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Condenan a una pampeana en San Rafael

Marisa Olguín, una joven de 27 años oriunda de Santa Rosa, procesada por decenas de estafas que ejecutó en comercios mediante el uso de tarjetas de débito dañadas, fue condenada ayer a 7 meses de prisión efectiva y declarada reincidente. Además se comprometió a pagar un importante monto de dinero a dos de sus damnificados.
La sanción surgió de un proceso de enjuiciamiento abreviado que cerró el fiscal Javier Giaroli con el defensor de Olguín y luego homologado por el juez Claudio Gil, durante una audiencia desarrollada en tribunales mendocinos, informó el Diario de San Rafael.
Según indicaron fuentes judiciales al mencionado medio, Olguín cometió cuatro estafas en San Rafael y fue condenada por dos de ellas, ya que se comprometió a reparar las otras dos, por las que ya depositó 25.000 de 100.000 pesos que debe depositar en una cuenta judicial para que luego ese dinero se le retribuya a los damnificados.
Olguín, oriunda de la capital pampeana, ya tenía una condena por estafa por realizar las mismas acciones ilegales no solo en nuestra provincia sino también en la ciudad bonaerense de Bahía Blanca. No conforme con el castigo que le impuso la Justicia pampeana, recaló en San Rafael, donde empleó el mismo «modus operandi» para engañar a comerciantes y comprar diferentes objetos sin pagar un solo peso.

Detenida y trasladada.
Olguín fue detenida a fines de febrero luego de una investigación que se desprendió tras la denuncia de un comercio. Ello derivó en un allanamiento en Santa Rosa, en la vivienda de la mujer, en la cual se secuestró un vehículo, pero la moradora de la casa estaba ausente. Fue la Policía de San Rafael quien la detuvo finalmente en aquella ciudad, cuando Olguín fue a tratar de recuperar su rodado.
Según confirmó la investigación, el modus operandi empleado por la mujer era presentarse en los comercios con tarjetas de pago que tenían las bandas magnéticas dañadas, lo que impedía que el sistema las registrara correctamente. Con esta excusa, Olguín pedía que la compra se tramitara «off-line», sin una confirmación inmediata. Cuando la estafa era advertida, ya era tarde.