“El apoyo de la gente es increíble”

TAMARA RODRÍGUEZ, CONMOVIDA CON LA SOLIDARIDAD VECINAL

“Fue increíble la sonrisa de mi hija cuando le regalaron la campera, voy a seguir luchando por esa sonrisa”, cuenta la joven que ocupó una casa abandonada, y que teme el desalojo.
Tamara Rodríguez, la madre de dos criaturas que se encuentra viviendo en una casa la calle Payné Norte 975, está “emocionada” y “conmovida” por la solidaridad de las personas y ONG que se han acercado durante esta última semana para brindarles todo tipo de ayuda; pero, no obstante, siente “incertidumbre” por lo que pueda suceder en cuanto a su situación habitacional.
Hace aproximadamente tres meses, Tamara junto a sus hijas, una de 2 años y otra de 2 meses, quedaron en situación de calle. Al poco tiempo, le pasaron el dato de que había una vivienda abandonada en el barrio Obreros de la Construcción. Entonces, comenzó a frecuentar el lugar, pero de noche. “Solo voy a dormir de noche”, había contado la joven a este diario.
No quería que nadie la descubriera, porque sabía que si eso sucedía, la podían dejar nuevamente en la calle. Por eso, cuando empezaba a caer el sol, la madre se metía a escondidas con sus hijas. No tenían ni luz, ni agua, ni gas. Solo un colchón en el centro de la casa fría y vacía, con unas mantas.
Bien temprano, Tamara salía con una nena cargada en sus brazos, y la otra en un carrito, a “perder el tiempo” en la calle, a esperar que llegue la noche para nuevamente ingresar a la casa. A veces, pasaba el día en algunas viviendas de sus vecinos, que se solidarizaban con ella.
Hace aproximadamente una semana, alguien avisó a la policía de esta situación, y concurrieron al lugar. Quisieron entrar sin orden judicial, pero Tamara junto a las personas que la apoyaban, no se lo permitieron. Les tomaron los datos y les dijeron que no podía seguir estando.
Unos días después, cuenta Tamara que se acercó “el dueño y la supuesta abogada”. Le pidieron que se vaya, pero la madre les dijo que “estaba abandonada y que no tenía adónde ir”. “Me trataron re mal, la abogada le decía a mi amiga que me meta en el baño de su casa, y me remarcaba que ella tenía estudios y trabajo”, contó la joven.
Aparentemente, por ahora, no hay una orden judicial de desalojo, pero esto no lo sabe con exactitud, entre otras cosas, porque dice que nadie se ha acercado para asesorarla, ni la Defensoría del Niño ni el Estado provincial. En consecuencia, es que siente “incertidumbre”, pero, sin embargo, está “conmovida” con el apoyo de la gente”.

Solidaridad de los vecinos.

Esta situación, apenas se mostró, rápidamente tomó estado público, y se compartió la información vía redes sociales, de tal manera que mucha gente se enteró. “La gente lo compartía en la tele, en los medios gráficos, en la redes, y me han ayudado en todo sentido, la verdad estoy muy agradecida”, contó.
Reveló, también, que “se han acercado vecinos, iglesias, sacerdotes, el doctor Acosta del Centro de Salud del barrio Obreros de la Construcción, que aprovechó y le hizo un control médicos a mis hijas ya que habían estado enfermas por el frío”.
“Los sacerdotes hasta oraron por mí y mis hijas. En general, entre todos, me dan mantas, pañales, alimento, y plata, que hasta ahora la he usado para comprar artículos de limpieza”, expresó la joven de 22 años.

“Ahora voy a luchar”.

Antes Tamara estaba sola, y se escondía para ingresar a la casa, pero ahora que se dio a conocer el hecho, dice que va a “luchar” y que está “acompañada”.
“Me descubrieron y ahora voy a luchar, no me queda otra. Estoy cansada de que me den vueltas y vueltas. Me ofrecen plata, como tres mil pesos, por 2 meses, como si con eso se pudiera alquilar, pero después vuelvo a la calle”, explicó.
Además, visibilizar la situación produjo que, por lo menos, esté más equipada en su casa y no pase frío. “Tengo una garrafa que me dio la Municipalidad, también tengo una mesa. Ahora estoy calentita, y es increíble la sonrisa de mi hija cuando le regalaron una campera el otro día. Voy a seguir luchando por la sonrisa de mi hija”, concluyó la madre, ayer al mediodía.