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Confirmaron la condena contra un petisero

(General Pico) – El Tribunal de Impugnación Penal (TIP) ratificó la condena a ocho años de prisión que le impuso la Justicia piquense a un petisero de 25 años, que fue encontrado responsable del cargo de amenazas agravadas por el uso de arma de fuego, amenazas simples, lesiones leves agravadas por haber sido cometidas contra la persona con la cual mantiene una relación de pareja, y abuso sexual con acceso carnal como delito continuado; en concurso real con lesiones leves agravadas por haber sido cometidas contra la persona con la cual mantiene una relación de pareja.
Los jueces Mauricio Piombi y Pablo Balaguer rechazaron el recurso de impugnación del defensor particular, Pedro Febre, y confirmaron la sentencia que dictó el 28 de abril, el juez Marcelo Pagano.
El magistrado piquense acreditó que el imputado forzó a su pareja «en reiteradas ocasiones a mantener relaciones sexuales, no pudiendo la víctima negarse por temor a ser agredida físicamente. Los múltiples hechos de abuso sufridos por la mujer, durante el tiempo que duró su relación con el acusado, conlleva a tenerlos como delito continuado».
También había dado por probado, que en agosto del año pasado amenazó a su padre, exhibiéndole un arma de fuego, y a los tres días reiteró esa conducta ante él, su madre y otros familiares.

Argumentos.
El defensor adujo que la víctima no dijo que las relaciones no fueron consentidas, y que con las pruebas no se acreditó el abuso sexual. También dijo que no se comprobó que las relaciones hayan sido forzadas, y pidió la absolución por aplicación del beneficio de la duda.
Los jueces del TIP entendieron que el planteo del defensor fue «parcial y no contextualizado, puesto que se desprendió de los hechos debatidos, la presencia de un accionar violento por parte del acusado en todos ellos. Si bien el recurso tuvo por objeto el análisis del abuso sexual, no se puede dejar de tener en cuenta las distintas circunstancias relatadas y probadas en el debate, que conformaron una idea no general, sino más bien específica, de lo que acontecía y en especial de la conducta del imputado».
También remarcaron que la causa se inició a partir de la denuncia que hicieron los propios padres de imputado, por el temor por lo que le podría ocurrir a su nuera.
«La sentencia reflejó todas esas circunstancias de impulsividad y de personalidad agresiva del acusado, como así también la situación emocional e incapacidad de decisión y resistencia de la víctima, que el juez consignó en profundidad en extensos párrafos», añadieron.