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El casillero que falta

TRES MILITANTES Y AMIGAS

La «conmoción» política interna que causó Carlos Verna en el peronismo pampeano luego de anunciar el sábado que no será de la partida en las legislativas de medio termino que se avecinan, parece encaminarse a aguas tranquilas.
Las señales públicas y especialmente las subterráneas del segundo día de la semana dejaron en claro que para casi todos la unidad es intocable y que sólo uno de los sectores internos señalados para poner su candidato, mantiene un arduo debate entre los muy pocos que allí deciden para ponerle nombre y apellido.
Tres nombres, tres mujeres, tres militantes, tres amigas, una por cada una de una suerte de tres sectores internos dentro de la histórica línea del marinismo, se prueban la ropa de candidatas.
La actual diputada provincial Carina Pereyra, María Charruff (ex prosecretaria legislativa) y Marcela Páez (Anses) son los nombres que se barajan luego de que, cuentan, fracasaron todos los intentos para que de una buena vez por todas Varina Marín, «Lichy», fuera la que ocupara el espacio.
Desde el lunes por la noche, cuando quedó claro que la hija del ex gobernador no estaba dispuesta, aparecieron los tres nombres mencionados. Anoche no se pudo confirmar la versión de reuniones de negociación, aunque el momento mismo da para presumir que así fue.
Lo que no deja de llamar la atención, aunque no para todos, es que los encuentros ya no son lo numerosos que fueron en otros momentos y épocas. A tal punto que desde el resto de los sectores internos hacen notar, siempre por lo bajo y para el off de record, que no entienden como Convergencia (o lo que queda de ella, ironizan) no incluye a quien aparece en todos los sondeos como la única dirigente bien posicionada, la actual senadora Norma Durango.