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El asentamiento desde el aire

El primer capítulo de la epopeya parece estar llegando a su fin. Los protagonistas ya llegaron a la tierra prometida y con sus propias manos comienzan a construir sus hogares. Lo que hasta hace una semana era un descampado cubierto de basura, ahora se ha transformado en un barrio parcelado, que de a poco va viendo surgir construcciones de todo tipo. Algunas son precarias de chapa, otras de madera, pero hay otras que ya se proyectan con cimientos de hormigón. En cada una de ellas el pedido a la Providencia es el mismo: que no llueva.
El aire que se respira en el barrio es de humo y plástico quemado, pero también de mucha solidaridad. Este cronista presenció a un vecino cargado con una bolsa de tortafritas repartiéndolas gratuitamente por las parcelas. «Acá hay gente laburante, que quiere tener su terreno y vivir en paz, con sus familias» contó otro.

Toma sobre toma.
Pero parece ser que ya no hay mas vacantes, y todos los terrenos habitables habrían sido ocupados. Esto ha desatado pequeños conflictos entre algunos vecinos que toman sobre otras tomas. «Nosotros vimos que no había nadie y nos mandamos, pero después llegó un señor que decía que la parcela era suya», contó una joven que inmediatamente aseguró: «ese hombre tiene casa en un barrio cercano y además tomó otro terreno más… no se puede quedar con todo».
Pero el germen ya se propagó: hay gente que parece estar planeando otra ocupación de terrenos fiscales por la zona, aunque por el momento sólo son rumores. «Puede ser el principìo de algo grande…esto es histórico», anuncia una pareja que con sus hijos pasan la noche allí desde hace una semana. Al cierre de esta edición, la gente del bautizado barrio Nuevo Salitral decía que se contabilizaron unas 180 familias (alrededor de 700 personas).

Luz.
Otro de los vecinos dijo a LA ARENA que desde la Cooperativa Popular de Electricidad han realizado algunos relevamientos y estarían por conectar electricidad a varios vecinos. Por su parte, ni desde la Municipalidad ni desde el gobierno Provincial se han acercado a colaborar con los vecinos. «Los únicos que nos ayudan son los vecinos de Santa Rosa, que nos traen de todo… desde el gobierno nada», denució una señora.

Reparten donaciones
Gabriela Torres, una de las vecinas del barrio, se ha encargado de recibir algunas donaciones, y en diálogo con LA ARENA comentó que “repartimos todo lo que recibimos de los merenderos y de los vecinos que se solidarizan con nosotros”. Asimismo agregó que “a la noche nos reunimos varios vecinos y hacemos para comer… somos como diez familias que nos juntamos acá”. Dijo además que “lo que más falta hace son frazadas, zapatillas, pañales para los chiquitos, además de leche y comida”.

Una madre que pelea por sobrevivir
Damaris Heick es boxeadora desde los 14 años, empezó a practicar para bajar de peso y se enamoró del deporte. Hizo algunas peleas -en su debut, ganó en el primer round- hasta que quedó embarazada y tuvo a Juana, que ahora tiene un año y tres meses. Desde hace unos siete meses está entrenando nuevamente para su vuelta al ring, en un festival que se desarrollaba anoche en la localidad de Miguel Riglos, contra Fabiana López, del Barrio Matadero.
Esta joven deportista de 19 años está desde hace alrededor de dos semanas armando una precaria construcción en el asentamiento «Nuevo Salitral».
«Yo la verdad que no estoy mucho tiempo acá, porque a la mañana trabajo por horas en una verdulería, después limpio una casa y a la tarde entreno; por eso estoy todo el día yendo y viniendo, mi pareja está acá más instalado», contó a un cronista de LA ARENA.
«Nosotros vivimos en una casa prestada, pero ya nos avisaron que en cualquier momento la tenemos que devolver, por eso cuando surgió la posibilidad de venirnos para acá no lo dudamos, porque esto nos da la esperanza de tener nuestro lugar», añadió.
Como todavía tiene la casa que le prestan, ella y su pequeña hija no están pasando las noches en el asentamiento. «Sobre todas las cosas, no nos quedamos porque la nena se enfermó tras algunas de las heladas mañanas que pasamos en estos días acá en el asentamiento, y está con broncoespasmos, pero en cualquier momento cuando me digan que tengo que devolver la casa, no nos va a quedar otra solución que venir para acá», señaló Damaris, quien sobre el fin de mes tiene planificado viajar a Río Negro, a pelear representando a La Pampa. Mientras tanto, junto a su familia, la pelea diaria es por sobrevivir y también por un lugar en el asentamiento.