Inicio La Pampa Crimen de Villa Martita: Sosa hace huelga de hambre en la U-4

Crimen de Villa Martita: Sosa hace huelga de hambre en la U-4

El convicto Carlos Luján Sosa, condenado a perpetua por el «crimen de Villa Martita», permanece preso en la Unidad 4 desde hace varios meses donde se encuentra haciendo una huelga de hambre pidiendo que se le otorgue la prisión domiciliaria.

Este diario informó que la semana anterior, víctimas de delitos en los que participó Sosa, fueron notificadas por la Justicia que se tramitaba una solicitud de prisión domiciliaria para el facineroso, lo que despertó las alarmas a quienes la recibieron.

El miércoles último se publicó en estas páginas que el juez Martín Saravia notificó a Eduardo Enrique Ros y otras tres personas que está «en trámite» un pedido de prisión domiciliaria del condenado Carlos Luján Sosa, imputado por lo que se conoció como el «Crimen de Villa Martita».

El incidente.
Se recuerda que ese episodio culminó con la muerte de Griselda Fuentes Cabal, y produjo gravísimas heridas en la cabeza a Eduardo Ros -recibió dos disparos- que no obstante salvaría milagrosamente su vida.

Sosa fue autor intelectual del crimen que se produjo en el anochecer del 14 de mayo de 2014. En esa oportunidad Ros, propietario de la casa de comidas «La Cocina», regresaba a su domicilio de la colectora de Illía al 2.000 en una camioneta Chevrolet S10. Iba junto a Griselda Fuentes Cabal, que en ese entonces tenía 31 años.

El sicario contratado por Sosa, que resultó ser Diego Fernando López, había sido llevado al lugar donde debía actuar por Gastón Nicolás Soria.

Detenidos y condenados.
En pocas horas la Policía logró dar con los tres responsables, que fueron detenidos y llevados a la Justicia, que posteriormente los condenó a cadena perpetua.

Eduardo Ros sostuvo que Sosa formaba parte de «una organización» que apretaba a propietarios de inmuebles para arrebatárselos. En su caso había adquirido una vivienda que puso a nombre de Griselda López Cabal, y a la que nunca pudo acceder hasta hoy.
En el juicio quedó probado que López fue el autor material, Soria el cómplice -porque lo llevó al lugar del crimen- y Sosa el autor intelectual o instigador.

Fue la Corte Suprema -hasta allí había recurrido la defensa de los imputados- declaró inadmisible el recurso extraordinario presentado y confirmó las condenas a prisión perpetua de los tres.

Cédulas de notificación.
La cédula mediante la cual se notifica que Sosa pidió prisión domiciliaria, se originó en la Oficina Judicial de la Primera Circunscripción, conforme al artículo 11 bis de la Ley 24660, las víctimas «tienen derecho a ser informadas, expresar su opinión, ser representados y todo cuanto estimen conveniente». También le llegaron a Giselle Elizabeth Crespo, Tamara Anahí Crespo, Vanesa Ruth Crespo y Norma Gladys Hernández.

Desde el 22 de marzo estas personas disponen de 5 días hábiles para manifestar su opinión. En el caso de Ros uno de sus abogados, Natalio Perés, ya anticipó su oposición a que se le otorgue a Sosa la domiciliaria.

Preso en la U-4.
El mismo comerciante había expresado que sospechaba que Sosa ya estuviera gozando de esa condición, lo que ayer fue desmentido en forma tajante por el juez Martín Saravia. «Eso no es así. Se encuentra cumpliendo condena desde hace meses en la Unidad 4, y ya le fueron rechazados otros tres pedidos en el mismo sentido», explicó.

El magistrado indicó que «Sosa pidió por última vez la domiciliaria en octubre del año pasado, pero no se avanzó nada con ese trámite. Por eso es que no se notificó a nadie en ese momento, pero como ahora insiste con esa solicitud salieron las cédulas», argumentó.

Pesa 40 kilos.
Agregó que Carlos Luján Sosa «se encuentra en huelga de hambre» desde hace varias semanas, y ha perdido mucho peso. Una fuente penitenciaria reveló que «no pesa más de 40 kilos», situación que obviamente ha deteriorado en forma notable su salud.
Se espera que -en las próximas horas- los abogados de quienes fueron notificados comuniquen al Juzgado que se oponen a que Sosa pueda recibir el beneficio de la prisión domiciliaria.