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El adiós a Libros Pampa

Con la subasta de los últimos libros que quedaban en el local, ayer se concretó definitivamente el cierre de Libros Pampa, la conocida librería santarroseña que en 1978 abrieron Alejando Socolovsky y María Elena Burgos. También se vendió todo el mobiliario.
La jornada de ayer comenzó a las 9.00 y se extendió hasta las 17.00, aproximadamente. Tuvo un trámite rápido y los lotes se colocaron en poco tiempo. El delicado trabajo de preparación realizado en la semana por el grupo de martilleras «Tres de remate» facilitó enormemente la tarea.
«Hubo un clima hermoso, sin mal entendidos, con muchas anécdotas, risas, mucha buena onda, y la cantina funcionando a full», contó Marcela Mercado, una de las rematadoras.
El material subastado se entregó en parte ayer por la tarde y el resto se lo hará entre lunes y martes. Para el retiro de los muebles, las martilleras pusieron el horario de las 15.00 a fin de facilitar esta tarea, ya que la céntrica ubicación del local es una complicación en este aspecto.
«La mayor satisfacción fue la gente que nos acompañó, nuestros clientes de siempre, mucha gente nueva, y la alegría que vimos en los dueños, que ni bien terminó el remate, a las 17.00, nos aplaudieron, nos abrazaron, nos dieron un beso. Fue el gesto más gratificante, la mayor satisfacción que podemos llevarnos», afirmó Mercado.
El agradecimiento de María Elena Burgos y sus hijos «fue el mejor regalo» para quienes coordinaron esta última etapa de la librería.
Entre los compradores, contó Mercado, hubo mucha gente que acostumbra ir a las subastas, pero también gente que se acercó convocada por las características particulares de la subasta.

Un referente.
Libros Pampa abrió sus puertas en noviembre de 1978 y a lo largo de estos 41 años marcó una profunda huella en la sociedad santarroseña y pampeana, donde siempre constituyó una referencia en cuanto a la cultura y la educación.
Los títulos técnicos, los orientados al ambiente universitario y aquellos con fuerte perfil educativo fueron el rasgo distintivo de la librería, que llegó a acumular, en sus mejores épocas, unos 40.000 volúmenes en sus estanterías.