Inicio La Pampa Cinco años de prisión por transportar 10 kilos de cocaína

Cinco años de prisión por transportar 10 kilos de cocaína

EL DESTINO ERA NEUQUEN

En la pena más alta que cerró el Tribunal Oral Federal de La Pampa en un juicio abreviado, fue condenado Froilán Hilario Cabrera a cinco años y seis meses de cárcel por el delito de tráfico de estupefacientes. El acusado, un electricista oriundo de Córdoba, que transportaba desde el norte 10 kilos de cocaína, tenía una condena previa en aquella provincia.
El hecho ocurrió en agosto del año pasado cuando fue detenido en el acceso a Ataliva Roca un colectivo que iba de Salta a Neuquén y en una inspección, la Policía pampeana detectó la droga en la mochila del acusado.
Como atenuantes favorables, el juez José Triputti consideró la favorable impresión personal del imputado al momento de llevarse a cabo la audiencia de juicio abreviado y el reconocimiento del hecho atribuido y la admisión de su autoría.
En su contra, se tuvo en cuenta la reiteración delictiva, ya que posee una condena previa dictada por el TOF 1 de Córdoba, donde se lo condenó a una pena de seis años de prisión, como autor responsable del delito de comercialización de estupefacientes, agravada por haber sido cometida en perjuicio de menores de edad y además, la gran cantidad de cocaína secuestrada, la cual presentaba una elevada concentración.
El acuerdo de juicio abreviado fue acordado entre el fiscal federal Leonel Gómez Barbella, los defensores particulares Rubén Tirso Pererira y Carlos Alberto Bustamente y el acusado.

Una mochila con droga.
El hecho investigado ocurrió el 9 de agosto de 2018 a la 1.07 cuando el personal del área de Coordinación Operativa de Narcotráfico de la Policía de La Pampa se encontraba llevando a cabo un operativo de control vehicular en el marco de la Campaña de Prevención de Tráfico Ilícito de Drogas en el acceso a Ataliva Roca y detuvo la marcha del ómnibus de la empresa Flecha Bus, procedente de la ciudad de Salta y con destino a la ciudad de Neuquén.
En ese momento, subieron al ómnibus a identificar los bolsos que los pasajeros llevaban en su poder, constatándose que el equipaje carecía de talón que identificara a quien le pertenecía. Es así que se detectó una mochila color negro, ubicada en el compartimiento existente en la parte superior de las butacas, sobre el sector medio de los asientos nº 8 y 11 correspondientes a la fila simple de butacas, ocupadas cada uno por un hombre, que negaron que la mochila les perteneciera.
Ante ello y en presencia de otros dos pasajeros se hizo ascender al perro adiestrado «Roco», que al oler la mochila dio signos evidentes de que podría contener estupefacientes por lo que se le pidió a uno de los testigos que la tomara y todos se dirigieron al vehículo donde estaba instalado el escáner, arrojando una imagen compatible con lo indicado por el perro, por lo que se convocó a otros dos testigos y en su presencia se procedió a la apertura de la mochila en cuestión produciéndose el hallazgo de la droga.