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«El corazón me pedía regresar»

PASSO DIJO QUE NO LE ACONSEJA A NADIE IRSE DEL RADICALISMO

Desde unos días antes a la reciente Semana Santa el radicalismo pampeano está alborotado por el anuncio de uno de sus dirigentes de mayor trayectoria de volver al ruedo luego de una década ausente. Juan Carlos Passo anunció que dejaba de pertenecer al GEN de Margarita Stolbitzer para llenar por segunda vez una ficha de afiliación a la Unión Cívica Radical en la provincia.
Su última participación en política había sido en 2019. Entonces secundó a Carlos Mac Allister en la fórmula que buscaba quedarse con la candidatura a gobernador y vice por Juntos por el Cambio. El trago fue amargo, porque la derrota, a manos del radical Daniel Kroneberger, fue categórica. El ex futbolista abandonó la participación activa en política, pero Passo no, y decidió retomar la actividad pero desde el partido que lo llevó a ser legislador provincial, convencional, diputado nacional y senador.
La semana pasada, Passo estuvo en Santa Rosa donde concedió una entrevista a La Parte y el Todo, el programa de CPEtv. Allí explicó que sigue afiliado al GEN hasta que la aceptación de su ficha por parte de la UCR haga caer la otra. «Yo firmé dos veces la alianza Juntos por el Cambio por el GEN, que es la misma alianza que firmó el radicalismo. No fui afiliado en el PRO ni milité en el PRO nunca», aclaró.

-Pero trabajaste en el Senado hasta el año pasado en la bancada que presidía Humberto Schiavoni, del PRO.
-Trabajé en Juntos por el Cambio. Yo llegué al Senado porque me convocó Margarita Stolbitzer para trabajar con Jaime Linares. En 2013, con él integré los equipos de Rodolfo Terraneo cuando fue candidato a presidente. Cuando estaba terminando el mandato, me pidieron de la Secretaría Parlamentaria, dirigida por el radicalismo, para que me quedara a ayudar y luego me convocaron a hacer la Ley Ovina Argentina, de la que soy uno de los autores, y trabajé en una modificación que para mí debe ser parte del debate en la campaña electoral, que es la etapa industrial de la Ley Ovina.

-¿Cuál es tu proyecto dentro del radicalismo?
-Yo estoy caminando afiliados, que es lo que hice toda la vida. Cuando hay uno que corre en el equipo, el resto corre. Yo vengo al radicalismo a correr, vengo a trabajar. Toda la vida tuve muy buena relación con todos, yo no me fui peleado con nadie. Es mi forma de vivir la vida, puedo tener una diferencia y además quiero a la gente aun en las diferencias muy profundas. Eso es la vida. Eso es La Pampa. Voy a trabajar mucho como siempre lo hice. En el radicalismo todos saben que trabajé siempre. No le aconsejo a nadie que esté en el radicalismo que se vaya, porque se extraña mucho. El corazón me pedía volver.

-Pero hace dos años te preguntaron si ibas a volver y estabas empecinado en que no.
-Yo me establecía una gran limitante. Fui a un programa de General Pico, que es un clásico, que se llama Stop, y recibí doce llamados. Y la gente en la calle también me di cuenta que me identificaba en la UCR.

Neoliberalismo.
Passo fue consultado sobre su mirada respecto del gobierno de Cambiemos, sobre todo confrontando su férrea oposición al liberalismo económico de Carlos Menem, en los ’90, con su apoyo a Mauricio Macri, un empresario y dirigente que nunca ocultó su admiración por el riojano, a quien siempre definió como un transformador de la Argentina.
«En la Argentina de los últimos años, la discusión sobre el neoliberalismo es relativa. Te voy a dar un dato que lo podés sacar rápidamente de la Comisión de Presupuesto de cualquiera de las dos cámaras (del Congreso). Argentina invierte el 75% de los presupuestos en el gasto social, en cuatro cuentas: educación, salud, sistema previsional -que es la más grande- y Asignación Universal por Hijo (AUH). Estas cuatro cuentas son idénticas en el gobierno de Cristina Fernández y en el gobierno de Mauricio Macri. Solo queda un 25% para todo el resto. Ahí tenés el gran proceso de déficit que tiene Argentina.

-Macri eliminó el Ministerio de Salud y le redujo a esa área el 25% del presupuesto.
-Eliminar el Ministerio de Salud fue una medida infantil.

-¿Qué nos hubiera pasado si enfrentábamos la pandemia sin Ministerio de Salud?
-La salud es un servicio de ejecución federal. El Ministerio de Salud de la Nación no ejecuta salud. La Pampa tiene un servicio de Salud excelente y tenés un servicio de salud como el de Capital Federal que…

-¿Te da lo mismo tener ministerio de Salud y no tenerlo?
-No, de ninguna manera. Ahora, si a cualquier persona le digo que me dé diez nombres de ministros de Agricultura y Ganadería de la Nación, nueve me van a decir Felipe Solá, y Solá no fue ministro, fue secretario. ¿No hay política de Cultura en La Pampa? Sí, la hay, y Adriana Maggio no es ministra, es secretaria, pero hay política de Cultura en La Pampa. Yo creo que Salud debe ser ministerio. Sacar el Ministerio de Salud fue una decisión que yo no compartí.

-¿Macri fue neoliberal?
-¿Esta es la revolución socialista? Si Macri fue liberal, este que está ahora también es un gobierno liberal.

-¿No hay diferencia entre lo que hizo Macri y lo que está haciendo Alberto?
-Es mucho peor esto. Ha crecido la pobreza de manera exponencial.

-En el contexto de una pandemia.
-Sí, pero esto es mucho peor.

-Alfonsín dijo que el límite era Macri, ¿estaba equivocado?
-A los políticos hay que analizarlos en tiempo presente. Sergio Massa dijo que La Cámpora era la mafia y Alberto Fernández dijo cosas de Cristina (Fernández) que yo no repetiría. Hay algo que sí hubiese hecho Alfonsín con seguridad. El, quizá, hubiera dado pelea para no ir con Macri, pero hay algo que estoy seguro que hubiera hecho, porque era orgánico al partido, y hubiera bancado la decisión de la Convención de Gualeguaychú. Esa es la diferencia del radicalismo con el resto de los partidos. Alguien que está fuera del peronismo es peronista, pero nosotros, para ser radicales, tenemos que estar adentro del partido. Nos cobijamos en las decisiones que toma la convención. ¿Sabés cuál es el problema? El arrebatamiento de las banderas. En 1983 nosotros fuimos por el Juicio a las Juntas y el peronismo, incluido los Kirchner, por el indulto. En el año ’90, con los Kirchner de aliados, Menem destruyó todas las empresas públicas.