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Condenado por amenazas

PRISION EN SUSPENSO PARA PIQUENSE

La jueza de control Jimena Cardoso, en calidad de subrogante de la audiencia de juicio, condenó a un hombre (42) como autor material del delito de «Amenazas coactivas, en concurso ideal con la Tenencia de arma de fuego de uso civil sin la debida autorización»; a tres años de prisión de ejecución condicional. Además le impuso reglas de conducta por dos años, entre ellas, una prohibición de acercamiento, contacto y comunicación con la víctima, quien es su ex pareja y madre de sus dos hijos. Además le impuso una prohibición de compra, tenencia y portación de armas de fuego de cualquier tipo y categoría.
El juicio oral se desarrolló la semana anterior, a lo largo de dos jornadas, con la intervención de la fiscala Ana Laura Ruffini y de la defensora oficial Elba Pozze.
La jueza dio por probado que el 26 de abril de 2018, en el interior del domicilio familiar, el imputado profirió amenazas a quien era su pareja, mientras le exhibía un arma de fuego, delante de su hijo de 15 años de edad. En estas circunstancias, el imputado comenzó a gritarle que si llamaba a la policía, los mataría a ambos y se mataría él. La magistrada también corroboró que el acusado tenía en su poder dos armas de fuego, una escopeta de doble caño y una pistola calibre 22, sin contar con la debida autorización para ello.

Argumentos.
Cardoso, luego de evaluar la prueba, señaló que «no quedan dudas respecto a que el presente caso constituye un hecho de violencia familiar y de género. Durante el juicio, se ha podido observar no solo a la víctima si no a los hijos de la pareja, relatando situaciones de evidente violencia psicológica, económica, patrimonial y simbólica, con una naturalización prácticamente absoluta. La misma naturalización se pudo observar en los descargos del imputado, para quien de modo alguno las situaciones que relató configuran hechos de violencia».
En otro tramo de la sentencia, señaló que «tal como expone la fiscala en su alegato, el imputado pretende dar una versión de que esa noche él estaba totalmente tranquilo, que estaba limpiando el arma y que la que se desbordó en el reclamo y en la situación fue la damnificada». Sin embargo, «el imputado en su descargo no logró conmover la contundencia del material probatorio incorporado», dado que su relato no resultó creíble.