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Detienen a «guía» ilegal

CAZA FURTIVA DE CIERVOS

Personal policial desbarató un negocio vinculado a la caza ilegal de ciervos colorados en campos privados y demoró a un «guía» que le brindaba el servicio a personas oriundas de Buenos Aires y Córdoba. Hubo allanamientos y secuestraron ropa, municiones, celulares y cerca de 200 mil pesos en efectivo, todos elementos que estaban escondidos en compartimentos dentro de muebles.
La Brigada de Investigaciones y la División de Seguridad Rural culminaron ayer una investigación luego de dos meses de trabajo y detuvieron a un hombre que hacía de «guía» para cazar ilegalmente ciervos colorados. Según informaron fuentes policiales a LA ARENA, todo comenzó en marzo, cuando en un campo que está ubicado en la zona de Naicó, donde hay un coto privado de caza, «se encontró que unas personas oriundas de Buenos Aires habían matado ciervos y se habían dado a la fuga, olvidándose una bolsa de un supermercado». Estas personas habían sido identificadas el día antes a ese hecho en compañía del principal sospechoso.

Por 40 mil pesos.
Con material que se pudo encontrar en redes sociales, comenzó la investigación contra este hombre nacido en Córdoba pero residente pampeano desde hace años. «Es muy organizado, estuvimos dos meses siguiéndolo, y en esos dos meses se estableció que opera hace años así».
Según comprobaron en la investigación, el detenido tenía montado un «negocio de cacería ilegal para personas en su mayoría de las provincias de Buenos Aires y Córdoba, que disfrutan de la adrenalina de ingresar a campos privados, principalmente de la zona de Naicó y el Parque Luro, realizando caza furtiva de ciervos colorados, a los que le cortan la cabeza y dan muerte mediante el uso de armas prohibidas».
La modalidad, según precisaron las fuentes consultadas, era la siguiente: llevaba entre tres o cuatro personas a cazar, con un cómplice que oficiaba de transporte. «Con todas armas de uso prohibido provistas por él, se quedaban entre tres o cuatro días, y cada cazador mataba un ciervo», indicaron y comentaron que el sospechoso le cobraba a cada uno la suma de 40 mil pesos.
«El provee todos los elementos de cacería. Son todas personas gustosas de la adrenalina, que vienen a cazar por el hecho de cazar un ciervo de esta manera ilegal, con cosas prohibidas y de modo furtivo, porque solamente matan y se llevan la cabeza», agregaron.

Detención.
Luego de dos meses de investigación, con la participación de la Brigada de Investigación ayer se procedió a la detención del principal sospechoso y quien los transportaba. Esta persona fue atrapada en una vivienda de la calle neveu al 200 y, posteriormente, se allanó la vivienda.
Durante el operativo, se encontraron que la casa contaba con muebles que poseen compartimentos, los cuales obviamente no están a la vista. «Hubo que desarmar los muebles» para poder encontrar todos los elementos de cacería. De esta manera, secuestraron «telefonía celular, visores nocturnos, gran cantidad de municiones de caza de grueso calibre en distintas cajas y marcas, cuatro silenciadores para armas de fuego, dos GPS, un teléfono satelital, documentación y 199.700 pesos en efectivo.

En la mira de la justicia
El hombre que fue detenido ayer por estar sospechado de llevar adelante un negocio vinculado a la cacería clandestina ya había estado en la mira de la justicia en 2014. En aquel entonces, fue uno de los cinco cazadores que fueron acusados de haber matado tres ciervos colorados de pedigree en un coto de caza de la zona de Unanue. Sin embargo, logró un acuerdo conciliatorio con la Fiscalía y, previo consentimiento y autorización del dueño del predio, se convino el pago de una suma total de 242 mil pesos.
Según informó LA ARENA en su momento, en aquel entonces la causa se inició luego de que mataran a tres ejemplares de ciervo colorado, a los que les sacaron las cabezas, en el coto de caza «Don Pío». Eran trofeos de 28, 19, y 19 puntas, de sumo valor económico por tratarse de reproductores de pedigree.
Los allanamientos realizados por Fiscalía arrojaron resultados positivos, ya que se secuestraron las cabezas de los tres ciervos colorados. Esto posibilitó imputar la autoría del hecho a Emiliano Daniel Ros; Fabián Ismael Gastaldi; Alejandro Daniel Giovanonni; y Franco Matías Cantero, todos de la provincia de Córdoba. Además, quedó involucrado César Javier Domizi, quien reside en la ciudad de Santa Rosa.