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Cuestionan accionar policial

CONTROL POR EL AISLAMIENTO

El modo de actuar de algunos policías en el marco de los controles de tránsito que se vienen llevando a cabo en distintos puntos de la ciudad, para que se respete la cuarentena obligatoria, ha llevado a que varias personas que se sintieron afectadas hayan expresado que en las próximas horas harán las denuncias correspondientes.
«El trato que recibimos en la Seccional Sexta fue humillante, y nada hay que justifique el accionar policial», dijeron un par de jóvenes mujeres que manifestaron haberse sentido vejadas, con una desconsideración que poco tendría que ver con una acción punitiva, o sancionatoria, ante lo que podría ser una conducta indebida o una transgresión a las disposiciones vigentes.

Controles necesarios.
Se podría afirmar con alguna certeza que esos controles policiales son absolutamente necesarios ante esta pandemia que amenaza la salud de la población, porque es verdad que hay personas que apelan a las más diversas excusas para eludir el aislamiento por algunas horas. Así están los que manifiestan -ante la requisitoria policial- que van al cajero automático, a comprar alimentos o a la farmacia, y no siempre resulta cierto. Es, qué duda cabe, una conducta reprochable.
Por eso, bienvenidos los controles policiales. En ese aspecto, poco para discutirse, aunque no faltará el que diga que se afectan los derechos individuales. Lo cierto es que hay un peligro en ciernes y es imprescindible que se adopten medidas restrictivas.

¿Hay excesos?
Hay que señalar que en general quienes circulan y son parados por policías -los que hacen controles de tránsito, o los que deambulan por las calles para que se cumpla el aislamiento- advierten un trato correcto, dentro de lo que cabe esperar.
Pero también, en los últimos días hubo diversos episodios que trascendieron que refieren a excesos policiales.
En el caso que nos ocupa en estas líneas el hecho sucedió alrededor de las 11 de la mañana del lunes en la rotonda que está en la intersección de Avenida Perón y Avenida de Circunvalación (frente al barrio Jardín). En ese lugar un control policial demoró a varios vehículos, y en razón de que los agentes no creyeron en los argumentos de quienes se trasladaban en ellos decidieron que debían acompañarlos hasta la Delegación Sur -en el Plan 5.000- donde los autos iban a quedar retenidos.

Humilladas en la Sexta.
Pero todo no terminó allí, sino que un grupo de personas fueron trasladadas varias cuadras, hasta la Seccional Sexta, ubicada en el Barrio Butaló. Una de las mujeres que habían sido demoradas, trataba de avisarle a su esposo de la situación, cuando una policía habría pretendido que dejara de usar el celular con un manotazo.
Después de eso, ya en la Sexta, los hombres fueron conducidos a una habitación, y las mujeres a otra. Aquí vendría la peor parte, según relatan algunas de las «detenidas» que debieron permanecer en un espacio mínimo donde, obviamente, no se respetaba para nada la distancia social de un metro y medio entre persona y persona.
«Pero eso no fue lo peor» -coincidieron- porque apareció una policía que en tono prepotente «primero nos hizo levantar la remera, después que nos desprendiéramos los corpiños, y finalmente que nos bajáramos el pantalón y la bombacha hasta las rodillas». Si eso sucedió, ¿alguien puede explicar cuál sería el sentido de tamaña orden?

En libertad.
El martirio duró algunos minutos, hasta que los/las policías decidieron que las personas demoradas quedaban en libertad. En las próximas horas, en la fiscalía de turno, se formalizarían las denuncias.