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Desde el fin del mundo a La Pampa para estudiar

SIETE JOVENES FUEGUINOS CURSAN EN LA FACULTAD DE VETERINARIAS

Un grupo de siete jóvenes procedentes de diferentes ciudades de la provincia de Tierra del Fuego comenzó a cursar sus estudios universitarios en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam), que funciona en General Pico. Los estudiantes recorren una distancia de alrededor de 2.500 kilómetros para seguir una carrera universitaria, y visitan sus hogares sólo dos veces al año, durante las vacaciones de invierno y verano. Algunos viajan en avión y otros casi 36 horas a bordo de tres colectivos, para llegar a Santa Rosa y recién desde ahí partir para la ciudad piquense.
Se trata de Nerea y Florencia Martínez (19 años), Valentina Páez (18), Lucila Rubio (18), Shania Barroso (19) y Michel Hernández (20), oriundos de Río Grande; además de Julián Albornoz (19), procedente de Tolhuin. Todos cursan el primer año de la carrera de Ciencias Veterinarias, a excepción de Michel, quien ya va por su segundo año en General Pico.
En diálogo con LA ARENA los jóvenes contaron que si bien antes de Pico tienen la carrera de medicina veterinaria en la Choele Choel, a través de la Universidad Nacional de Río Negro, es demasiado nueva y no tiene el reconocimiento que tiene la de esta ciudad pampeana.
Los estudiantes fueguinos en su mayoría cursaron sus estudios secundarios en la Escuela Agrotécnica «Misión Salesiana» de Río Grande, que les ofreció una pasantía en una veterinaria de la ciudad, la cual es propiedad de Jeremías Sarmiento, un profesional graduado en la Facultad piquense.
«Todos estamos por la misma influencia. Un veterinario que terminó acá y puso su veterinaria en Río Grande. La escuela nos dio la posibilidad de hacer pasantías y estuvimos todo un año trabajando en ese lugar donde hicimos muchas prácticas con animales», contaron.

Viaje y vacaciones.
Aquellos que son ingresantes llegaron a Pico entre enero y febrero, y la vida universitaria les resulta «bastante movida», dado que tienen una carga horaria de cursada bastante intensa. Además, como viven en inmediaciones del centro de la ciudad, los ratos libres los pasan en la Facultad, dado que es «muy lejos para ir y venir a cada rato».
Muchos estudiantes pudieron regresar a sus hogares para pasar los días de Semana Santa con sus familias. Sin embargo no es el caso de ellos, que tienen pensado volver a Ushuaia durante las vacaciones de invierno y luego a fin de año. Es que el viaje es muy costoso y demasiado largo, como para hacerlo tan seguido. Sobre esto, contaron que viajan en avión hasta Buenos Aires, o si no, para el regreso, planean volar desde Bahía Blanca o desde Córdoba. Aquellos que optan por el colectivo tienen por lo menos tres trasbordos y más de 36 horas de viaje.
Si bien son ingresantes y recién transitan por las primeras materias de la carrera, están convencidos que la medicina veterinaria es la carrera que les gusta, y a la profesión que se van a dedicar en un futuro. Las pasantías los ayudaron a definirse, aunque siempre tuvieron bastante claro que carrera seguir.
«La pasantía nos ayudó mucho. Teníamos que cumplir 200 horas cátedra. Podías elegir qué tipo de pasantías hacer, porque tenías en zoonosis, en el INTA y en la Veterinarias y ahí descubrí lo que me gustaba, porque practicamos lo que haces en la carrera», manifestaron.
Una vez finalizada la pasantía y pese a que ya no tenían la obligación escolar de asistir, se quedaron en la veterinaria hasta el momento de iniciar la carrera en General Pico, dando muestras que no tenían dudas de la elección sobre su futuro profesional.