miércoles, 27 octubre 2021
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Comenzó el tercer juicio por la Subzona 14 en el Aula Magna de la UNLPam

El tercer juicio de la Subzona 1.4 comenzó ayer a la mañana en el Aula Magna de la UNLPam. El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de La Pampa (TOCF) integrado por José Mario Triputti (que ya estuvo en los dos juicios anteriores), Pablo Díaz Lacava y Marcos Aguerrido, será el encargado de juzgar a cinco acusados de delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar. El total de víctimas relevadas para el juicio son 178, y se prevé la recepción de 140 declaraciones testimoniales.
Como anticipó la fiscala Iara Silvestre, a cargo de la acusación junto al fiscal general Miguel Palazzani, «no se trata de víctimas nuevas, sino que hay un acusado que es Jorge Omar de Bartolo, integrante de la plana mayor de la Subzona 1.4, a quien no se ha juzgado, tiene que ser sometido al proceso por esa cantidad de víctimas».
El juicio se desarrolla mediante una modalidad mixta, entre presencial y remota. En el Aula Magna de la universidad estuvieron presentes los jueces Aguerrido y Díaz Lacava, la fiscala Silvestre, la querellante Raquel Barabaschi, la abogada querellante bajo la figura de defensora de las víctimas Ivana Barneix y la defensora oficial Laura Armagno. El juez Triputti, el fiscal Palazzani, el abogado querellante Franco Catalani, y sus representados Juan Carlos «Pinky» Pumilla y Graciela Bertón, además de los acusados y defensores privados Pedro Mercado, Hernán Corigliano, siguieron el juicio por vía remota.
Los acusados en el juicio son seis, los ex militares Jorge De Bártolo, Néstor Greppi, Luis Baraldini; y los ex policías, Carlos Reinhart; Roberto Oscar Fiorucci y Humberto Riffaldi. Los seis llegan al juicio acusados de distintos hechos calificados como asociación ilícita, privaciones ilegales de la libertad agravadas por su carácter de funcionario público, por haberse cometido con violencias o amenazas y por su duración superior a un mes, imposición de tormentos y abuso sexual deshonesto con acceso carnal.

Ausente.
Humberto Riffaldi presentó un certificado médico y no estuvo presente en la audiencia por vía remota. La fiscala Silvestre pidió que el tribunal arbitre los medios necesarios para constatar la situación de salud, certificada por un profesional médico privado. Desde la querella, Catalani pidió que ante la necesidad de presentar un certificado médico, sea un médico de Salud Pública, quien lo expida. Además solicitó que el médico sea un especialista, en la dolencia de Riffaldi.
El fiscal Palazzani fue el encargado de la lectura inicial de la acusación. «La novedad que tiene este proceso, porque ya tuvimos dos juicios previamente, es que juzgaremos a los máximos responsables vivos del comando, y también como nota distintiva, juzgaremos delitos sexuales cometidos en los ámbitos concentracionarios en La Pampa», indicó el fiscal.

