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Descubren un nuevo roedor

El descubrimiento de poblaciones de la «Laucha de las Salinas» (Salinomys delicatus) en las cercanías de Paso de los Algarrobos, sobre el río Salado, fue publicado hace pocos días por un equipo de investigadores del Centro Nacional Patagónico (Cenpat), un centro científico que depende del Conicet. Esta nueva especie para La Pampa, como también la probablemente extinta Rata Nutria del Atuel reflejan cambios ambientales producidos por el manejo irracional de los ríos de la región.
La Laucha de las Salinas es un roedor que, como su nombre lo indica, presenta notables adaptaciones para sobrevivir en entornos salinos. Previamente, su presencia era conocida en solo 11 localidades ubicadas en la cuenca del Desaguadero, entre Catamarca y San Luis. Este nuevo registro en La Pampa extiende su rango de distribución unos 450 kilómetros hacia el sur y muestra que la especie, categorizada como Vulnerable, en realidad podría estar subobservada, contando con más poblaciones en mayor amplitud de hábitats de lo que se suponía.
«Esto deja algunas preguntas: ¿Salinomys extendió su distribución a La Pampa debido a la disponibilidad de hábitats propicios como consecuencia de la desertificación y salinización dadas por el corte de los ríos Atuel y Salado? ¿o se encontraba presente y no se lo había registrado?», se preguntó Marcos Cenizo, ex director del Museo de Historia Natural de La Pampa, al dar a conocer la novedad a través de una publicación en sus redes sociales.
Esto último «parece lo más probable ya que la fauna de pequeños mamíferos en La Pampa es insuficientemente conocida», señaló. Dado que los roedores pueden tener ecologías muy restringidas, «representan indicadores ambientales de excelencia para advertirnos sobre impactos sustanciales en los ecosistemas, tal es el caso de esta Laucha de las Salinas».
El descubrimiento de la presencia de la Laucha de las Salinas en territorio pampeano fue concretado por un equipo de investigadores del Cenpat, instituto con sede central en la ciudad de Puerto Madry, Chubut, encabezado por Ulyses F.J. Pardiñas e integrado por Mauro N. Tammone, Damián Voglino y Erika Cuéllar Soto. El trabajo, titulado «Expanding the knowledge on a desert sigmodontine rodent in Central Argentina with remarks on its conservation status», se publicó en la revista especializada «De Gruyter».

Nutria extinta.
Otro ejemplo elocuente de modificación de hábitats e impactos ecológicos «es el caso de la probablemente extinta Rata Nutria del Atuel (Holochilus lagigliai), la primera especie cuya desaparición podría vincularse directamente con los impactos derivados de las represas y canalizaciones realizadas por Mendoza sobre el río Atuel», indicó el ex director.
También descubierta por Pardiñas y colaboradores hace solo ocho años, la Rata Nutria del Atuel era un roedor anfibio de buen tamaño especializado en ambientes palustres. El último ejemplar vivo conocido fue colectado en 1955 por un pescador en el embalse El Nihuil, quien lo llevó al Museo de Historia Natural de San Rafael (Mendoza) donde permaneció en las colecciones por más de 50 años hasta que en 2013 los investigadores determinaron que se trataba de una especie nueva para la ciencia.
Además de este espécimen reciente, otros ejemplares procedentes de sitios arqueológicos muestran la presencia de la especie en el sistema del Desaguadero durante los últimos 2.000 años, ya no solo en el Atuel, sino también en la ciénaga del Bermejo y las lagunas de Guanacache, humedales vinculados a los ríos Mendoza y San Juan, hoy drenados y devastados por las represas.
«Dado que todos estos ríos tributaban sus aguas al Desaguadero-Salado, y como muestran los análisis que modelan su distribución potencial, parece altamente probable que este roedor palustre encontrara un hábitat óptimo en los Bañados del Atuel, el mayor de los humedales de este sistema hidrológico», evaluó Cenizo.