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De Caracas a Chacharramendi

UN MEDICO VENEZOLANO SE ENCUENTRA A CARGO DEL CENTRO DE SALUD

Trabajó lavando autos y cuidando personas hasta que validaron su título. Y se afincó en La Pampa, «una provincia hermosa y tranquila que nos trata muy bien».

El Centro de Salud de Chacharramendi atiende una vasta zona que incluye a La Reforma y Limay Mahuida. Desde hace un mes se encuentra a cargo del doctor José Antonio Lugo Fraga (33), uno de los miles de venezolanos autoexiliados en Argentina. «La Pampa es un lugar muy tranquilo y bonito. Nuestra posta sanitaria funciona muy bien y está perfectamente equipada. Aquí residen unas 300 personas, con una población elevada de adultos mayores así que nos enfocamos en tener muchos cuidados».

Ciertamente, entre el Caribe y Chacharramendi hay gran diferencia. «Es un cambio muy drástico, sí. Llegué a Argentina el 16 de junio de 2018. Me empujó una caótica, desesperante y apocalíptica situación político social en Venezuela. Una mañana, cuando iba a tomar la guardia del hospital Manuel Vargas, me asaltaron en plena calle. Me llevaron a dar vueltas por la ciudad y me salvé tirándome del vehículo».

La capital venezolana «siempre fue agitadísima y peligrosa. Pero hoy todo es un desastre. Hay bandas armadas enfrentándose a la policía. Para conseguir pocas cosas debes recorrer decenas de comercios. En los grandes mercados te marcan con tinta indeleble un brazo para que no puedas reingresar». Y en los hospitales «resulta desesperante no tener insumos ni medicinas. Llegamos al extremo de revertir una hipoglucemia grave conectando una gaseosa a la sonda nasogástrica de un paciente».

Lavautos.
Al aterrizar en Buenos Aires descubrió «un país totalmente diferente. Estaba solo en una gran ciudad y podía salir a caminar de noche. Llegué en invierno y mi primer empleo fue un lavadero de autos. Trabajar con agua, bajo un clima gélido, fue duro», recuerda. Mientras aguardaba la validación de su título, obtenido en la Universidad de Oriente, buscó otros empleos. «Me contrataron para cuidar a una señora mayor. Tenía dos horas de viaje y me levantaba muy temprano». Más tarde, su diplomatura en neurolingüística serviría «para acompañar el trayecto de un niño con problemas de aprendizaje».

Ocho meses después validaron su título en el país y pudo volver a ejercer la medicina. «Trabajé en hospitales de Lanús, Garín, San Fernando». Para entonces ya habían llegado su esposa Georgelgs (enfermera) y su hija Camila (4) nacida en Caracas, y que transita Nivel Inicial en Chacharramendi. «Nos gusta mucho La Pampa, tiene gente muy amable y todos nos han tratado maravillosamente».

Su primer destino fue el «hospital de 25 de Mayo, donde pasamos momentos difíciles cuando subían los casos y no teníamos espacio. Hicimos derivaciones, trasladamos pacientes al CEAR, hasta que finalmente logramos contener» el brote. Pocos después nació Sabrina y «decidimos instalarnos en Chacharramendi». Junto a José trabajan «un odontólogo, dos enfermeros, chofer de ambulancia y personal administrativo. Tenemos consultorio, sala de observación, farmacia, enfermería, oficina y recursos suficientes para un buen servicio de atención primaria» afirma.

De Caracas a Chacharramendi, un drástico cambio: «Argentina es el único que nos abrió la puerta. Sufrimos insultos, abusos y xenofobia en países como Perú y Ecuador. Aquí nunca vi eso: solo encontré argentinos dispuestos a ayudar. Y nos encanta Chacharramendi».