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Creaciones pampeanas con marca de distinción

Micaela Parra tiene 26 años y ya luce su propia creación, Constantina Alba, el nombre que llevan las carteras, billeteras y accesorios de uso femenino fabricados totalmente en cuero. Desde Santa Rosa ya vende a otras provincias y apunta a la expansión.
El avance tecnológico suele generar, muchas veces con la fuerza de un ventarrón, la sensación de sentirse atravesado y casi no darse cuenta. Los adelantos llegan y enseguida se esfuman para darle lugar a otros. Como tormentas de verano. Pero hay costumbres que se mantienen, que traspasan generaciones. De la bisabuela a la abuela, luego a manos de la madre y de ahí a la hija. Y el gusto por coser es uno de esos tesoros actuales que ningún chip moderno puede dejar fuera del camino.
«Es algo que se transmite de generación en generación: mi bisabuela cosía, mi abuela también y mi mamá lo siguió. A mí me gustó desde chica y cuando tomé la decisión de irme a estudiar elegí Diseño de Indumentaria y Textil, creo que un poco ya estaba como marcado», cuenta Micaela Parra sobre esa cadena a la que a ella le toca hoy mantener en pie. Y a la que decidió darle un impulso que trascendió más allá de una máquina de coser.
«Constantina Alba» es el nombre de la marca que creó Micaela cuando regresó de completar la licenciatura en Córdoba y con la cual llama la atención en un mercado tan multitudinario como competitivo: el de las carteras, billeteras, sobres y accesorios de uso femenino. Productos fabricados en cuero que se destacan por el color y por la calidad. Por un toque de distinción que los hace exclusivos.
«En el comienzo empecé a hacer carteras de pana. Al poco tiempo inicié un curso de calzado en cuero y nos llevaron a una fábrica en Córdoba, Ahí me di cuenta de que en realidad era el cuero lo que quería trabajar porque la pana no se consume tanto y no tiene la misma calidad. Me incliné por la marroquinería y comencé a hacer carteras de cuero. Me vine a Santa Rosa a hacer la tesis y sí o sí debía fabricar un producto sustentable: elegí carteras con caucho de las ruedas de los tractores, así que hice carteras, mochilas, un poco de todo», recordó Micaela.
El entusiasmo fue creciendo en la misma medida en que aumentaba el interés de quienes veían los primeros productos. La ayuda de la familia para comprar la primera máquina industrial fue clave para dar un paso más.»Con la máquina puedo confeccionar el cuero. Antes no podía alcanzar una terminación totalmente óptima y luego surgió la necesidad de una máquina rebajadora así que, con mis ahorros y con lo que ya había vendido, la pude comprar. Empecé a mediados de 2016 y los primeros clientes eran familiares, amigos y conocidos. Me di cuenta de que las cosas que hacía gustaban así que ya tuve otra mirada y otro entusiasmo, por supuesto».
Micaela entendió que el emprendimiento ya estaba en marcha pero faltaba un dato clave, el nombre. Y allí es donde otra vez aparece la herencia familiar. «Hacía un tiempo habíamos hablado con mi mamá (Marisel) de crear una marca. Su abuelo se llamaba Constantino y ella me propuso ese nombre pero yo quería que fuese femenino, así que quedó Constantina. También quería que fuese un nombre compuesto y elegí Alba porque significa amanecer y cada amanecer trae nuevos proyectos, nuevas ideas, todas las cosas que nacen con cada nuevo día. Me gustó mucho esa combinación así que quedó».

¿Y qué cosas hace que tus productos se destaquen o diferencien?
«Son varias cosas. Utilizo una paleta de colores que son muy estridentes, llamativos. Mi esencia es el color, los brillosos, tornasolados. Y me diferencia el diseño y la calidad porque soy muy detallista, muy perfeccionista. Mucha gente me dice que le gustan mucho las terminaciones y realmente le dedico tiempo para que queden de la mejor manera».

La presencia de «Constantina Alba» en la feria del regalo navideña le permitió en los últimos tres años hacer grandes ventas, darse a conocer y expandirse. «Tengo gente que compra de 25 de Mayo, de Eduardo Castex, de Córdoba. De Buenos Aires me pidieron para vender en locales pero por ahora es un poco complicado porque hago toda sola. Mi novio me ayuda con los cortes pero la idea es tercerizar algunas cosas porque yo hago los cortes, diseño, corto, hago las costuras, todo. Lo bueno es que hay gente que viene y me dice que me estaba buscando específicamente a mí, quiere decir que ya reconocen y buscan lo que hago».

¿Tiene un plus que sea hecho en La Pampa?
«Sí, es algo que me dicen muchas: ‘Prefiero comprarte a vos porque todo el esfuerzo sale de acá’ y no de una marca súper grande que viene de afuera. Es un valor agregado que sea pampeano. Hoy la gente te dice eso, que prefiere tener un producto de acá, de un emprendimiento que busca hacerse su lugar».

Micaela muestra sus carteras, sus billeteras, sus sobres. Cuenta sus proyectos e ideas. Desborda entusiasmo. «Me gustaría tener mi local propio, mostrar y vender. Y expandirme a otras provincias, a eso apunto. Lo más difícil es tener la plata, el capital, pero por eso lo que gano lo reinvierto para producir. Creo mucho en lo que hago y la respuesta es positiva así que eso te da fuerza para meterle con todo y para pensar en crecer». Y para tener la fuerza de cada nuevo amanecer.

Un apoyo trascendente
Micaela sabe que ir a ferias de emprendedores significa ventas y vidriera. Mostrarse y hacer contactos. Por eso su próximo salto apunta a Expo Pymes, la gran muestra de la producción pampeana que el gobierno provincial hará en mayo próximo en el autódromo de Toay.
«Quiero ir a la Expo Pymes porque es muchísima la gente que va y es una vidriera muy importante. Antes era más que nada de empresas y hoy el gobierno le da mucha presencia a los emprendedores. Hoy en La Pampa se le da mucho impulso al emprendedurismo. Los créditos que otorgan a quienes ponen en marcha un proyecto ayudan mucho porque no todos tienen una ayuda familiar, en la mayoría de los casos hay que hacerse sola y entonces ese respaldo es clave».