Debate en el aula de educación sexual

En distintas escuelas de la ciudad los estudiantes hablan y discuten sobre el aborto. Y también reclaman por una materia que aparece poco: educación sexual. “A los adultos les cuesta hablar”, resaltan en el colegio Ricardo Nervi.
“La Ley de Educación Sexual Integral está desde 2006, pero pasó más de una década y no se aplica. Creo que si se cumpliera se cambiaría mucho la realidad de los embarazos adolescentes y también la cuestión del aborto”, dice Lautaro (17) que hizo un taller de radio junto con Agustín (17) y allí abordaron uno de los temas que más se demanda en las aulas del nivel secundario pero que menos presencia tiene.
“Hicimos encuestas entre los más chicos y ni siquiera en la casa, con los padres, se habla de sexualidad. Es un tabú que cuesta mucho derribar. A los adultos les cuesta hablar pero creemos que es necesario un cambio cultural”, coinciden Lautaro y Rayén (16).
La idea inicial de debatir sobre el aborto, cuya despenalización o no se discute semana a semana en el Congreso de la Nación, en los medios y en distintos ámbitos del país, dispara en los chicos y chicas del colegio Ricardo Nervi esa necesidad de hablar, de decir y de escuchar ideas, dudas, certezas. De informarse, de aprender.
“El aborto es una realidad que existe, que está todos los días en distintos niveles sociales. Y eso pasa más allá de que haya una legislación o no. Es cierto que es muy difícil ponerse de acuerdo porque las posturas son muy distintas. Acá en el colegio cuando empezamos a hablar nos vamos tapando unos a otros y es difícil llegar a un acuerdo, pero es algo necesario. Hay muchas mujeres que mueren por abortos clandestinos y eso no puede seguir pasando”, planteó Lourdes (16).
En el aula se escucha a quienes decididamente están a favor de la despenalización, a quienes se oponen y a aquellos y aquellas que buscan una posición “intermedia”, que aún no quieren (o no pueden) asumir una postura definitiva porque les falta información, porque dudan.
“Es un tema muy difícil porque en el medio está la religión. Pero en realidad de lo que se habla es de vidas humanas, de mujeres, en gran parte muy jóvenes y pobres que mueren por hacerse un aborto en condiciones horribles. Y hablamos del derecho a elegir, que la mujer pueda elegir sobre su cuerpo. Y si elegís abortar que estén dadas las condiciones sanitarias para que no corras el riesgo de morir”, reflexionó Abril (17).
“Creo que lo mejor sería estudiar cada caso en particular. De todas maneras en los casos de violación o abuso, o cuando se aprovechan de una mujer con discapacidad, está bien que esté permitido por Ley el aborto”, dijo Lautaro. “Y el debate muy fuerte es justamente respecto a cuándo comienza la vida de una persona, porque un embrión no es una persona”, añadió Rayén.
El debate trasciende las paredes y sale a las calles, por eso en Santa Rosa hay marchas y reuniones públicas a favor de una u otra postura. Decenas de adolescentes de distintos colegios se encontraron en distintas ocasiones en la Plaza San Martín para hacer un “pañuelazo” en reclamo por el derecho al aborto legal seguro y gratuito. También piden que termine la injerencia eclesiástica en el Estado y la implementación de la Educación Sexual Integral (ESI) en todos los establecimientos educativos de la provincia. Otras decenas de chicos y chicas participan en la llamada “Marcha por la vida” que tiene una clara posición antiabortista.
“Hay otro punto que es importante y es que si -imagínate- quedás embarazada y decidís no abortar, ¿después qué? A ese bebé hay que cuidarlo, alimentarlo, educarlo. Y si lo mandás a un orfanato, ¿en qué condiciones va a crecer? Porque no es tan fácil que una familia lo adopte”, opinó Camila (17) sobre otra de las aristas de una cuestión en la que cuesta tener cifras oficiales.
De acuerdo con el Ministerio de Salud de la Nación, en 2016 (último dato oficial disponible) murieron 245 mujeres embarazadas por distintas causas. De este total, el 17,6 % (43 defunciones) fueron muertes por un “embarazo terminado en aborto”, lo que ubica al aborto como la principal causa individual de la mortalidad materna en nuestro país. Otros datos señalan que en el país se realizan 500 mil abortos por año.
“Lo que importa es la cantidad de mujeres que mueren por abortos clandestinos, no importa la fe que tengan. Una chica que conozco tuvo un aborto clandestino y casi murió, yo hubiese querido que tenga un buen lugar para no pasar por esa situación extrema, pero lamentablemente es algo que pasa sobre todo con las mujeres en condiciones más vulnerables”, señaló Lourdes.
Para Agustín es importante que finalmente la ley de Educación Sexual Integral se aplique como originalmente fue diseñada. “Solo en tercer año tuvimos una charla, pero fue porque la profesora quiso abordar el tema. Creo que debería ser una materia específica, como Matemática o Lengua porque estamos hablando de un tema trascendente para todos, en lo individual y en lo social”.
¿Les parece que sirve el debate en los colegios?
“Está bueno discutir y que se genere el debate -coinciden chicos y chicas-, intercambiar ideas porque uno puede cambiar de opinión, no hay problema con eso, porque vos incorporás información, entonces si estás informado estás más preparado para tener una postura sólida, argumentada. Tanto en el aborto como en la cuestión de la sexualidad lo que hay que hacer es hablar”.

Una demanda adolescente
La ley 26.510 de Educación Sexual Integral fue sancionada el 4 de octubre de 2006 y, en su primer artículo, establece que “todos los educandos tienen derecho a recibir educación sexual integral en los establecimientos educativos públicos, de gestión estatal y privada” desde el nivel inicial hasta el nivel terciario. En su formulación es integral porque contempla una formación en relación a la prevención de enfermedades de transmisión sexual y de métodos anticonceptivos para evitar embarazos no deseados, la inclusión de temas como identidad de género, orientación sexual y la igualdad de trato y oportunidades para las mujeres.
Según un informe de UNICEF (Fondo de Naciones Unidas para la Infancia) del año pasado, la mayoría de los estudiantes a nivel nacional asocian educación sexual integral únicamente con relaciones sexuales, y se mostraron insatisfechos con el tipo de educación obtenida señalando, particularmente, la escasez de información y la forma inadecuada de transmitirla.