miércoles, 13 noviembre 2019
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El arquero que atajó ocho de diez penales

INDEPENDIENTE DE PICO

Penal para Doblas. El árbitro Mauricio Navarro no duda, hace sonar su silbato y señala el punto blanco dentro del área de Independiente de Pico. Tras la definición de Emilio Ardohain que Mauro Rodríguez había salvado sobre la línea, Eric Ricchiardi no pudo controlar la pelota y le cometió falta dentro del área a Federico Wilberger. El Independiente local tiene la gran chance de descontar. Está 0-2 abajo en el partido de ida de los cuartos de final del Torneo Provincial de fútbol y a los 23 minutos del complemento cuenta con una oportunidad inmejorable para achicar la brecha y, de cara a la revancha, dejar la serie a tiro. La hinchada festeja. Aunque no todos.
«¡Callate la boca!», le reprocha un simpatizante de Doblas a otro que, entusiasmado por aportar sus conocimientos estadísticos, comenta que al arquero piquense le metieron sólo uno de los últimos nueve penales que le patearon. «Lo digo para mufarlo», agrega el simpatizante para no quedar mal por compartir su dato, aunque no logra que dejen de apuntarlo con las manos haciendo ‘cuernitos’, como si con esa acción -y otras tantas- rompieran la cadena de disparos sin destino de red en el arco del Rojo rival.
Emiliano Cocco toma la pelota y la coloca en el lugar de sentencia. A doce pasos, tranquilo, Lautaro Guaraglia se acomoda sobre la línea de cal. Prácticamente no interactúa con su rival. Está en su mundo, concentrado, confiado. Conoce a Cocco por haber coincidido en las selecciones pampeanas juveniles y tiene datos actuales sobre sus definiciones en instancias como la que está afrontando. Y además sabe que lo ayudan los antecedentes inmediatos: a él le dan confianza; al pateador lo confunden, lo obligan a una ejecución perfecta.
El habilidoso mediocampista doblense toma carrera. Se para cruzado, como para acariciar la pelota con la parte interna de su botín derecho hacia el palo izquierdo de Guaraglia. El arquero lo intuye; lo sabe. Y confía en que si se arroja hacia ese lugar crecen sus posibilidades. Se entabla una especie de duelo psicológico.
Cocco escucha el silbato y avanza. Guaraglia lo espera hasta el paso final y va hacia el palo que anunciaba. El volante parece cambiar a último momento y cruza el remate. Se le va alto. ¿Conectó la pelota muy abajo por mirar el movimiento del arquero? ¿Estaba muy cruzado en su afán de engañarlo? Guaraglia se levanta, se sacude el polvo y festeja, una vez más. La racha continúa.

