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«Debemos reflexionar un poco más»

VIOLENCIA Y DESCONTROL EN LA NOCTURNIDAD

¿Solo en Villa Gesell? Fue la pregunta que se hizo en sus redes sociales la senadora Norma Durango. «Estos días hemos escuchado todo tipo de opiniones en relación al crimen del joven Fernando Baez Sosa, políticos, psicólogos, médicos, periodistas , madres, padres y todo quien cree que entiende lo que paso o intenta interpretarlo», comenzó su relato.
«Sin embargo, solo algunos pocos se han manifestado sobre la responsabilidad que nos cabe como sociedad. No es que a los culpables no les quepa la condena penal, pero me parece, y más allá del dolor de los padres de Fernando, esto debe hacernos reflexionar un poco más», expresó la senadora.

Creciente violencia.
Durango vive en el centro de Santa Rosa, a escasos metros de uno de los boliches más grandes de la ciudad. «No digo que estemos al borde de un asesinato , pero siento y veo una creciente violencia que un día puede desembocar también en una desgracia. A las 4 de la mañana, y después de haber escuchado durante toda la noche un ruido que literalmente hace vibrar los vidrios de nuestro edificio, el DJ sube los decibeles para anunciar -creo que es por eso- que falta una hora para que termine la noche» señaló.
«Entonces, ya es imposible seguir durmiendo. A las 5 aproximadamente , de golpe todo se termina, hay unos minutos de silencio, la gente empieza a salir y ahí comienza la fiesta de la calle. Peleas, gritos, corridas, botellas rotas, adolescentes y no tanto descompuestos…mas peleas, autos que aceleran y salen derrapando… el panorama es desolador», indicó la senadora.

Todas las clases sociales.
«No creo que en este complejo grupo de chicas y muchachos haya solo rugbiers. Hay de todas las clases sociales, de todos los deportes, de todos los barrios. No estoy estigmatizando a nadie».
«Las autoridades no siempre intervienen, estas personas son adultas y si el lugar está autorizado y es legal… ¿Qué se hace?», en tal sentido, la ex vicegobernadora, señaló que se ve como los jóvenes insultan a la policía que patrulla la ciudad y como «la locura sigue en la calle, mientras las y los vecinos, seguimos sin dormir y con un estado casi angustioso ante el griterío».

Cada vez es peor.
«Esto no es de ahora… hace años que pasa y cada vez es peor», aseguró Durango, y agregó que los vecinos han mandado notas a la Municipalidad para que controlen los decibeles, pero los bajan solamente cuando llegan a inspeccionar.
«Escribo esto con la impotencia que me da, no solo no poder dormir tranquila en mi domicilio, sino de saber que es una situación difícil de resolver. Que una cosa es diagnosticarlo y otra saber cómo resolverlo. El alcohol, la droga, la frustración, incita a una espiral de violencia que no sé donde terminara», expresó la legisladora.