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Condenado por estafar con la compra de auto

LA VICTIMA FUE UNA MUJER

El juez de audiencia de Santa Rosa, Andrés Aníbal Olié, condenó ayer a Emmanuel Caffarel a cuatro meses de prisión por ser autor del delito de estafa, le revocó la condicionalidad de una pena anterior y le unificó ambas en tres años de prisión de cumplimiento efectivo. La víctima fue una mujer de Lonquimay que vendió un Peugeot 407. Una vez que el fallo quede firme, el imputado de 27 años será detenido inmediatamente.
Con las pruebas incorporadas al expediente durante el juicio oral, el magistrado dio por probado que el acusado participó en la adquisición del vehículo por la suma de 140.000 pesos -la operación se produjo en 2016- y para ello entregó cuatro cheques de 35.000 pesos cada uno.
En ese momento, la damnificada le entregó el Peugeot -con la documentación correspondiente-, pero luego no pudo cobrar ninguno de los documentos. Tres porque existía una «orden de no pago» y el restante porque se constató que estaba adulterado.
El auto fue vendido rápidamente a las dos semanas («un pasamanos» para Olié, pese a que el acusado dijo que era «un dinosaurio invendible») y registrado a nombre del nuevo comprador, «tornando incierto el dominio» de la mujer sobre el vehículo. Aunque actualmente ella «ostenta la tenencia del vehículo en calidad de poseedora judicial, la propiedad se encuentra registrada a favor» del último adquirente, por lo que «su condición es sumamente precaria», añadió el magistrado.
En el debate declararon tres testigos (la víctima, el nuevo comprador y un vendedor de autos). El fiscal general, Guillermo Sancho, pidió seis meses unificados en tres años por otra pena anterior a tres años en suspenso; mientras que la defensora Silvina Blanco Gómez alegó por la absolución y, subsidiariamente, a que sea condenado a la mínima de un mes de prisión efectiva sin unificación de penas.
Olié calificó el testimonio de la víctima como «auténtico, veraz y totalmente espontáneo»; y a las explicaciones de Caffarel -que durante el proceso fue declarado rebelde y se requirió su captura- como «totalmente inverosímiles», ya que adujo que le compró el Peugeot a otra persona y cuando la fiscalía le preguntó por el boleto que presuntamente documentó esa operación, respondió que su madre lo había tirado. «Una excusa pueril que ni siquiera puede considerarse», expresó el juez.
Para fijar la pena, Olié consideró como agravante la extensión del daño, ya que la víctima -por la falta de documentación- tiene «múltiples problemas» hasta para circular por Lonquimay.