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Cierra histórica librería

La familia Socolovsky decidió cerrar las puertas de «Libros Pampa» a fines de noviembre. Entre los motivos, se encuentra el fallecimiento de Alejandro, su dueño junto a María Elena Burgos, y la profunda crisis económica que afecta al país.
Es sábado a la tarde y los pasillos de «Libros Pampa» están repletos de clientes que buscan entre las estanterías títulos de toda clase ¿La razón? La histórica librería, que nació en el centro santarroseño durante los oscuros años de la dictadura cívico militar, anunció a través de las redes sociales que cerrará sus puertas.
«Libros Pampa se va. Invitamos a quienes nos acompañaron en estos 41 años a venir por última vez y llevarse esos libros que solamente traíamos nosotros», expresaron.
La librería nació hace 41 años por la necesidad y la valentía que tuvieron Alejandro Socolovsky y María Elena Burgos luego de que a él lo dejaran cesante en la Universidad Nacional de La Pampa por razones políticas. «Al morir mi esposo quedé yo a cargo de la librería, pero la verdad es que estábamos muy cansados después de 41 años de estar acá al frente», contó a LA ARENA María Elena y reveló que era una decisión que ya estaba charlada con Alejandro: «Siempre decíamos que íbamos a tratar de terminar para fin de año, a ver si nos dábamos un tiempito para vivir un poco nosotros, nada más que eso, recorrer un poco la provincia o algún otro lugar del país».
María Elena, de 81 años, no está sola. En el difícil proceso de dar por terminado un ciclo la acompañan sus hijos Leandro y Miriam, quien advirtió que el cansancio no fue el único motivo para cerrar. «Se suma otra cosa que no es menor, y es la baja en las ventas de los últimos años a raíz de las políticas de ajuste del gobierno de (Mauricio) Macri. Además, esta es una librería que si bien ha trabajado con novedades, la base ha sido apuntando a un público universitario o que necesitaba literatura específica, y son sectores que han sido muy golpeados por la baja en los ingresos. Hay un bajón importante en las ventas, sobre todo en los últimos dos años», explicó.
«Hubo años en que parecía que el libro que rondaba los temas políticos o tenía que ver con algo de eso nadie los elegía… Se fueron atravesando distintas épocas, distintos altibajos, pero desde la nada mantener una librería que se va acrecentando, no resultó fácil», rememoró María Elena.

«No somos eternos».
«Veníamos pensándola, no era todavía una decisión firme -señaló María Elena- pero a partir de nuestras edades, no somos eternos, decíamos ‘hay que cerrar'».
«Obviamente la muerte de mi papá precipita la decisión», agregó su hija, en relación a Alejandro Socolovsky, quien falleció el pasado 27 de octubre. «Indudablemente», acotó María Elena.
El matrimonio superó todas las crisis que atravesó el país. «Se pasaron las crisis de la hiperinflación y del 2001. El mismo momento en que se abrió la librería no era el más propicio y sin embargo se salió adelante, pero con otras condiciones. Una cosa es sobrellevar una crisis con 40 años y otra cosa ella sola con la edad que tiene», expresó Miriam.
Con respecto al cierre, explicó que están ofreciendo una liquidación con descuentos importantes, que van desde el 10 hasta el 50 por ciento, durante todo el mes de noviembre.

La decisión de quedarse.
«Libros Pampa» no es solamente una librería, sino que también representa la valentía de un matrimonio que en medio la más sangrienta dictadura militar tomó la decisión de quedarse en el país para intentar salir adelante. María Elena navega entre sus memorias mientras recuerda que «la librería fue instalada después que a mi esposo lo dejan cesante en la Universidad por razones políticas en el año 76. Yo estaba dando clases en la escuela primaria, teníamos tres hijos».
En aquel momento, tomaron una decisión trascendental: «‘Hay que seguir, no nos vamos a ir del país, este es nuestro lugar’, así que nos quedamos. Alejandro tuvo que hacer de todo en esos años hasta que vuelve a la universidad en el 83».
Su primer local estuvo ubicado en Avenida San Martín 160, a pocos metros de la plaza. Luego, se mudaron a otro edificio, también sobre la misma calle hasta que finalmente, luego del 2001, se instalaron en su actual ubicación.
En ese sentido, recordó que aquel período fue «muy difícil» y que «un par de veces vino la Federal a mirar qué títulos teníamos. Después lo citaron a mi esposo y le dijeron si él tenía conocimiento de que había una serie de libros que estaban prohibidos. Obviamente dijo que no».
A su vez, la decisión de abrir una librería en ese contexto fue también un hecho político. «Cuando Alejandro queda cesante a él le ofrecen la posibilidad de ir al exterior. En esa época él tenía tres hermanos, dos en Israel y uno en Estados Unidos. El dijo ‘no, esta es mi tierra y mi compromiso está acá'», destacó su esposa.

Una huella educativa.
Miriam Socolovsky destacó la actitud comprometida de sus padres. «En los últimos días, a raíz de todas las cosas que la gente publicó sobre mi viejo, muchos los recordaban a él y a ella de haberlos conocido en la librería a partir de que estudiaban algo y ellos les daban los libros. Si no se podían comprar el libro se lo daban igual y lo pagaban cuando podían», señaló Miriam.
«Mucha gente dice que pudo llevar adelante sus estudios en buena medida gracias a que tuvo una facilidad al acceso de la bibliografía. No es la única huella, pero es una parte importante porque tiene que ver con la idea de pensar que el acceso a la educación es un derecho colectivo. Tener una persona más que pueda acceder a la Universidad tiene que ver con un aporte social, ellos trataron de contribuir a eso», completó.