Cuando la pelota y los libros van juntos

A veces, desde instituciones más o menos pequeñas -o por mejor decir no demasiado grandes desde lo institucional-, pueden darse ejemplos impensados. Esos que llevan a preguntarse con admiración: ¿cómo pudieron hacerlo? Quienes desconocen el proyecto de apoyo escolar que implementó, desde principios de año el Club Social y Cultural Deportivo Penales, seguramente estarán formulándose ese interrogante.
La respuesta podría hallarse en palabras como ganas, pasión, solidaridad, compromiso, empatía, voluntad y algunas más. Pero quien tiene la respuesta exacta es Gabriela Pasquettín, la psicóloga deportiva que -junto al resto del cuerpo técnico de las divisiones inferiores- promovió esa iniciativa.
“El proyecto surgió a partir de observar, no solo en Penales, sino anteriormente en otros clubes, que a partir de mitad de año había chicos que no iban a entrenar o que no iban a jugar los fines de semana porque sus papás les imponían esas penitencias a raíz de que andaban mal en la escuela. Lo presentamos en la comisión directiva y enseguida fue aprobado”, explicó la profesional.
Para ello la entidad firmó sendos convenios con la Universidad Nacional de La Pampa y con el Instituto Superior de Estudios Psicopedagógicos y Sociales.
“En la Universidad hay una materia, Prácticas Comunitarias, que se da en diferentes carreras; así que nos envían en forma gratuita a profesores y alumnos avanzados para brindar el apoyo escolar. A su vez a ellos les sirve como horas de prácticas”, indicó Pasquettín. “El convenio con el Isses apunta más a la orientación vocacional para los jóvenes que cursan quinto o sexto año de la secundaria. Ellos nos ayudan con sus psicopedagogos”, acotó.

Formación académica.
“Lo que se busca es que los chicos valoren la formación académica junto a lo deportivo, porque ambas cosas van de la mano -expresó la psicóloga-. De hecho, hace un mes viajamos con las inferiores a Buenos Aires y allí recorrimos las pensiones de ocho clubes (Vélez, Argentinos Juniors, Ríver, Independiente, San Lorenzo, Lanús, Platense, etc.). En todos ellos les dieron charlas y esas charlas estuvieron focalizadas en la importancia de la escuela. Eso nos permitió fortalecer el proyecto porque comprobamos que allí había ideas similares a las nuestras. En varios de esos clubes, los chicos pierden el lugar en la pensión o en el equipo si les va mal en la escuela”.
Si bien Pasquettín es quizá la cara visible de esta propuesta, el apoyo escolar se trata de un trabajo en equipo, donde confluyen el coordinador y técnico de la cuarta división, Matías Arrieta; los entrenadores de quinta y sexta, Raúl Correa y Mariano Acuña, respectivamente; el entrenador de arqueros, Emiliano Valcarcel; el preparador físico, Enzo Diez (a su vez jugador de primera); el utilero Carlos Carreira y la responsable del área de prensa, Pamela Villar.
“Como psicóloga deportiva entiendo que no es bueno quitarle el deporte a un joven porque ande mal en la escuela porque, en definitiva, se le quita lo que más le gusta -señaló la entrevistada-. Además un club implica socialización, desarrollo intelectual, distracción… Puedo comprender a los papás que imponen esas penitencias porque se quedan sin herramientas, pero les sugeriría que en lugar de quitarle el club, le saquen la play, la televisión o el celular. Para ellos, la tecnología es su contacto con el mundo y sus amigos, pero con esa tecnología no aprenden nada y tampoco sociabilizan desde la manera como debieron hacerlo a esa edad. Lo ideal sería que continuaran asistiendo al club, a pesar de las malas notas. Por eso les ofrecemos esta alternativa, para que vean que el club los apoya y acompaña a los padres.
-¿Cuál ha sido la respuesta de los chicos hasta ahora?
-¡Excelente! Al principio, les daba cierta vergüenza que los vieran ir al club a estudiar. Pensaban en las cargadas de sus compañeros. Con algunos padres ocurrió lo mismo, pero eso cambió rápidamente y los padres fueron y son un gran respaldo.
Las clases de apoyo escolar se dan en la sede del club. Allí existe un espacio propio para los estudiantes. Se trata de una biblioteca inaugurada este año, que también cuenta con una sala de lectura y un área de juegos. Estos dos últimos lugares se utilizan antes y después de los partidos. Como las categorías inferiores suelen jugar los sábados a partir del mediodía, los futbolistas son convocados allí por la mañana para desayunar, tener un rato de distracción y esparcimiento e ir juntos a la cancha.
-¿Cómo hacen para convencer a los adolescentes que concurran a estudiar al club?
-Cada vez que se entregan las notas orientadores y los boletines en los colegios, les pedimos a los padres que nos informen y realizamos un seguimiento individual. Después, desde mi función específica, les propongo que tomen conciencia de la importancia del estudio, que la formación de una persona no pasa solo por patear una pelota. Eso también lo conversamos en las reuniones con los padres.
“Hay chicos que aun habiendo levantado sus notas, continúan asistiendo a las clases de apoyo porque quizá hay temas que no comprenden -explicó Pasquettín-. El apoyo no lo damos sólo para mejorar una nota, sino también para ante examen o para que comprendan un tema específico. En definitiva, se trata de un refuerzo escolar personalizado y de contención social. Porque eso es lo que hace el club, contenerlos, con el estudio, con los desayunos y con las idas a las canchas todos juntos”.
El proyecto ha tenido un piso de seis deportistas y un techo de 14, aunque la profesional estimó que esa cantidad podría aumentar ahora, con la cercanía del fin del ciclo escolar. Incluso últimamente consiguieron que haya un profesor por alumno, lo que permitió incrementar esa tarea personalizada.

También a otras disciplinas
Los chicos que concurren a apoyo escolar no pagan ninguna cuota extra en Deportivo Penales. “Es una actividad más que el club ofrece -manifestó Pasquettín-, y además si bien la idea fue pensada desde el fútbol, y de hecho al principio iban sólo jugadores, luego la oferta se amplió al resto de las actividades que se practican en Penales, como gimnasia, esgrima y karate. Incluso para armar la biblioteca y el salón de juegos recibimos muchas donaciones de los padres y de la comunidad.
-¿Que pasa con los alumnos que no mejoran?
-Se los sigue apoyando. Los convenios tienen una característica particular, que no terminan cuando concluyen las clases, sino que permanecen vigentes hasta los períodos de compensaciones escolares. O sea que pueden seguir yendo al club para preparar las materias que se hayan llevado. Hubo un hecho significativo para dimensionar el proyecto y fue que el capitán de una categoría es el jugador que concurrió a todas las clases con su profesora. El mensaje al que apuntamos es que no todo pasa por lo que ocurre adentro de una cancha, sino que también hay que ser bueno fuera de ellas.
-¿Creen que más clubes se sumarán a esta iniciativa?
-No lo sabemos, pero estamos abiertos a compartir el proyecto y a explicarlo cómo funciona. Los resultados han sido muy buenos. De hecho, como hubo padres que pensaron que sus hijos se distraerían, acostumbramos a mostrar fotos donde se los ve concentrados a la hora del estudio. En esa hora también les damos la merienda y tratamos de inculcarles la necesidad de una buena alimentación.