El amor por la mascota es todo un éxito

¿HUMANIZACION ANIMAL O ANIMALIZACION HUMANA?

En Santa Rosa hay cuchas públicas, estatuas de perros (calle Spinetto), manifestaciones reclamando hospitales para animales, marchas pidiendo justicia por cuadrúpedos y mano dura para bípedos, entre otras cosas.
Persiste una euforia manifiesta por la mascota, una tendencia que se expresa en Occidente, y La Pampa, por supuesto, no es la excepción.
Se observa un mayor apego por el “bicho”, y una mayor intolerancia hacia el prójimo (para corroborar, ir, por ejemplo, al centro de la ciudad un día de semana a las 10 de la mañana, o a las cinco de la tarde).
Si uno entra a Internet, posar con mascotas es lo que más garpa, pero la virulencia de los comentarios por opiniones disímiles son evidentes.
Por otro lado, se siguen asesinando mujeres con la misma frecuencia que hace tres años. También, durante el 2017, según Correpi, una persona fue asesinada por el Estado cada 23 horas.
En el mundo, reluce la indiferencia y/o el desprecio por los inmigrantes que buscan tener una vida mejor en los países que provocaron la guerra de la que escapan.
En la capital pampeana, ocurren escraches directamente en las casas de las personas, entre tantos otros ejemplos.
En este contexto, uno tiende a ser compasivo o humano con especies que no lo comprenden por carecer, justamente, de esta característica.

Amor por animales.
Frente a esta tendencia tan actual lo mejor es consultar a un especialista. El periodista e investigador Agustín Valle, quien escribió un esclarecedor artículo titulado “La mascota que hay en vos”, en Revista Crisis, tiene una mirada profunda sobre la relación mencionada.
“¿A mayor amor por los animales, mayor desprecio por los humanos?”, fue la consulta. Si bien Valle dijo que “si entendemos el amor en términos de una expansión de las potencias… entonces puede suceder que cuanto más quiero a mi perro más quiero a la humanidad”, pero también advirtió: “Por otro lado, sí creo que el acomodamiento afectivo con la mascota puede ser correlativo a un aumento de la intolerancia en los vínculos interpersonales y callejeros”.
-¿A qué se debe esta devoción por los animales, en especial por los perros?
-El asunto es complejo. La tendencia del crecimiento mascotil es mundial, es un boom. La vida es dura, en la ciudad -en la vida volcada a la producción y al consumo- el afecto y la empatía son socavados. El “bicho” es un refugio de ternura. Y es sintomático: la mínima dosis de naturaleza metida dentro de una vida regulada a ultranza por la razón del capital.
Y agregó: “El sometimiento de nuestras vidas, la dominación de nuestras vidas, quizá encuentre un atenuante en llevar a otro ser con una correa al cuello, o, en el caso de los gatos, sueltos, ‘independientes e insumisos’, pero encerrados en departamentos por siempre jamás…”.
Y para finalizar, en este sentido, detalló: “El marcado descenso de la tasa de natalidad, y el aumento de la soledad -de vivir solxs-, aumenta también el lugar del cuadrúpedo”, y sentenció: “Una forma de no estar con nadie, sin estar solx”.

Mascotas y redes.
-Explicame este vínculo con el “bicho” que potencia la calidad amorosa, por ejemplo, en las fotos con animales que uno sube y se trafican en las redes sociales.
-Las mascotas son el objeto del “buenísimo” más masivo, creo, de nuestra época. En las redes sociales, incluso las de conseguir sexo o pareja, las “redes de citas”, la gente sube muchísimas fotos con su mascota: porque en el afecto por la mascota se prueba, se verifica la capacidad de querer… Lo cual es tan entendible como paradójico, porque la consagración de la mascota como ¿sujeto? del amor sintomatiza la dificultad estructural de los vínculos amorosos entre humanos.

Mercado y política.
-¿De qué manera el mercado y la política se apropian y utilizan al amor por los perros?
-CFK se mostraba con una perrita, ¿no? Y el actual mandatario fue mucho más lejos: puso a su perro en el sillón presidencial y difundió la foto, casi como primer acto comunicacional de gobierno. Vidal también insistió bastante en el mascotismo cuando estaba en campaña (“las mascotas son parte de nuestra familia”). Larreta en Capital habilitando perros pequeños en el subte… El plan de crédito hipotecario del Gobierno tenía carteles con una chica y su perrito. La mascota es parte del modelo oficial de gestión de los afectos. Y los gobernantes humanizan su imagen mostrando su mascotismo.

Sociedad futura.
-¿Te imaginas una sociedad futura donde las mascotas tengan más derechos asegurados que las mismas personas? ¿O esto ya sucede hoy?
-Seguro que ya sucede. Hay mascotas con obra social, de salud, y gente que no. Hay mascotas a las que se les destinan productos y servicios más onerosos que a muchos habitantes humanos de este herido país. (NYC)