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El Covid-19 frenó su ilusión

BRIAN ALANIS DECIDIO VOLVERSE DESDE QUITO. IBA RUMBO A ALASKA

«Decidí por todo esto que está pasando suspender mi viaje y volver a La Pampa. Estoy ‘atrapado’ aquí en un departamento en Quito, esperando conseguir un vuelo que me regrese a Argentina hasta que pase la pandemia y más adelante intentarlo nuevamente, desde aquí si tengo plata, u otra vez desde allá», explicó Brian Alanís.
En diálogo con LA ARENA el raidista contó que «tenía una posibilidad de regresar en un vuelo este domingo que pasó, pero resulta que es comercial y el pasaje costaba 500 dólares, cuanto valía a lo sumo 300, y eso no lo puedo pagar, así que voy a esperar conseguir un vuelo humanitario, y veremos qué pasa», agregó.
Brian había iniciado su aventura ciclística desde La Pampa con la idea de llegar en algún momento a Alaska. Pero no podrá ser por ahora. «Estoy en Quito desde el 17 de marzo, así que llevo más de 20 días aquí, estaba pedaleando junto con otro argentino y un chico del País Vasco desde el Parque Nacional donde está el Volcán Cotopaxi (uno de los volcanes activos más altos del mundo), y cuando llegamos a Quito vimos que había muy poco tránsito y poca gente. Paramos en un parque y ahí nos enteramos -porque veníamos incomunicados- que ese era el último día que se podía circular».
Y agregó: «Esa noche la pasamos ahí, en esa plaza; y luego por algunos contactos pudimos conseguir que nos prestaran un departamento. , pero el muchacho del País Vasco consiguió un vuelo y se volvió, y el otro argentino consiguió irse a lo de una amiga a otro pueblo cercano. Así que aquí estoy… solo, con mis cosas, mi bici, mi guitarra; entreteniéndome como puedo, haciendo gimnasia y usando mucho internet. Para alguien que está acostumbrado a estar todo el día en contacto con la naturaleza, a andar, es bien complicado. Pero me tengo que aguantar».
La cuarentena en Ecuador se extendió hasta el 27 de abril, por lo que lo único que puede hacer el chico pampeano es salir algunos minutos a comprar comida y volver a su hospedaje.

Lo que viene.
«Mi decisión es regresar a Argentina hasta que pase todo esto. Ya conté que hice algunas gestiones: me dijeron desde la Embajada argentina acá que tenía una reserva y que me lo habían comunicado por mail, pero la verdad es que nunca me llegó nada».
Como quedó dicho igual lo descartó, porque le resultaba demasiado oneroso: «Era un vuelo comercial de Aerolíneas, y ahora lo que me toca es esperar un vuelo humanitario… me han dicho que los próximos días sale uno desde Guayaquil gratis, y veré si puedo tomarlo».
Sobre la situación en Ecuador contó que «en Quito está un poco más tranquilo que en Guayaquil, donde se concentra el 80% de los casos de la costa. Pero igual no toman mucha conciencia, no hay demasiados controles, yo voy a un supermercado que está a dos kilómetros, y pasa la policía y no te pregunta nada».

Una pausa.
«Quiero volver… sí, en estos momentos necesito estar con mi familia, con mis seres queridos, pero no sé, porque si todo se extiende hasta el 27 aquí va a ser más difícil moverse. En cuanto a mi proyecto de pedalear y seguir andando le vamos a meter una pausa, no queda otra por ahora», manifestó.
En un primer tramo -hace un par de años atrás- Brian fue y volvió a Ushuaia, y el año pasado -el 21 de junio- emprendió camino al norte, con un destino prefijado: Alaska.
El joven estudiaba Ciencias Económicas en Santa Rosa, pero postergó su carrera detrás de ese sueño aventurero. En su nuevo periplo arrancó en nuestra provincia para pasar por San Luis, por Altas Cumbres para Mina Clavero, Villa Carlos Paz y Córdoba. Luego fue hacia La Rioja, Catamarca, Salta y Jujuy para ingresar más tarde a Bolivia y luego Ecuador, donde pensaba quedarse varios días. Pero seguramente no tantos…
«Me siento una persona totalmente libre, y eso no se paga con nada», nos había dicho hace no tanto. Y tal vez tenía razón, pero en circunstancias tan inéditas como estas lo más factible es que en Brian -y en cualquier persona en su condición- se imponga el raciocinio, que el joven trotamundos entre a reflexionar sobre lo bueno que es estar cerca de los seres queridos. Porque -es verdad- transcurren tiempos que dejan poco margen para la aventura y el libre albedrío.