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Condenan a comerciante a siete años de prisión

GENERAL PICO: GOLPEO, AMENAZO Y SOMETIO SEXUALMENTE A SU PAREJA

La jueza de audiencia de juicio de esta ciudad, María José Gianinetto, condenó ayer al mediodía a un comerciante (37 años) a la pena de siete años de prisión, tras encontrarlo culpable de los cargos de lesiones leves calificadas por haber sido cometidas contra la persona con la que mantuvo una relación de pareja, amenazas calificadas por el uso de arma, y abuso sexual con acceso carnal, en perjuicio de quien fuera su concubina. Además lo condenó por la figura de lesiones leves agravadas por haber sido cometidas contra un descendiente, que damnificó a su hija de 12 años de edad.
El caso se debatió a lo largo de tres jornadas en los Tribunales de esta ciudad, con la intervención de la fiscala Ivana Hernández y del defensor privado Carlos Pedro Febre.
Durante el debate declaró el imputado, quien negó los hechos por los que fue acusado, adujo que la víctima era una persona muy celosa y que todo se generó en una discusión luego que él recibiera un mensaje en el teléfono celular. Al ser interrogado por la representante del Ministerio Público Fiscal negó haber golpeado a su pareja y a su hija, y haber forzado a la mujer a mantener relaciones sexuales aquella noche, como consta en la denuncia.
En cambio, la mujer, al prestar testimonio ante la jueza, ratificó los hechos denunciados y aseguró que esa noche -el 14 de agosto del año anterior- mantuvo relaciones sexuales con el imputado, luego de haber sido amenazada.
Durante el juicio se reprodujo el testimonio de la otra víctima, obtenido en Cámara Gesell. Además declaró el forense Rubén Bocchio, personal de la Unidad Funcional de Género, además de la Oficina de Atención a la Víctima y allegados al imputado. También se escuchó el testimonio de Adriana Piras, psicóloga del Poder Judicial; de Marcos Koncurat, psiquiatra forense; y demás policías que intervinieron en la investigación.

Hechos.
Durante la etapa de alegatos de clausura, la fiscala aseguró que el acusado obligó a mantener relaciones sexuales a la mujer, y al momento de pedir la pena, se apartó de mínimo y solicitó una condena de siete años de prisión efectiva. A su turno, el defensor se pronunció por la absolución de su defendido.
La jueza determinó que el 14 de agosto pasado «existió una discusión entre la pareja por una supuesta infidelidad del último, y éste golpeó a la denunciante y la hija de ambos, quien intervino en defensa de su madre ante la agresión, resultando también agredida y amenazada con una cuchilla».
La magistrada agregó que el hecho tuvo su continuidad «en el comedor de la casa, donde su hija lo lesionó en un dedo de la mano con un cuchillo serrucho que tenía escondido en su habitación por temor a una situación como la que estaba ocurriendo» y que ante esto, el acusado insultó a la niña, la tiró hacia un sillón, le dio un golpe de puño en la cara y luego le pegó con un cinto a ambas».
Gianinetto consideró que el testimonio de la mujer fue «absolutamente coincidente» con el que dio la niña en Cámara Gesell, y que de estos dichos, «surge claramente la situación de extrema violencia que padecían las mujeres en esa casa, con malos tratos frecuentes, psicológicos como físicos».
En otro tramo de la sentencia, la jueza destacó que según el informe de las psicólogas, los relatos de la madre y de la menor resultaron creíbles. Además hizo hincapié en el informe del médico forense, del que se desprende que las lesiones que presentaban, son compatibles con los hechos relatados.
Por último, la jueza acredito que luego que el acusado mandara a dormir a su hija adolescente, «obligó» a su pareja a tener relaciones sexuales. «Este ataque a la integridad sexual de la denunciante puede ser interpretado como una demostración de poder y propiedad sobre el cuerpo de la mujer», manifestó.
En la parte final del fallo, Gianinetto se refirió a la existencia de una cuchilla de grandes dimensiones, como elemento intimidante, que fue mencionado por diversos testigos. También dio cuenta de las presiones que sufrió la denunciante durante el proceso, para que retire los cargos contra su ex pareja.
«Germán Torres, policía de la Unidad de Género, relató que el 3 de noviembre se presentó la mujer, a denunciar que estaba recibiendo amenazas por parte del imputado desde su lugar de detención, expresando que levantara la denuncia o la perjudicaría en el trabajo», sostuvo.