Delitos sexuales.
Por primera vez, en este tercer juicio, se juzgaran los delitos sexuales. La fiscala Silvestre detalló que Antonio Nolberto Ponce denunció haber sido detenido por las fuerzas policiales en el año 1976 en Santa Rosa, y su detención transcurrió en la Seccional Primera y la Unidad 13. Fue sometido al menos dos fuertes sesiones de tortura en las que se le aplicó picana eléctrica, prácticas de asfixia, submarino seco y abusos sexuales.
Asimismo, la fiscala señaló que con respecto a los delitos que constituyen abuso sexual con acceso carnal, que sufrió Ponce, «la propia víctima detalló que fue violado por Reinhart entre otros. En oportunidad en que fuera conducido a la planta alta y acostado sobre una camilla, a la que fue esposado. Ocasión en la que también lo golpearon y aplicaron picana eléctrica». En relación estos hechos se atribuye responsabilidad penal además de Reinhart, a De Bártolo, Greppi y Baraldini.
Además, Silvestre detalló el caso de Stella Marys Barrios, quien «era estudiante de la UTN de General Pico, y se presentó voluntariamente en la comisaría de esa ciudad los primeros días de abril del ’76, quedando detenida. En ese lugar la esposaron y le vendaron los ojos, para ser trasladada a Santa Rosa. En el viaje pidió orinar, por lo que pararon, le bajaron los pantalones y le dijeron ‘hacé’. Tuvo que orinar entre las risas y burlas de estas personas».
«Se puso de pie esperando que le suban los pantalones, pero fue rodeada y comenzaron a atacarla primero verbal, y después físicamente. Recibió cachetazos y la tiraron al piso, momento en que fue abusada sexualmente, con acceso carnal», detalló la fiscal. Y añadió que «luego estuvo parada, sola con los ojos vendados, ignorando por cuanto tiempo permaneció en esa situación. Las personas regresaron y le dijeron que estaba muy comprometida, que hiciera memoria para poder salvarse. Siguieron viaje hasta Santa Rosa, donde permaneció detenida».
Finalmente señaló que Barrios «recuperó su libertad, junto a Raquel Barabaschi. Y fue Baraldini quien le hizo la advertencia de que quedaba en libertad, bajo el régimen de libertad vigilada». Por estos acontecimientos, el Ministerio Público atribuye responsabilidad a De Bártolo, Greppi y Baraldini.

Acusados.
Los acusados son Jorge Omar De Bártolo, quien a la fecha de los hechos era oficial de Logística e integrante de la Plana Mayor de la Subzona 1.4; Néstor Omar Greppi, que era secretario general de la Gobernación del Gobierno de La Pampa de facto y Luis Enrique Baraldini, quien entre el 28 de octubre de 1975 y el 24 de marzo de 1976 se desempeñó en el Destacamento de Exploración de Caballería Blindada 101 como Oficial de Inteligencia del Estado Mayor General de esa unidad, y desde esa fecha como jefe de la Policía de la Provincia de La Pampa hasta noviembre de 1979.
La lista se completa con Humberto Riffaldi, jefe del Departamento Informaciones de la Policía de La Pampa entre marzo de 1976 y enero de 1981; Roberto Oscar Fiorucci, jefe de Informaciones del Grupo de Trabajo de la Subzona 1.4 y Carlos Roberto Reinhart, oficial ayudante de la Policía de La Pampa en la Seccional Primera y Brigada de Investigaciones, quien prestaba servicios para el Grupo de Trabajo de la Subzona 1.4.

Barabashi con sensaciones encontradas
Una de las víctimas del terrorismo de Estado, que actúa como querellante en el juicio, Raquel Barabaschi, habló con Radio Noticias antes de ingresar al Aula Magna. «Una vez más, es la tercera etapa, asique muy movilizados. Con toda la expectativa, de tener un juicio justo e histórico, para seguir construyendo memoria, verdad y justicia, y desmitificar esto que se decía de que La Pampa era una isla. En ese camino arrancamos hace 20 años», dijo.
Y añadió que «en la época en que estaban las leyes de obediencia debida y punto final no teníamos estas expectativas, pero en enero de 2003, aun con esas leyes vigentes, fui a declarar a Comodoro Py, y fue premonitorio porque empezábamos a tener juicios por la verdad. Ese mismo año se derogaron las leyes, y se retomó la instrucción».
Asimismo, señaló que «tenemos sentimientos encontrados porque los imputados son muy mayores, y no van a tener cárcel común y efectiva como nosotros pretendemos. Pero es importante que tienen el derecho de ser juzgados, uno de los derechos de la democracia que nosotros defendemos, sobre todo en momentos de tanto intento de negacionismo que se trata de instalar en el país. Además seguir mostrando que Argentina es un ejemplo de juzgar genocidas».
Por otro lado, Barabaschi destacó el juzgamiento de los delitos sexuales. «Por un lado, uno muy caro a mis sentimientos, porque se trata de mi entrañable compañera Stella Marys Barrios que ya no está entre nosotros. Y el caso de Nolberto Ponce que también fue violado».
No obstante señaló que «tenemos gusto a poco, porque pretendíamos que los abusos sexuales que sufrimos la mujeres fueran considerados en ese sentido, y no como apremios ilegales».