Nueve de diez.
Lautaro Guaraglia tiene 26 años y comenzó su carrera en Independiente de Pico, donde hoy sigue defendiendo los tres palos luego de algunos pasos por otros clubes: Ferro de Intendente Alvear, Quilmes de Buenos Aires (llegó a jugar en Reserva y a hacer una pretemporada con Primera División), Ferro de Pico y Social Tres Algarrobos.
Este año estuvo a punto de volver a calzarse el buzo del Verde piquense para jugar el Torneo Federal «A», pero finalmente decidió continuar en el Rojo por cuestiones laborales. «Es muy lindo jugar el Federal, pero con lo que se paga acá no te alcanza para dedicarte sólo al fútbol como lo exige un torneo así. Entonces opté por conservar mi laburo y seguir en Independiente», comenta el apodado Pela, que trabaja en una empresa de insumos agropecuarios y es papá de Lorenzo, de 3 años.
En su paso por la Liga del Oeste bonaerense, defendiendo los colores del Sport de Cuenca (Social de Tres Algarrobos), el año pasado atajó tres penales en tres clásicos contra el Verde (Fútbol Club Tres Algarrobos), y comenzó a atravesar una racha positiva que conserva aún hoy, pese a un traspié: en su regreso a la Liga Pampeana atajó cuatro penales más (el quinto se lo convirtieron) y en el presente Provincial contuvo uno y fallaron el otro. De los últimos diez, solo en uno tuvo que ir a buscar la pelota al fondo de la red.
«No era atajador de penales; salvo en una definición contra Agrario de Parera por el Extra (de la Liga Pampeana) en la que había atajado tres», recuerda Guaraglia haciendo referencia a un duelo en el que el arquero rival, Raúl Alomo (hoy justamente en Independiente de Doblas), también se había destacado al contener dos disparos.
«Y también es cierto que nunca me habían pateado tantos penales como en estos últimos dos años», agrega el arquero, al tiempo que repasa cada uno de los diez mano a mano con un ejecutante. Todo comenzó en Cuenca, con tres clásicos Sport-Verde en los que le atajó los disparos a Lucas Maldonado, Matías Sepúlveda y Guillermo Quintana, respectivamente (el último en una final).
De regreso en la Liga Pampeana, sus «víctimas» fueron Emanuel Hermida (Ferro de Pico), Miguel Rosón (Sportivo Realicó), Cristian Saín (Ferro de Pico) y Pablo García Cacabelos (Agrario de Parera), hasta que Hernán Claro (Racing de Castex) rompió la racha. Aunque parcialmente, porque llegó el Provincial y dos penales más terminaron sin tocar la red: se lo atajó a Nicolás Kirof (Pampero de Guatraché) y Cocco (Independiente de Doblas) lo tiró afuera.
– ¿Cuál es el secreto?
– Un poco de todo, pero principalmente intuición. Generalmente conozco a los rivales o alguien me cuenta dónde suelen patear; después veo cómo se paran; o elijo un palo… Pero es más intuición que otra cosa. Y además algo de suerte, porque a siete de los ocho penales que atajé los paré con las piernas.
– Hay arqueros que se mueven y otros que se quedan parados hasta último momento; algunos le hablan a los rivales, otros le indican un palo… ¿Cuál es tu estilo?
– Yo nunca hablo con el pateador. Me paro, lo miro, decido y hago lo mío. Además hay algunos que te miran hasta último momento y otros que agachan la cabeza y le pegan. Por eso lo mío es mucho del momento, de intuición.
– El domingo Cocco lo tiró afuera. ¿Creés que tus antecedentes juegan hoy en la cabeza de los ejecutantes, que los presionan a tirar un penal perfecto?
– Creo que sí, que ahora dudan un poco antes de patear (sonríe). Fijate que en los clásicos en Cuenca patearon tres jugadores distintos, y en el último de los tres dudaron en el momento al decidir quién lo pateaba. Y a mí, por el contrario, eso me genera confianza.
– Tus defensores agradecidos, pueden arriesgarse a quitar una pelota en el área…
– Sí (risas); incluso Eric (Ricchiardi) cuando hay un penal me alienta en voz alta diciendo todos los que atajé como para que escuche el delantero y se ponga nervioso. Pero ya los cargo y les digo que aflojen porque la racha un día se va a terminar…

La serie abierta
Independiente de General Pico venció el domingo a Independiente de Doblas 2 a 0, como visitante, logrando una ventaja importante en el inicio de los cuartos de final del Torneo Provincial de fútbol «Clubes con Historia». El sábado (se adelantan las revanchas por las elecciones), en terreno piquense, se enfrentarán nuevamente para definir a uno de los finalistas del certamen.
«La verdad es que fue un resultado muy bueno y que nos dio un envión anímico muy grande. Pero la serie todavía está abierta porque Doblas tiene un buen equipo, no revolea nunca la pelota, y como locales vamos a tener que salir a jugar como si estuviéramos 0 a 0», señaló Lautaro Guaraglia al analizar el triunfo.
«Lo mejor es que cambiamos la imagen que habíamos dejado el último partido. Mostramos ganas y hambre de ganar y de salir campeones. Si seguimos así, todos concentrados y con esta actitud, nos veo muy bien», agregó el arquero. «Somos un equipo muy unido, con mayoría de jugadores surgidos del club y otros que llegaron hace tiempo y son como del club también. Estamos confiados e ilusionados», cerró.