Inicio La Pampa El 82% de los siniestros, causado por alta velocidad

El 82% de los siniestros, causado por alta velocidad

INFORME DE LA DEFENSORIA DE LA PAMPA

La Defensoría de La Pampa divulgó ayer un informe sobre la relación entre el factor velocidad y la producción de siniestros viales en la ciudad de Santa Rosa. Para realizar el informe, los profesionales tomaron del sistema informático de registro de causas un muestreo de 26 causas penales en las que se investigó o investiga la consecuencia de un siniestro vial. Cuatro de ellas ocurrieron en un ámbito rural por lo que fueron descartadas -explica el trabajo- dejando un 85% de la muestra obtenida, cuyo acaecimiento se registró en una zona urbanizada. De lo analizado, establecieron que el exceso de velocidad influyó en el 82 por ciento de los siniestros.

En primer lugar, la Defensoría dejó claro que el presente trabajo “no pretende asumirse como un documento técnico, sino simplemente como un insumo que permita comenzar a efectuar un análisis del comportamiento de los conductores que se ven involucrados en siniestros viales dentro de los límites de la ciudad de Santa Rosa. Y determinar la existencia o no de una relación entre el exceso de velocidad y la ocurrencia de siniestralidad y sus consecuencias.
Velocidad de desplazamiento, factor humano y lesiones”.

En ese sentido, adelantaron que “existe una definitiva relación entre la velocidad desarrollada por un vehículo que transita por la vía pública y la posibilidad de que ocurra un siniestro. También la probabilidad de una mayor gravedad de las consecuencias contingentes, a medida que el factor en cuestión aumenta”.
La relación es innegable -sostiene el trabajo- ya que “a mayor velocidad es también mayor la distancia de frenado requerida para detener el vehículo, siempre considerando un tiempo de reacción humano ante un imprevisto -que si bien puede ser constante- al ser imprevisibles las circunstancias que nos rodean al momento de la conducción, la mayor velocidad aumentará la probabilidad de ocurrencia de un siniestro”.
“En el tránsito citadino coexisten diversos tipos de vehículos que proveen distintos niveles de protección tales como bicicletas, motos, cuatriciclos, automóviles y camiones y, finalmente, el vínculo más vulnerable de esta cadena: el peatón”.

Casos.
La Defensoría tomó “Casos testigo” ocurridos entre los años 2013 y 2019. Conforme a los datos obtenidos, publicaron que “como era de esperarse, la mayoría de los accidentes se producen en encrucijadas de calles de igual entidad en las que no existe semaforización”. Al exceso de velocidad se suma “la falta de respuesta ante un imprevisto al llegar a una encrucijada, la que debe trasponerse con ciertas precauciones, que se presumen conocidas por todos los conductores habilitados por la autoridad competente”.
También se hizo hincapié en los rodados que usualmente se ven involucrados en los siniestros y sostuvieron que “el resultado no sorprende, hubiera bastado la simple observación de las conductas adoptadas por los conductores de la ciudad para llegar a la misma conclusión que arroja el estudio de las causas judiciales. En los siniestros registrados, autos y motos se llevan la participación mayoritaria. Los ‘embistentes’ en su mayoría son motocicletas y vehículos particulares livianos y los embestidos, se repite el resultado motocicletas y autos”. Ante esto destacaron que “la velocidad influye en la distancia de frenado, es por ello que a pesar de haber reaccionado el conductor en ciertos casos puntuales, la velocidad desarrollada por la motocicleta le impide evitar el impacto, adoptando el automotor el rol de embestido, pero como agente activo en el desencadenamiento del accidente”.

Consecuencias.
Las consecuencias principales son las lesiones de distinta índole y gravedad que sufren los motociclistas que se ven envueltos en este tipo de hechos. “El rango es amplio, incluye desde lesiones leves, que requirieron su tiempo usual de recuperación, a lesiones gravísimas de extrema consecuencia para el desarrollo normal de la vida y con secuelas permanentes”.
“Esta situación se encuentra principalmente determinada por la falta de protección natural que provee una motocicleta y, en algunos casos, a la falta de uso de elementos de seguridad que resultan obligatorios para la operación de tal vehículo”, argumentaron. “Solo en un 5% -un caso- se registró el fallecimiento del damnificado”, continuaron.

Conclusión.
A modo de cierre el informe aseguró que “el exceso de velocidad influyó en el 82% de los casos examinados y determinó la existencia del impacto y la entidad de las lesiones producidas”. Mientras que “la mayor parte de las lesiones se producen en el cuerpo de los motociclistas -hayan embestido o no-. Además argumentaron que “no se respetan las prioridades de paso ni velocidades máximas y se viola el deber de cuidado que debiera esperarse por parte de todos los involucrados”.