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Convirtieron un basural en polo productivo

El antiguo basural a cielo abierto de Metileo, que durante 40 años creció a la vera de la ruta provincial 102, se convirtió en pocos años en una Zona Industrial y de Servicios con una docena de galpones donde funcionan distintas empresas. «Erradicamos el basural en 2016 y en 2017 se construyó el primer galpón», donde funciona una parte de Crisba, la fábrica de cañerías piquense. La novedosa iniciativa se puso en marcha cuando el intendente Juan Pavoni (65) asumió su primera gestión, en diciembre de 2015.
«Carlos Verna me preguntó qué planes tenía. Respondí que lo primero era sacar el basural, porque a 200 metros se había edificado un barrio y resultaba un problema ambiental: hasta tiraban animales muertos ahí. Mi idea era instalar un polo productivo. Sacamos el basural, rellenamos un predio de dos hectáreas y pusimos a la venta veinte terrenos. Los vendimos a todos y la zona ya está construida en un 80 por ciento».
El modelo es simple. Ofrecen terrenos a 24 cuotas y si el comprador construye su galpón en menos de un año, le condonan los últimos 12 meses. «Lamentablemente, la gestión de Mauricio Macri fue un industricidio, perjudicó mucho a las pymes. Y después vino la pandemia. Pero logramos salir adelante». Actualmente hay diez galpones terminados y tres en construcción. «El primero se hizo con un crédito de Provincia y Municipios, a través de la Secretaría de Producción. Todos los demás, con recursos municipales y aportes privados», comenta Pavoni.
Allí funcionan, entre otras, dos metalúrgicas, una fábrica de aberturas de aluminio, una planta para tratamiento de aceite usado, un corralón de materiales, una fábrica de premoldeados y un galpón para servicio, mantenimiento y logística. Y en estos días se están instalando «una cortadora de mármol» y una empresa dedicada a construir viviendas y oficinas con containers.

Continuo crecimiento.
Desde el inicio, el plan resultó un éxito. Los galpones municipales están alquilados y no queda más espacio. Por eso rellenaron «dos nuevas hectáreas, donde ahora trabajamos para conectar los servicios». Ya extendieron el tendido eléctrico e hicieron una nueva perforación.
Las firmas asentadas en Metileo son pampeanas. «Tenemos muchos pedidos y apostamos al crecimiento productivo de la zona. No esperamos grandes fábricas, sino pequeñas empresas que generen trabajo y tomen empleados del pueblo». El nuevo polo alienta también «la repatriación» de pobladores que alguna vez se fueron en busca de mejores horizontes. «La primera metalúrgica es de un vecino de Metileo. Se había ido a General Pico, pero cuando tuvo posibilidad de instalarse, regresó a su pueblo» celebra.
Pero eso no es todo. En el acceso está naciendo un sector de comercio y servicios, con unos 120 terrenos. Y al otro extremo del pueblo, en el predio de una antigua cooperativa agrícola, armaron un proyecto de economía social para familias del pueblo. Hay una plantación de áloe vera, invernaderos para huerta, un gallinero y naves listas para criar 4.000 pollos «que se faenarán en el frigorífico de Pico». Pero ésa, lector, es otra historia.