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Comerciante se propuso reducir consumo desmedido de bolsas

WINIFREDA: SORTEARA CARNE ENTRE LOS CLIENTES COLABORADORES

La comerciante winifredense Silvia Berger se propuso reducir el consumo desmedido de bolsas de nylon. En su local entrega más de 70 mil por año. En busca de su objetivo tomó la iniciativa de sortear, cada sábado, tres kilos de carne para asar entre todos sus clientes que compren alimentos en general llevando la clásica bolsa de los mandados. Este es su aporte para favorecer la conciencia ambiental de la ciudadanía y colaborar con la limpieza del pueblo.
La titular de un minimercado ubicado al oeste de la zona urbana, en diálogo con LA ARENA, manifestó que hacía tiempo que venía «haciendo números» y se preguntaba «por qué estamos dando tantas bolsas» y a la vez pensaba que todas ellas «se van a la tierra».
«Si bien hay gente que recicla, guarda, reutiliza o simplemente las dejan retenidas en sus casas, también muchas bolsas se volatilizan, vuelan por todos lados y terminan dando vueltas por el aire y en el basurero. A los chicos (por los empleados municipales) se les hace muy difícil, no sé cómo lo manejan a eso, pero tienen que buscarles una finalidad para que no queden a la deriva».
Ante esta situación decidió llevar adelante una movida para reducir la entrega de bolsas de polietileno y a la vez estimular a sus clientes a que concurran a comprar con la tradicional bolsa de los mandados.
«La idea es que la gente tome conciencia de que podemos manejarnos de otra manera, tampoco es tan difícil porque desde el primer día -el 16 de noviembre mi comercio cumplirá 25 años- tengo clientas que vienen con su canasto, con su bolsa de tela u otro material porque les resulta cómodo. Es una bolsa amplia y no hay peligro de que se caigan los alimentos», señaló.

Premiación a clientes.
Consultada sobre si los que tienen esa costumbre son los menos, respondió: «Tengo muchas señoras, pero hay un gran porcentaje que no la utiliza a la bolsa de los mandados y vamos a ver si la recuperamos entre todos».
Asimismo afirmó: «Para mí, nuestro pueblo es muy lindo, muy organizado aparte veo mucho esfuerzo puesto por las autoridades municipales que siempre tienen gente juntando la basura, limpiando las calles, cortando el pasto», a lo que el cronista de este diario acotó la preocupación para que los frentistas separen los residuos en sus hogares. «Eso es lo principal y que nadie resulte lastimado en la planta» de tratamiento, siguió Berger.
En este contexto, la vecina ofrecerá durante la semana a las personas que utilicen la tradicional bolsa de mandados para trasladar los alimentos «un numerito y todos los sábados hacemos un sorteo de tres kilos de carne para asar, quizás más adelante lo podemos cambiar por otra cosa para que no resulte tan monótono. La idea es acostumbrar al cliente a que podemos vivir en un mundo mejor».
Los cortes de frigorífico serán vacío, tapa, costilla, «una carne que no tenga tanto hueso para que sea rendidora», apuntó. «No desechamos los numeritos (no ganadores), los pondremos en una caja y seguirán participando el tiempo que sea necesario hasta lograr que vivamos en un lugar más limpio», indicó.

Una elevada cantidad.
Preguntada sobre la cantidad de bolsas que entrega, en tal sentido mencionó que son «1.500 por semana, 6.000 mensuales y estamos teniendo 72 mil bolsas de desecho por año de un solo lugar, en un pueblo donde tenemos muchos comercios como el nuestro que deben estar dando la misma cantidad de bolsas».
Esa elevada cantidad de basura la inquieta. «Haces un paseo por los alrededores y ves que más allá de todo el esfuerzo que la gente realiza por juntarlas y demás, vuelan por el aire y terminan en los alambrados y afean nuestro hermoso y muy bien organizado pueblo», evaluó.
Berger anheló que su inventiva sea imitada.
«Pueda ser que los demás comerciantes de una forma u otra puedan plegarse a una iniciativa similar. Entre todos podemos lograrlo», cerró entusiasmada.