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El arte de ordenar

Florencia Collado encontró en su gusto por el orden la posibilidad de un emprendimiento que incluye desde grandes mudanzas hasta servicios para organizar ropa en cajones. Una ingeniera agrónoma que ayuda a encontrar el lugar adecuado de cada espacio.

Desde hace tiempo se conocen diferentes estudios que señalan a la mudanza como una de las situaciones más estresantes que le puede tocar vivir a las personas. Incluso se la compara con la muerte de un ser querido, un divorcio, quedarse sin trabajo o sufrir de una enfermedad grave. Parece exagerado, pero la sentencia tiene dimensión de mito urbano y se repite a diario ante cada panorama de camas embaladas y heladeras pesadas. Pero si de algo no hay dudas es que cambiar de casa suele ser un trastorno para la gran mayoría.

«Yo vivo del despiole», suelta Florencia con naturalidad y su frase más que algo gracioso suena a declaración de principios, a un postulado que la movió a generar algo distinto pero que le permite combinar lo que le gusta hacer con un medio de generar ingresos. Con llevar adelante «A reordenar», un emprendimiento que ofrece un servicio bien completo para ese dolor de cabeza que implica una mudanza o la organización de un placard o una habitación.

«Siempre me gustó ordenar, de chiquita lo hacía en mi casa y también con mis amigas: les armaba las valijas o les ordenaba la ropa. Cuando me fui a estudiar les ordenaba los placares, en la vida universitaria es común tener varias mudanzas y a mí siempre me gustó eso, poder organizar todo ese lío que se genera», cuenta Florencia Collado, una joven de 29 años que nació en Viedma y que desde la capital rionegrina se mudó a la capital bonaerense para estudiar la carrera de Agronomía.

«En La Plata conocí y me puse en pareja con un chico de La Pampa así que cuando me recibí me vine para Santa Rosa. Llegué en un época complicada y no conseguía trabajo pero justo estaba el auge de Marie Kondo y se me ocurrió que lo que me gustaba hacer de ordenar podía ser una salida laboral, así que me animé y al principio arranqué con amigas y conocidas. Yo juego al hockey sobre césped y eso me abrió las puertas a que mucha gente me llame, funcionaba el boca a boca y las recomendaciones».

Marie Kondo es una japonesa considerada una gurú del orden, autora de best sellers a nivel planetario con títulos como «La magia del orden» y «La felicidad después del orden» además de tener un programa propio en la plataforma Netflix en el cual enseña su método para mantener en orden y armonía una casa o un ambiente personal.

«Es difícil que alguien te brinde la confianza de su casa, porque literalmente vos te metés en la intimidad de esa persona. Hay algunos que te dan la llave y se van a trabajar todo el día y te dejan que hagas lo que te parece. Y otros u otras que solo te dicen de ordenar el placard o la cocina y nada más. La clave, lo fundamental de esto es adaptarse a lo que el cliente quiere», resalta la responsable de «A reordenar».

Distintos servicios

Mudarse es mucho más que el hecho de mover cosas de un lugar a otro, algo que ya de por sí resulta agotador. Y dentro de algo tan cotidiano, sobre todo en las ciudades, hay una gran cantidad de servicios disponibles que van desde el simple flete con o sin peón hasta el camión que llega con un equipo de personas que se encargan de cada detalle como desmontar lámparas, ventiladores de techo o acomodar muebles y percheros.

«Una vez me contrataron desde la casa de una familia que se estaban mudando y había que desembalar la casa. En ese momento conocí a Marcelo Rossi, de Cargo Ya, y así organizamos el servicio de mudanzas integrales. Ofrecemos el embalaje, el flete, vaciar la casa y llevar todo y desembalar y armar todo en la casa nueva, entregamos todo listo. También trabajan carpinteros que se encargan de desmontar muebles o cosas pesadas que yo sola no podría, como cargar ciertos muebles o lo que sea», detalla Florencia.

«En mi caso ofrezco un servicio personal de organización de cualquier espacio: garage, cocina, placard, un quincho. Y también tengo insumos como canastos de plásticos, perchas; todo lo que ayuda a que la mudanza sea ordenada y organizada . También me encanta reciclar y usar cosas que uno tiene guardadas sin ningún uso, como cajas de zapatos. Hay algo básico y es que para generar un espacio hay que deshacerse de todo lo que uno no usa, a veces duele pero el descarte puede ser muy positivo. También está quien no quiere desprenderse de nada y hay que respetarlo, entonces hay que generar un nuevo espacio para guardar. Yo puedo aconsejar, pero el deseo del cliente siempre es primordial».

Siempre en movimiento

Cualquiera que hizo una mudanza más o menos grande sabe que la misión no termina cuando parece que lo más pesado ya pasó. A partir de la instalación en el nuevo hogar o espacio comienza una etapa en la que se intenta recordar dónde quedaron una remera, una olla o una cortina de baño. Hay que hurgar en las cajas y bolsas. Y ahí es cuando aparece «A reordenar» como una solución que evita unas cuantas aspirinas y varios dolores de cintura.

«Encontré una manera de hacer algo que me encanta, igual nunca me quedo quieta. También soy docente, hice suplencias en la Escuela Agrotécnica, doy clases de apoyo a alumnos de la secundaria y doy clases de hockey. Estuve dos años en Santa Rosa Rugby y ahora en el club Estudiantes con las más chicas, pero lo cierto es que re disfruto el trabajo porque para mí es como un hobby», afirma Florencia sobre una actividad a la que le imprime el sello de la pasión.

«Cuando voy a las casas me compenetro con eso y llega un momento en que me dicen ‘bueno basta, mañana seguimos’. Y yo sigo y sigo y no me doy cuenta del paso del tiempo. Muchas veces me consultan por las redes y les da vergüenza mostrarme lo que quieren ordenar. ¡Y a mí me desespera y me encanta ver ese desorden! me gusta, me motiva, me da ideas. Y después me fascina ver el resultado final. Yo vivo del despiole».