona especialmente a Andrea Ramírez y Victoria López, “que están desde el principio acompañando todo el proyecto”.
“La dula puede ayudar mucho en el acompañamiento durante el parto. A veces, aunque esté el esposo, él tiene sus propios miedos y necesidades y, en cambio, la dula está entrenada en apoyar a la mujer. Son simplemente personas amables, pero producen mejores resultados que otras tecnologías como la cesárea”, resaltó Ricardo Herbert Jones, obstetra brasileño y coordinador de la Red por la Humanización del Parto y Nacimiento, de Porto Alegre. “Son mujeres que ofrecen a las parturientas una atención focalizada con palabras cariñosas, intentando que el trabajo de parto no sea agresivo. Ellas ayudan en una realidad de tanta tecnocracia en los hospitales donde las pacientes son tratadas como si fueran objetos y no personas que tienen el derecho a decidir que se va a hacer sobre su vientre”, añadió.