Conmoción por la muerte del ranquel ranquel Fermín Acuña

La búsqueda había comenzado muchas horas antes, cuando había salido en bicicleta desde su casa y no se lo volvió a ver. Ayer alrededor de las 15.30 efectivos de la Seccional Sexta encontraron finalmente el cuerpo del lonko ranquel Fermín Acuña, en el predio de la Reserva Los Caldenes, que se ubica entre las calles Ramona Pereyra y Liberato Rosas.
Según pudieron asegurar fuentes del área forense a LA ARENA, el hombre, que estaba desaparecido desde el martes, se quitó la vida al clavarse un cuchillo en su corazón.
“Se puso de rodillas, se levantó la remera, se colocó el cuchillo, que era suyo, contra su corazón, y se apoyó con una planta. Luego, hizo presión y se lo ensartó en el corazón. A continuación, cayó para adelante, con el cuchillo a un costado”, reconstruyeron fuentes forenses.
El martes pasado por la tarde, una hija de Acuña había denunciado que su padre, de 63 años, había salido de su casa con una bicicleta, y luego no habían tenido más noticias suyas. Por este motivo, los efectivos comenzaron la búsqueda, que concluyó ayer, cuando una persona que transitaba por el lugar vio el cuerpo y avisó al 101.
El dirigente ranquel se desempeñaba como empleado municipal. Su trabajo estaba relacionado a la sede de Aborígenes en la Reserva Los Caldenes.

Testimonio de un amigo.
Fermín Acuña era un reconocido cacique lonko ranquel, comprometido con la recuperación de las raíces aborígenes. En diálogo con Radio Noticias, el lonko de la comunidad “Rosa Moreno Mariqueo” de Victorica, Nazareno Serraino, contó que la noticia “ha sorprendido para mal porque era un cacique y un guerrero de la causa nuestra”.
“Habíamos estado en Santa Rosa charlando, no se saben las causas de su fallecimiento, pero sí se puede decir que la pérdida para nosotros es muy grande”, lamentó Serraino.
“Para nosotros era un compañero excelente, sobre todo porque él había levantado la bandera de los pueblos ancestrales, y llevaba a cabo la discusión de los mismos por toda la provincia, y afuera también”, destacó el lonko, quien además señaló que “somos muchos los ranqueles pero pocos los que queremos rescatar las raíces”.
Serraino describió cómo era su amigo Fermín Acuña. “Era una maravillosa persona, un guerrero, que siempre estaba bien predispuesto para todo. Además, era un tierno con su familia”, dijo.
También, subrayó que tenía “de por sí una estampa que se distinguía sobre el resto, lo que hacía que con su buena predisposición ejerciera una especie de liderazgo”.
Por último, explicó que no van a poder “llevar el cuerpo a una lomita para enterrarlo como antes, porque ahora tenemos que ajustarnos a las reglas de la modernidad, pero sí le vamos a hacer los honores con los instrumentos musicales y las palabras que se merece, como lonko, cacique, y compañero de la lucha”, finalizó conmovido su amigo.

Muerte del hermano.
El hermano de Fermín, Ricardo Acuña, tuvo un desenlace similar. Fue encontrado hace 20 años atrás a un costado de la ruta, a 10 kilómetros al sur de Santa Rosa, ahorcado de un árbol por una cinta de empaque.
Sin embargo, esta muerte, que ocurrió el 4 de diciembre de 1998, quedó envuelta en un manto de misterio, porque Acuña había sido un testigo fundamental que sirvió para esclarecer el asesinato de dos mochileras (Ver aparte).
En aquel entonces, su entorno advertía que el hombre se encontraba asustado, y pese a que la policía indicara que se trató de un suicidio, sus familiares no compartieron esa hipótesis. Finalmente, el juez de instrucción Carlos Flores caratuló la causa como muerte dudosa.
Según el testimonio uno de sus hijos, cuando Acuña salió la última vez que lo vieron, dijo que iba a pagar una cuenta. Se llevó 300 pesos, pero ese dinero no estaba en su bolsillo cuando fue encontrado colgado de un caldén.
Por otro lado, Acuña era camionero, y era de público conocimiento que estaba desempleado, ya que a raíz de las amenazas que recibía, el dueño de la empresa para la que trabajaba lo había dejado cesante. “Tiene miedo de lo que pueda pasar, con esto de las amenazas nadie quiere darme trabajo”, había dicho el camionero.

El crimen de las mochileras
El 18 de febrero de 1998 el país se conmocionó con el crimen de las mochileras Irina Montoya y María Dolores Sánchez, cuyos cuerpos aparecieron al costado de la ruta nacional 33. Sánchez fue violada, y murió de un tiro en la espalda, y Montoya tenía un balazo en la nuca y falleció poco tiempo después.
El único autor del doble crimen fue Eduardo Fermín Elicabe. Fue condenado a reclusión perpetua, pero luego de 13 años de prisión quedó en libertad gracias a la ley del “dos por uno”, el 31 de diciembre del 2010.
Ricardo Acuña fue clave para resolver el asesinato. De acuerdo a lo que había declarado ante la Justicia, él llevó en su camión a las dos jóvenes hasta la localidad bonaerense de Guaminí. En ese lugar las puso en contacto con Elicabe, quien se comprometió a llevarlas hasta Bahía Blanca, pero nunca llegaron.
Por este testimonio, el hombre había sido felicitado públicamente por el gobernador de la provincia de Buenos Aires de aquel momento, Eduardo Duhalde, quien le dio de recompensa la suma de 10 mil pesos.

Suspensión de Catalinatom
El grupo musical Catalinatom canceló la presentación del videoclip “Tal Mar”, que iba a estrenarse el martes próximo en el Cine Amadeus, por el reciente fallecimiento de Fermín Acuña. La filmación se realizó en Algarrobo del Aguila y Puelén, y el lonko era protagonista de la misma. Había interpretado el desierto pampeano y al pueblo ranquel dándole un sentido de pertenencia a esos paisajes y tierras. La banda musical advirtió a este diario que por respeto a su familia y por Acuña no realizarán el evento.