sábado, 26 septiembre 2020
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El hisopado, entre la incertidumbre y la angustia

LA ESPERA DE LOS RESULTADOS, EN PRIMERA PERSONA

El brote de Covid-19 que se registró en Catriló, y que luego se expandió a distintas localidades de La Pampa, golpeó duramente en la confianza y la tranquilidad que tenía la ciudadanía pampeana. «¿Me tocará a mi?», «¿Seré yo el próximo?», fueron algunas de las preguntas que día a día se hicieron cientos de personas durante los últimos días de julio y la primera semana de agosto.
Las autoridades sanitarias lograron contener el foco y cortar la cadena de contagios, pero la situación le permitió a la sociedad darse cuenta de que «esto no es joda», como graficó un vecino de Santa Rosa. En ese período de tiempo, muchísimas personas vivieron con la angustia y la incertidumbre de no saber qué iba a ocurrir, principalmente aquellos que fueron hispados.
Blanca, una vecina de Santa Rosa de 57 años, atravesó ese proceso desde que fue identificada como «contacto estrecho» junto con su hijo de 18. Desde que se dio cuenta de que un amigo con el que había estado tenía vínculo con el brote de Catriló había dado positivo, decidió autoaislarse y llamar inmediatamente a la Dirección de Epidemiología para saber cómo proceder.
«El proceso que viví me desordenó todo», contó en una charla con LA ARENA y explicó que se sentía «con algunos síntomas leves, que creí que eran de Covid. Empecé con algunos dolores fuertes en la espalda, cansancio y una irritación en la garganta».
En paralelo, se enteró que «contactos estrechos de mi hijo estaban con Covid positivo. Fue casi todo a la par». Por estos motivos, en un momento determinado tuvo que trasladarse a la Asistencia Pública «para contar cómo me sentía, porque no tenía fiebre».
«Ahí enseguida me hicieron el triage, que es el control médico con todas las preguntas, automáticamente me hicieron el hisopado y por el dolor en la espalda me hicieron una placa, supongo yo que era para ver si tenía neumonía», comentó.

«Se vive con tristeza».
En relación al hisopado explicó que no fue una práctica que le haya resultado «invasiva o dolorosa», sino que sintió «una incomodidad del momento que dura un segundo». Sin embargo, fue a partir de ese momento que «se me descontroló todo».
«Porque fue pensar con cuántas personas había estado, qué había hecho los últimos días. Por suerte no había tenido contacto con nadie, salvo con mi hijo dentro de casa». De todas maneras, sintió «temor» porque es una situación «muy fea. Tener que pedirle a tus hijos que te traigan la comida hasta la puerta de tu casa, tener miedo de abrir, no poder alcanzarles nada».
«Justo en el medio fue el cumpleaños de una amiga y el tener que pedirle a terceras personas que se encargaran del regalo, porque no podía hacer nada. Todo el tiempo estaba pensando en cuidarme y en cuidar a las otras personas. Ese temor, esa incertidumbre, hasta tener el resultado hacía que no me animara ni a arrimarme a la ventana o a dejar salir a las mascotas. Es una incertidumbre que se vive con mucha tristeza».

Un proceso eterno.
Blanca resaltó la atención que recibió en el área de Salud Pública y destacó el trabajo de los y las profesionales de la Asistencia. «Además de ocuparse de la cuestión de salud, tienen esto de la contención, de llamarte todos los días, de preguntarte por la temperatura», distinguió.
En ese sentido, afirmó que «demora pocos días el proceso del hisopado y el resultado, pero aún así lo vivís eterno. Hasta que llegó el momento de que te cuentan del negativo, pero decidí seguir en cuarentena estricta hasta que se cumplieran los 14 días». Con respecto a cómo recibió la noticia, indicó que «fue un momento de mucha confusión y de alivio, pero seguía pensando en que le podía hacer daño a alguien más, porque te cuesta creer que es negativo».
«Genera un impacto fuerte, entonces cumplí con la cuarentena sin salir. La verdad no tuve coronavirus, no sé lo que es tenerlo, pero el proceso que viví no se lo deseo a nadie», cerró.