El Acueducto de Bahía también costará 187 millones de dólares

OTRA OBRA QUE TOMARA AGUA DEL RIO COLORADO

El monto es similar al que presupuestó el empresario Victorio Gualtieri al gobierno pampeano para hacer el Acueducto del Río Colorado luego que en una primera instancia ofertara, y le fuera adjudicado, por 130 millones.
El presupuesto oficial del acueducto de 140 kilómetros de extensión que el gobierno bonaerense quiere construir para darle agua potable en suficiencia a la ciudad de Bahía Blanca, asciende a 5.627 millones de pesos, valor que con un dólar a 30 pesos, equivale a 187 millones de dólares. Es el mismo valor por el cual la provincia de La Pampa le adjudicó al empresario Victorio Américo Gualtieri la construcción del Acueducto del Río Colorado, aunque el monto real que tuvo esa obra, nunca llegó a determinarse con precisión por todas las vicisitudes que tuvo su desarrollo.
Doce empresas o consorcios de empresas compiten para adjudicarse la licitación del Acueducto a Bahía Blanca, una obra que después de varias postergaciones, parece encaminada hacia su pronta adjudicación. La obra beneficiará a unos 450.000 habitantes de esta importante ciudad del sur bonaerense, que al igual que sucedía hace dos décadas con la ciudad de Santa Rosa, atravesaba reiterados periodos de desabastecimiento de este insumo vital, principalmente en verano.
Según publicó el fin de semana el diario bahiense “La Nueva Provincia”, las 12 ofertas que se presentaron a la licitación internacional están siendo evaluadas por una comisión técnica que depende del ministro de Infraestructura de la provincia de Buenos Aires, Roberto Gigante.
“La obra fue presupuestada en poco más de 5.627 millones de pesos, mucho antes de que se desatara la crisis financiera y cambiara a nivel nacional”, recordó LNP. “No obstante, ese escenario turbulento no tendría consecuencias sobre el emprendimiento” ya que el acueducto “tiene casi toda la financiación garantizada a través de la Comisión Andina de Fomento (CAF)”, que en una reunión de directorio realizada en marzo del 2017 aprobó remitir una partida de 130 millones de dólares para ese fin. Fue el segundo envío con este destino, luego de uno anterior de 150 millones.
La Corporación Andina de Fomento “es una suerte de banco de desarrollo con casi 50 años de antigüedad conformado por 19 países y 13 bancos privados de la región”, detalló el diario bahiense. Su principal objetivo es “promover modelos de desarrollo sostenible a través del apoyo financiero a proyectos de los sectores público y privado de América Latina”. El préstamo que se le otorgaría a Buenos Aires para el acueducto será de 15 años e incluye un período de gracia de 54 meses.
La obra a construir “es realmente monumental”, sostuvo el diario. Comprende un nuevo sistema de abastecimiento de agua para Bahía Blanca y otras nueve localidades, cercanas a su traza, que históricamente también han tenido problemas con ese servicio. El punto de toma será la localidad de Pedro Luro y las otras ciudades beneficiadas serán Punta Alta, Ascasubi, Mayor Buratovich, Teniente Origone, Argerich, Médanos y General Cerri, para terminar en Bahía Blanca.
Se construirán cuatro cisternas, dos estaciones de bombeo y una serie de obras complementarias. Según las especificaciones técnicas, el acueducto transportará 1.900 litros por segundo en el tramo de agua potable y 2.100 en el de agua cruda, es decir sin tratamiento. El beneficio no sólo sería para el habitante común sino también para el polo industrial bahiense. Se proyecta que en 2015 la población de esa zona será de más de 523 mil habitantes.

El fantasma de Gualtieri.
El costo oficial de la obra bonaerese es de 5.627 millones de pesos. Traducido a dólares, y con un precio unitario aproximado de 30 pesos por dólar, la cuenta arroja 187 millones de dólares. Es el mismo valor por el cual el gobierno de Rubén Marín le otorgó la obra a Victorio Américo Gualtieri a fines de la década del ’90.
Muchos recordarán aquellos agitados momentos, cuando de antemano se decía que la obra iba a ser adjudicada para el empresario bonaerense ya que propondría un precio muy por debajo del presupuesto oficial para garantizarse, y darle argumentos a la comisión de preadjudicación, de que su propuesta era la más conveniente para la provincia.
El pronóstico se cumplió a rajatabla. Gualtieri ofertó 130 millones de dólares y ganó la pulseada. Unas pocas semanas después se cumplió la segunda parte de la profecía. El gobierno anunció que había llegado a un acuerdo con Gualtieri para reformular el proyecto original y que merced a la incorporación de mejoras y obras no previstas originalmente, el presupuesto final para la construcción iba a ser de 187 millones de dólares.
Así fue que Gualtieri comenzó a construir lo que desde un principio se denominó La obra del siglo. Las cosas avanzaron bien en un principio pero al tiempo la empresa empezó a acumular demora tras demora hasta que la rescisión del contrato fue la salida obligada. Se cumplió así la tercera parte de la profecía: Gualtieri no tenía experiencia en la construcción de acueductos y por ende no estaba en condiciones de garantizar su terminación.
A raíz de esta experiencia y para evitar que se volviera a consumarse el modus operandi aplicado por el empresario bonaerense, la Legislatura pampeana sancionó una ley que dice que cualquier oferta que esté presentada un 20 por ciento o más por debajo del presupuesto oficial, debe ser descartada de plano.