Inicio La Pampa Denuncian irregularidades en el cementerio de General Acha

Denuncian irregularidades en el cementerio de General Acha

VECINOS INDIGNADOS POR ROBOS Y ESTADO DE ABANDONO

Una mujer relató a través de audio de WhatsApp su cansancio ante los robos y daños que sufre la tumba de su hijo. Las quejas de los vecinos son constantes y nadie se hace responsable.

El robo de un extractor de aire de una tumba desató el enojo de una vecina de General Acha que, al parecer una vez más, denunciará en el municipio las situaciones irregulares y dolorosas que deben padecer quienes visitan en el lugar a sus fallecidos.
Mediante un mensaje de voz de WhatsApp, la mujer compartió su angustia y su dolor con un grupo importante de personas de Acha, mensaje que luego se multiplicó, y anunció que presentará una denuncia concreta de su caso por lo que pidió apoyo a sus vecinos.

LA ARENA, que tuvo acceso al mensaje, pudo constatar de boca de otros achenses, que la situación en el cementerio no es buena desde hace tiempo y, como es de dominio público, incluso se han suscitado casos que cobraron notoriedad pública.

Lejos de esa situación, actualmente las irregularidades se verifican, según indican, en acciones u omisiones de al menos parte del personal que trabaja en el lugar, especialmente por la noche. El robo en tumbas, nichos y panteones, el mal estado general y el pedido de dinero por parte de algunos para realizar tareas por las que reciben un sueldo serían la constante y a eso apuntará la denuncia.

El relato

La mujer damnificada, relató que concurre al cementerio en forma semanal ya que atraviesa la dolorosa situación de haber perdido a dos de sus hijos. Dijo que lo hace habitualmente todos los domingos, pero en los últimos días reiteró la presencia ya que fue a recibir «material de construcción que me llevaron para hacer un panteón».
Sostuvo que «habitualmente me encuentro con faltantes, cosas rotas y desaparecidas, pero esta vez fue peor, me robaron el extractor de aire del nicho».

Contó que «por lo general nadie se hace responsable, especialmente los serenos que nunca saben nada de lo que pasa». Al llegar «no encontraba el nicho, me guiaba por la salida del extractor. Lo comenté con mi hijo y no estábamos desorientados, pasó que muy prolijamente cortaron el caño y se robaron el extractor».

«¿Me pregunto que tengo qué hacer?, estoy cansada de quejarme y protestar por los serenos», siguió y con la voz quebrada reveló que «en la recorrida vimos que de otro nicho un féretro está perdiendo y el líquido sale y ellos no lo ven, no hacen nada».

«Les juro que estoy tan dolida…nunca me imaginé que tras el dolor de perder un hijo tenemos que sufrir estas situaciones, encontrarnos con estas cosas cuando vamos a visitar su tumba», sostuvo y pidió que «cuando lleve la nota a la municipalidad, como corresponde, ustedes me den una mano. Es muy doloroso lo que está pasando con nuestros muertos».

Historia

Las historias sobre irregularidades en el cementerio de General Acha se cuentan por varias, algunas célebres, otras comprobables y muchas no. Lo cierto es que los vivos parecen haber encontrado en el sitio donde descansan los muertos un lugar para cometer ilícitos y hacer negocios.

Como en muchos otros sitios, ha sido noticia por los robos de placas, cruces y todo lo que permitiera ser vendido por bronce. Lo más común. Se menciona también que cualquier material de construcción poco dura sin que alguien le saque provecho y que hay que meter la mano en el bolsillo para que tareas comunes se realicen. Y se apunta a que es por la noche y lejos de la vista de los deudos que las cosas pasan.

El caso más notable, una verdadera novela negra policial, fue el de Rufino Otero, el acaudalado productor agropecuario cuyo cuerpo nunca pudo ser encontrado para un examen de ADN frente a la demanda por paternidad y su multimillonaria herencia de Eva Paole, un caso que tomó relevancia nacional.

Refrescar aquella novela implicaría tiempo y espacio, nada como aquella trama cuyo recorrido y final se recuerda en Acha, pero sin alcanzar esos ribetes, lo que se denuncia alcanza para tomar desde el municipio cartas en el asunto, investigar y hacer los cambios que se imponen si esto se comprueba.