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Dos décadas formando socorristas

LA ESCUELA DEL CUARTEL DE BOMBEROS VOLUNTARIOS PIQUENSE ARRIBO A UN NUEVO ANIVERSARIO

La Escuela de Cadetes «Salvador González» de la Asociación de Bomberos Voluntarios de General Pico ya lleva dos décadas en la formación de los socorristas. Debido al contexto actual, recientemente celebraron un nuevo aniversario con un breve pero emotivo acto que se llevó a cabo en el cuartel piquense.
Ana Pinilla, segunda jefa del Cuerpo Activo y encargada de la escuela local, le indicó a LA ARENA que recién este año retomaron las actividades prácticas, luego que la irrupción de la pandemia de Covid-19 los obligara a transitar por la virtualidad.
«Hace un mes se retomaron las actividades de forma presencial, llevadas a cabo los protocolos de la pandemia, porque todo el año pasado funcionamos de manera on line. Nuestra tarea es muy práctica y para los chicos el venir al cuartel y estar en contacto con los camiones y herramientas, es muy importante. Se adaptaron como lo hicieron con sus clases escolares. Hicieron un gran esfuerzo todos los sábados a la tarde para estar presentes de manera virtual», señaló.
En la actualidad, la Escuela cuenta con siete cadetes y tres aspirantes, mayores de 18 años de edad, que están a puntos de convertirse en bomberos. Cada dos años se abre la inscripción de aspirantes, y aunque el número de anotados siempre es importante, solo un grupo reducido logra terminar la capacitación.
«Tenemos siete cadetes de entre 16 y 17 años y tenemos tres que ya pasaron la etapa de cadete por su edad, dado que cumplieron en el transcurso del año pasado y al no haber podido rendir el manual, siguieron dentro de la escuela. Tenemos tres aspirantes que van a rendir su examen final práctico en Victorica para ser bomberos», indicó.

Módulos.
Pinilla indicó que la capacitación se basa en el manual básico, que incluye técnicas de rescate, socorrismo y los diferentes tipos de incendio a los que acuden.
«Nos basamos en el manual básico, que es sobre rescate, incendio de distintos tipos, organización institucional y socorrismo. Son cinco módulos amplios, que tienen esos temas. En la escuela se hacen actividades extracurriculares, como intercambio con colegios y distintas actividades en conjunto. También participábamos de algún evento social, aunque todo eso el año pasado estuvo cortado. Eso hace que la escuela de cadetes además de formar al adolescente como bombero, también le da algunas herramientas que hacen a la formación de la persona», contó.
La responsable de la escuela contó que los aspirantes que inician el curso, deben tener compromiso y vocación de servicio. Aquel o aquella que no reúne esas condiciones, es común que deje la escuela.
«Deben estar dispuestos a aceptar las reglas de convivencia porque funcionamos bajo un reglamento interno. Hay que adecuarse a un montón de cosas, que tal vez a los jóvenes les resulta difícil. Nosotros trabajamos mucho en grupo y son varias cosas las que deben tener. El chico y la chica, va a ir viendo si esto es realmente para ellos, por eso, muchos dejan y quedan en el camino. Es una actividad hermosa y verlos a ellos en su formación y verlos venir todos los sábados a la tarde, aparte de tener sus clases en la semana, demuestra el interés y las ganas que tienen de ser bomberos», finalizó.