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Circenses buscan un lugar para instalarse

GENERAL PICO: FAMILIA QUEDO VARADA EN MARZO Y AHORA DEBE DESALOJAR PREDIO

Javier Rodríguez y Cintia Evangelista llegaron con sus hijos y parte de familia a General Pico a instalar el Circo Magnun a principios de febrero y solo pudieron ofrecer tres funciones, antes que se decretara el inicio de la cuarentena por la pandemia de Covid-19. Llevan más de nueves varados en esta ciudad, y las autoridades del Club Hípico, donde vivieron en todo este tiempo, les pidieron que desalojaran el lugar.
A la difícil situación que afrontaron en todos estos meses sin poder abrir la carpa del circo, se sumó ahora la necesidad urgente de buscar un terreno con luz y agua, a donde instalarse con los camiones y las carpas. La situación que atraviesan es desesperante y ruegan que les llegue una solución inmediata.
Rodríguez contó que llevan están desde marzo en esta ciudad y que necesitan encontrar un predio donde quedarse dado que en los próximos días deben desocupar el Club Hípico, a pedido de la dirigencia de la institución que los dejó quedarse todo este tiempo.
Precisan un espacio que tengan los servicios de luz, agua y sanitarios, para poder instalar los camiones que es donde viven.

Estadía.
Durante todo este tiempo que estuvieron en esta ciudad sobrevivieron gracias a la ayuda de las y los vecinos solidarios, que les donaron alimentos y les dieron diferentes ayudas. También salieron a vender pocholos y golosinas, y hasta hicieron changas para sobrevivir.
Llegaron a Pico durante la primera semana de marzo y durante 15 días prepararon las instalaciones, la carpa y demás, para dejar todo listo para el debut, que llegó el viernes 13 de marzo. Al día siguiente, hicieron dos funciones más, y el domingo 15 ya no pudieron abrir.
Los espectáculos públicos quedaron postergados por la pandemia, y recién en este tiempo algunos pueden volver a la actividad. En el caso del circo, Javier contó que en algunas provincias podrán comenzar a funcionar en lo inmediato, con un estricto protocolo, pero no es el caso de ellos.
La estadía se hizo mucho más larga de lo pensado, y las autoridades del club, comprensibles con su situación particular, los autorizaron a quedarse. Sin embargo, ahora precisan el predio para desarrollar otras actividades y la familia circense deberá buscarse otro espacio. Rodríguez contó que necesitan un lugar donde poder guardar sus pertenencias, porque el tráiler la casa donde viven, y no pueden dejarlo «tirado».
Los circenses supieron adoptar a la ciudad que le tendió una mano solidaria en un momento complejo. Siempre conocieron que esta situación se iba a dar en algún momento no muy lejano, y finalmente llegó. Ahora esperan otra ayuda para encontrar un espacio, donde poder mudarse y en el futuro abrir otra vez la carpa para ofrecer su espectáculo.