sábado, 19 septiembre 2020
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Confirman a Torino

PLANTEO RECHAZADO

La jueza de Control, Florencia Maza, resolvió «no hacer lugar a la recusación planteada por la parte querellante respecto de la intervención» del fiscal Andrés Torino en la causa conocida como «la cena de los jueces».
Torino había sido designado por disposición del fiscal general Marcelo Amado.

Pedido de la querella.
La parte querellante -el Estado Provincial-, con fecha 7 agosto de 2020, formuló el planteo para que Torino se aparte de la investigación. Sostuvo que «estas actuaciones tienen la particularidad que en ellas se encuentran imputados los señores jueces Miguel Vagge, Pablo Balaguer y el fiscal general Guillermo Sancho».
Se indicó que «independientemente de que todos los funcionarios mencionados tienen cargos altos en la estructura del Poder Judicial, lo cierto es que el imputado Guillermo Sancho, en su carácter de fiscal general resulta ser el superior jerárquico de todos los fiscales del MPF incluyendo a Andrés Torino».
Es decir que «resulta ser un subalterno», y «dicho con más claridad, es jefe directo de aquel que fue designado en la función para investigarlo, recibirle declaración como imputado, formalizarlo y eventualmente acusarlo en la instancia procesal oportuna».

«Objetividad comprometida».
Aclara la presentación que «más allá que no se cuestiona la ética profesional del doctor Torino, lo cierto es que se lo sitúa en una situación de extrema complejidad donde su objetividad se ve seriamente comprometida».
Agrega Fiscalía de Estado que «Torino realizó hasta ahora medidas urgentes, tales como secuestro y búsqueda de la prueba que podría haberse perdido por el transcurso del tiempo, actuando con notable celeridad», pero que «no obstante para las etapas procesales que restan, y los que deban efectuarse, como ser recibirle declaración como imputado; no resulta racional ni ético que deba hacerlo ante quién reviste su calidad de jefe», lo que podría conllevar a «una circunstancia que por su gravedad afecta su objetivad».

Designar a otro.
Cabe recordar que el primero en excusarse fue el fiscal general Máximo Paulucci por ser «amigo íntimo» de Guillermo Sancho.
La querella también había pedido no sólo que se aparte a Torino, sino que «se designe a otro fiscal de igual o mayor jerarquía que el fiscal general Guillermo Sancho para proseguir con la investigación».
Y además se sugiere que «de conformidad con un análisis e interpretación hermenéutica de lo dispuesto por los artículos 60, 62 y 75 del CPP y artículo 18 apartado M de la Ley Orgánica del Poder Judicial Nº 2574, correspondería la asignación de la respectiva investigación por orden de subrogancia en exclusiva cabeza de cualquiera de los fiscales generales con competencia territorial amplia en la Provincia de La Pampa».

Maza: «Resuelvo yo».
Maza contestó que «más allá que la parte querellante solicitó que se eleven las actuaciones a la Procuración General para resolver la cuestión planteada, lo cierto es que el ordenamiento procesal de nuestra provincia, en su artículo 75 inciso 2º, establece que es el juez ante quien se realiza dicho planteo, el que debe resolver la cuestión, motivo por el cual, en principio, entiendo que no corresponde la vista aludida, sino que debo en esta instancia, resolver el planteo de apartamiento del fiscal actuante en este proceso».
Hizo notar Maza que el fiscal general Jorge Marcelo Amado viene «actuando de manera conjunta con el fiscal designado por él y asumiendo la responsabilidad por la investigación iniciada y los actos que en ella se cumplan».

Nada para dudar.
También mencionó las diferentes acciones que se realizaron en la causa, «no observándose de lo desarrollado hasta el momento, circunstancias que permitan dudar de la objetividad del funcionario interviniente (Torino) como fiscal en estas actuaciones, pese a ser inferior jerárquico que uno de los imputados ha mostrado su capacidad para actuar de manera independiente y objetiva, solicitando y ordenando la realización de diferentes medidas de prueba tendientes a acreditar los hechos investigados».
«Presumir que en las siguientes etapas del proceso y por la sola circunstancia aludida, sin que se hayan evidenciado de parte del funcionario mencionado, circunstancias que permitan dudar de su objetividad, el mismo vaya a comportarse en forma contraria a derecho o no vaya a poder cumplir su tarea con la responsabilidad con que hasta ahora lo viene haciendo, resulta desacertado», concluye para ratificar al fiscal Torino en la causa.