Inicio La Pampa "Dulce limón" con raíz emprendedora

«Dulce limón» con raíz emprendedora

Emprendedor/a, ¿se nace o se hace? La pregunta siempre ronda y lo cierto es que los caminos para poner en marcha una idea, un proyecto, un trabajo, son múltiples y muy variados. Y también es cierto que en muchos casos el espíritu emprendedor casi se adivina desde la cuna. Ese puede ser el caso de Camila Alonso, una chica de 16 años que elabora y vende budines bajo su propia marca, “Dulce Limón”.
“No soy una chica muy deportiva, me gustan más otro tipo de actividades. Y la cocina fue siempre para mí un lugar donde entretenerme. A los 12 años empecé un curso de cocina, pero solo para divertirme y experimentar. De a poco, empecé a cocinar en mi casa cosas dulces, galletitas, tortas. Poco a poco mi familia probaba esas cosas dulces que cocinaba cuando venían a tomar mate, los sábados o domingos a la tarde. Como las respuestas siempre eran buenas empecé a insistir más en la cocina, deseaba que llegara el fin de semana para poder cocinar algo y ofrecerlo para ver si gustaba”, contó Camila sobre la previa de lo que tiempo después iba a tomar una forma definitiva.
“El 26 de mayo del 2019, con 15 años, decidí emprender y poner en marcha lo que más me gustaba. Quería compartir esto que me gusta hacer con más personas y así empezó Dulce Limón. Me llevó un tiempo escoger un nombre y un logo que me identifique, eso no es tarea sencilla. Entre todas las opciones que tenía, Dulce Limón era la que más resumía mi amor por la comida. Siempre me gustó cocinar dulce y salado, aunque lo dulce siempre me atrajo más. En cuanto al logo, una vez elegido el nombre, estaba segurísima de que un medio limón iba a tener”, explicó la joven santarroseña que cursa el quinto año en el colegio secundario María Auxiliadora.
El respaldo de su mamá Laura, su padre Diego y su hermana Morena, fue clave para animarse y empezar a vender. “El comienzo no fue sencillo. La decisión costó bastante, pero mis papás me apoyaron desde el principio, y eso me dio la fuerza suficiente para emprender. La verdad que nunca dudé, emprendí y acá estoy. Después de un año, sigo creciendo y aprendiendo cosas nuevas todos los días”.
Camila vende gracias al “boca a boca”. Inició un camino que le generó ansiedad pero que, a poco de andar, le confirmó que la decisión era la acertada.
“Hoy estoy contenta de emprender Dulce Limón, conocí a muchísimos emprendedores que me enseñaron cosas nuevas. Este mundo emprendedor me genera grandes enseñanzas, entre ellas, que no estamos solos sino que somos muchos los que estamos en la misma, y eso es genial, porque podemos ayudarnos entre todos, sobre todo en éstas épocas tan difíciles como la que impuso la pandemia del coronavirus”.

¿Y cómo afectó la venta la llegada de la pandemia?
“El Covid generó un nuevo medio de venta, la gente al estar más en su casa también pide, así que los encargues llegan por redes y un cadete los lleva al domicilio”.
Camila proyecta estudiar Diseño Gráfico cuando finalice el secundario, pero su experiencia emprendedora sin dudas que ya la tiene incorporada. “Lo que me deja de enseñanza para el futuro es que no tengo que dudar, que vale la pena arriesgarse. Eso no quita que pueda salir mal, pero intentarlo es fundamental”.