Conicet: “no creíamos que iba a ser tan brutal el ajuste”

DOCENTE DE LA UNLPAM CUESTIONO A NACION

El retaceo de fondos pone en peligro el funcionamiento de los centros de investigación del país. La interrupción del Plan Argentina Innovadora 2020 reduce el ingreso de becarios y limita las posibilidades de hacer ciencia.
“Cuando en octubre de 2015 hicimos una lavada de platos, nos quedamos cortísimos con el panorama. No creíamos que el ajuste iba a ser tan brutal. El Centro Científico Tecnológico de Rosario no puede pagar la luz. No es que no recibimos equipamiento nuevo. No estamos funcionando”, advirtió Claudia Salomón Tarquini, doctora en Historia e investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).
La docente de la UNLPam destacó que si no se hubiese interrumpido el Plan Argentina Innovadora 2020, elaborado durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, el año pasado hubieran ingresado 1100 becarios a planta permanente del Conicet pero la actual gestión incorporó a 600.
“Y este año viene peor aún. Calculamos que para cada disciplina hay 3 ó 4 ingresos en todo el país. Sabemos que van a entrar cuatro investigadores para toda el área de Ciencias Sociales y Humanidades. Es una cosa absolutamente ridícula”, cuestionó la historiadora.
“Se ha visto truncada la carrera de muchos investigadores que venían capacitándose desde hace por lo menos siete u ocho años. Después de terminar una carrera de grado como una licenciatura hay que hacer un doctorado, que lleva como mínimo cinco años, luego un posdoctorado que son otros dos años, y recién ahí un científico está en condiciones de pedir la incorporación a planta permanente. Muchos de estos colegas se capacitaron y ahora les están cambiando las reglas de juego”, agregó en una nota en Radio Noticias.

“Ninguna respuesta”.
La investigadora es crítica de la “estrategia de pelearla desde adentro” que supuestamente lleva adelante el Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao, que fuera designado por el anterior gobierno y decidió continuar en su cargo con el macrismo.
“En reuniones mantenidas con Lino Barañao y Alejandro Ceccatto, presidente del Conicet, no dieron ninguna respuesta. Hacen como cualquier funcionario del PRO que te mira a la cara y te dice ‘pero nosotros aumentamos el presupuesto’. Y uno sabe que eso no es verdad”, sostuvo la historiadora.
Salomón Tarquini recordó que días atrás los directores de 172 institutos de investigación del país entregaron a las autoridades ministeriales un petitorio “para que se solucionen de forma urgente algunas medidas regresivas que se están tomando”.
“Ellos les decían, sueltos de cuerpo, que el presupuesto estaba bien, que los becarios que no ingresaron al Conicet están mal evaluados, cuando son los propios colegas quienes los evalúan. Barañao y Ceccatto se comportan como interventores”, afirmó.

“Conocimiento rentable”.
Para ilustrar la concepción que el gobierno de Cambiemos tiene de la ciencia, la investigadora contó que hace dos semanas se presentaron en el Centro Científico Tecnológico (Cenpat), de Puerto Madryn, delegados del Ministerio de Modernización para hacer lo que llaman un “análisis de dotación óptima”, es decir “evaluar cuánta gente pueden despedir y seguir funcionando”.
“Cuando mis colegas se reunieron con representantes gremiales para ver qué estaban haciendo en el INTI y en el INTA, uno de los objetivos era instalar controles biométricos para que la gente cumpla con determinados horarios de trabajo y el otro era producir conocimiento rentable, una ridiculez absoluta porque la ciencia básica no está para eso”, señaló.
Por último, Salomón Tarquini subrayó que el ajuste en el Conicet significa la reducción de líneas de investigación que “ahora quedan truncas” y que no solamente desarrollaban investigación básica sino también permitían avances en medicina y decisiones científicamente informadas de organismos del Estado.
“Cualquier país que quiera generar desarrollo necesita científicos. Obviamente, si lo que vamos a hacer es bicicleta financiera y exportación de productos primarios, los científicos no hacen falta y lo están dejando bien en claro”, concluyó la historiadora.

“Tomada de pelo”
La semana pasada culminó el paro de 72 horas de los docentes universitarios y preuniversitarios nucleados en Conadu Histórica, como continuidad del plan de lucha en reclamo de una suba salarial del 25%. Instalaron tres carpas frente al Ministerio de Educación en rechazo a la propuesta del gobierno de un incremento del 15% en tres cuotas y sin cláusula gatillo. “Ya sabemos que la inflación de este año es superior al 15%. Y no quieren incorporar la cláusula gatillo. Es realmente una tomada de pelo”, adujo Salomón Tarquini.