Inicio La Pampa ¡Diego eterno!

¡Diego eterno!

RICARDO PHAGOUAPE

Cuando pase el tiempo, el 25 de noviembre de 2020 se recordará como un mojón en la historia de todos nosotros, los argentinos. El triste día en que dejó de existir el D10S del fútbol, Diego Armando Maradona.

Hoy, como siempre, me niego a hablar del Diego hombre, porque no soy quien para juzgarlo, pero sí lo haré como futbolista.

Sin dudas que se trata del mejor de todas las épocas. Y para nuestro país no hubo, no hay, ni habrá un deportista que nos haya dado tanto. Fue alguien que torció paradigmas deportivos.

Recién con amigos lo recordábamos en la redacción de LA ARENA…como el de Argentinos Juniors…¿se acuerdan de los cuatro goles a Boca cuando Gatti lo había tratado de “gordito”?…En 1981 llevó a Boca a ganar un campeonato luego de una larga sequía…En el Barcelona cuando estaba en su plenitud recibió esa artera entrada a traición de Goikoetxea… ¿de cómo con el Nápoli, hizo arrodillar a los patricios del norte italiano?… y, esencialmente, ¿de cómo lideró a la selección Argentina en México, con los dos goles a los ingleses incluidos?…

Y tengo en mi memoria de su sentimiento por la celeste y blanca…de escaparse de Nápoles para jugar un amistoso…o de jugar con el tobillo hinchado…de la gloriosa puteada a los italianos en el San Ciro y el festejo al eliminarlos, y de sus lágrimas tras la final… y de muchos más pasajes de su gloriosa carrera.

En Argentina hay luto nacional, y en el mundo todos los medios están reflejando la mala noticia y coinciden que se fue el mejor de todos los tiempos.

Y en éste momento, más allá del inmenso dolor que me produce, me doy cuenta que soy un privilegiado. Casi me siento como uno de los ladrones que crucificaron con Cristo, robando protagonismo, pero inexorablemente viene a mi memoria la única vez que nos cruzamos en una cancha. Fue en 1980 en Roca, y con pudor lo digo: ganamos 2 a 1, pero ahí me di cuenta que estaba ante un fenómeno, un diamante, un distinto, un iluminado.

Hoy esa noche cobra vida nuevamente, sueño que alguna vez ésos instantes puedan repetirse. Y voy a compartir este mensaje, especialmente para mi hijo, que es un fana incondicional de D10S, y sé que lo embarga una enorme tristeza y está sufriendo ésta pérdida. Tranquilo Enrique, el Diego nunca se va a ir, siempre estará presente.