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Chakana es un negocio líder en alimentación saludable

«Chakana» es un negocio líder en el rubro de la alimentación saludable. Ubicado en Santa Rosa, el emprendimiento de origen familiar se caracteriza por su amplia variedad de productos naturales y orgánicos. Una apuesta que cada vez suma más adeptos.

Las propuestas vinculadas a la vida saludable encontraron un público que cada año se va expandiendo, principalmente aquellas orientadas a la alimentación. Dentro de este rubro, Chakana es un referente que, desde que abrió sus puertas en 2016, no para de crecer. Desde su local, en la esquina de Escalante y Centeno, ofrecen a los vecinos de Santa Rosa todo tipo de productos naturales y orgánicos.

Aunque nació hace cuatro años, el origen de este almacén saludable data de hace más de tres décadas y surge -según admiten tanto Sergio Gregorio (55) como Paula Rivero (56) quienes hoy encabezan el emprendimiento- de una «historia de amor». «Hablar del negocio y de la familia es tomar en cuenta el mismo hilo conductor que fue el encuentro entre Paula y yo en 1987, hace ya más de 30 años. Después de que nos conocimos, dejamos todo y nos fuimos a vivir a El Bolsón con lo poco que teníamos. Y ahí empezó todo», rememora Sergio.

Ese fue un cambio rotundo en sus vidas. Ambos residían en Buenos Aires y, de un momento para otro, empacaron sus cosas y partieron hacia una aventura en la Patagonia. Una experiencia que impactó de lleno en su forma de ver y sentir la vida. «Eso marcó un cambio de alimentación en nuestras vidas, en nuestros hábitos. Y ahí pusimos el primer almacén natural que se llamó ‘Verdementa’ -que aún sigue- y una fábrica de milanesas de soja que también continúa», recuerda el emprendedor.

Sin embargo, tras un largo tiempo en la localidad rionegrina, la pareja decidió volver a Santa Rosa, donde vivía Paula previo a su paso universitario por Capital Federal. Y no volvieron solos ya que la familia se había agrandado y continuó haciéndose más grande.Sus hijos Mailén (31), Violeta (28) y Nazareno (25) -y hace dos años la primera nieta, Amelia- son todos hoy parte del negocio.

«Quien tomó la posta inicial fue Violeta, ella empezó todo con nuestra asistencia. Después de un tiempo, esto empezó a tomar vuelo y ella inició otro emprendimiento que es la parte mayorista del rubro. Ahí dejé mi trabajo y me dediqué de lleno a Chakana, donde mis hijos y también Paula se fueron sumando. Y ahora está Facundo (20) que nos da una mano enorme y trabaja con nosotros», relata Sergio sobre los inicios y primeros pasos de un negocio que es líder en el rubro de la alimentación saludable.

«Acá todos nos rotamos y hacemos de todo. Lo que nos une es el amor por lo que hacemos y por la toma de conciencia en la alimentación, y una filosofía que es mucho más profunda», afirma Paula que resalta: «Antes del almacén está el espacio de Chakana Espacio Integral, donde ahí hacemos diferentes tipos de talleres destinados al bienestar integral».

Natural y orgánico

Los productos naturales y orgánicos son la especialidad de Chakana que cuenta con una extensa variedad que va desde frutos secos, quesos y lácteos, infusiones, frutas y hasta condimentos. Además, tiene una amplia sección de productos para celíacos y otra especial para veganos y vegetarianos. Algunos de ellos de propia elaboración, mientras que el resto viene de pequeños proveedores.

«No trabajamos ni queremos trabajar grandes marcas, acá apuntamos a los pequeños productores que trabajan la tierra a conciencia, libre de agroquímicos», explica Sergio. En una misma línea, Paula añade que el emprendimiento «busca un cambio también en ese sentido, que no te engañen con algún slogan porque la mejor alimentación es la natural. Chakana busca eso, trabajar con pequeñas fincas y emprendimientos que se reúnen para producir como hacían nuestros abuelos: volver a lo sano».

Y agregan: «Tener un almacén saludable no solo significa la alimentación sino el trato con el otro, la relación. De hecho, a nosotros nos encanta la relación que tenemos con los clientes. Ahora por la pandemia no se puede, pero el 90 % de los clientes nos dan un beso y tenemos una relación fluida y de confianza. Esto nos interesa».

El emprendimiento, a su vez, cuenta con una arista ecológica la cual pregonan a todos sus clientes mediante diferentes acciones. Además de vender productos amigables con el medio ambiente, en Chakana se alienta a los clientes a que lleven sus propias bolsas y, en caso de que no tengan, se les entrega una biodegradable. «Tratamos de contribuir en todo sentido, aunque sean cosas pequeñas», afirma Mailén.

Grandes sueños

Desde hace más de dos meses, el mundo vive en una especie de «stand by» producto de la aparición y el avance del coronavirus. Esto obligó a la actividad económica a adaptarse a estos tiempos, así como también puso en pausa muchas iniciativas. Y Chakana no fue una excepción en este escenario de confinamiento.

«En los primeros días de la cuarentena tuvimos que cambiar nuestra forma de funcionar y comenzamos a hacer ventas por redes sociales y de forma telefónica. Tomando los pedidos y después haciendo los envíos, primero nosotros y después con cadete. Ahora que podemos abrir (un rato por la mañana y otro por la tarde) vamos a seguir manteniendo esta opción pensando en que es mejor que la gente se quede en su casa», explican Paula y Sergio.

Respecto al futuro, ambos revelaron que «aunque ahora nos paró la pandemia, estamos con el proyecto de agrandar el local y comenzar a envasar aceite de coco acá en La Pampa. En el otro depósito tenemos todo preparado, estamos esperando que lleguen los envases. Ya nos contactamos con un importador para traer el producto de Indonesia y Filipinas y eso lo vamos a fraccionar acá», a lo que agregan: «En general, el aceite de coco en el país se compra a tres o cuatro fraccionadores grandes en Buenos Aires. Así que la idea es hacerlo nosotros. Por ahora, para venderlo en el local como primera idea y después sí, pensar un poco más allá».

Otro gran plan es expandirse y sumar nuevos puntos de ventas, no solo en Santa Rosa sino también en la Patagonia argentina. «Hoy estamos muy bien, nos ha ido muy bien en estos cuatro años, y esto nos invita a pensar en abrir una sucursal quizá. Y también poner un punto de venta en el sur. Los sueños son siempre en grande y lo hemos hablado con la familia», remarca Sergio quien señala a las localidades de San Martín de los Andes, Villa La Angostura o El Bolsón como posibles lugares.