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«Determinadas situaciones se resuelven con sentido común»

ACTUACION DE AGENTES ANTE LA CIRCULACION DE PERSONAS

El Jefe de la Policía Provincial, comisario Roberto Ayala, expresó que los agentes de la fuerza «saben» -porque han sido suficientemente informados- cuáles son las restricciones para la circulación en estos tiempos de controles por la pandemia. No obstante admitió que «el sentido común debe ser utilizado para determinadas situaciones».
Como informara LA ARENA en su edición de ayer, tres agentes de Policía hicieron pasar un mal momento a un padre y su hijo durante el mediodía del miércoles. Rubén Darío «Taty» Pereyra y su hijo Facundo, que padece una discapacidad, salieron a caminar en cercanías de su casa, en la calle Pilcomayo, cuando fueron interceptados por los uniformados que les expresaron que estaban rompiendo la cuarentena y que sólo estaban permitidas las caminatas los fines de semana y feriados.

«No sabían».
«Taty», trabajador de Radio Noticias, intentó explicarles que llevaba el certificado de discapacidad, y podían hacer salidas recreativas los lunes, miércoles y viernes, «pero ellos no lo sabían». Los tres policías obstinadamente siguieron con su tesitura. Aunque Pereyra se comunico delante de ellos con el director de Discapacidad de la provincia, para que supieran que no mentía, lo obligaron a regresar a su domicilio.
Ayala, ayer al ser consultado por este diario, admitió que tal cómo lo legitima «el certificado médico pueden salir, porque se trata de una cuestión de salud».

Sentido común.
El jefe policial sostuvo que algunas situaciones ameritan «la utilización del sentido común» de los agentes para poder manejarlas con solvencia.
Agregó que él mismo tiene uno de sus hijos que padece hipoacusia, -que por eso porta un certificado- y que entendía lo que había pasado. «Es más, estamos trabajando para que en la Escuela de Policía se enseñe el lenguaje de señas», completó.

Difícil controlar.
Preguntado cómo se vienen realizando los controles, cuando muchas más personas andan por las calles, Ayala aceptó que «en determinadas horas se hace prácticamente imposible», pero la situación cambia «a partir de las 18, y sobre todo después de las 20 cuando casi no anda nadie».
Agregó que en principio el accionar de los efectivos es «persuasivo», de identificar para que no se incumplan las directivas en el marco de la emergencia sanitaria en que nos estamos moviendo.

Los controles siguen.
Más adelante el jefe policial dijo, en cuanto a la tarea de los agentes, que «se está trabajando intentando optimizar los recursos», ante el cansancio que pueden tener por tantos días de operativos. «Se van regulando los esfuerzos», pero mayoritariamente no se abandonan los controles en los lugares de ingresos a la provincia.
En este punto amplió señalando que «en los puestos camineros están los listados de personas que pretenden ingresar», las que por supuesto tienen que cumplir con el protocolo que hoy es práctica.

Menos delitos.
El funcionario policial indicó que «hay delitos esporádicos, en razón que generalmente se usan las horas de la noche para llevarlos a cabo. Como se patrulla mucho y circulan pocas personas eso hace más fácil la identificación y actúa como persuasivo» para quienes pretendan delinquir. «Es notorio que son muy pocos. Diría que son esporádicos; y como sucedió recientemente con un hecho con armas de fuego en General Pico se resuelven bien», agregó.
Finalmente hizo mención a que los controles policiales actúan como disuasivos para la delincuencia, recordando como ejemplo que en el Puesto Caminero de Rolón se logró detectar un cargamento de 151 kilos de cocaína que transportaba un vehículo que sí tenía los demás papeles en regla.