“El delito más impune de la tierra”

"POR LOS DERECHOS DE LA INFANCIA"

Blanca Roberto es docente y pampeana, oriunda de Bernasconi. Le gusta Mar del Plata y suele veranear en esa localidad costera, donde tiene un departamento ubicado en la calle Moreno 2254. En ese edificio, desde junio de este año estaba trabajando como portero Fernando Enrique Picciochi, el ex cura que fue condenado (y liberado en 2016 mediante la ley del “2×1”) por abusar sexualmente durante la infancia (desde finales de séptimo grado y hasta el primer año de secundaria) de Sebastián Cuattromo, el hombre que junto a su pareja, Silvia Piceda, fundaron “Adultxs por los Derechos de la Infancia”, la ONG que se encarga de visibilizar estos casos a través de sus testimonios y el diálogo con el público.
Blanca al comienzo dudó, pero luego, junto a otros vecinos corroboraron que el abusador de Cuattromo era la misma persona que estaba de encargada en el edificio. Sebastián y Silvia, mientras tanto, estaban dando charlas en una recorrida por la provincia de Buenos Aires, cuando el 12 de agosto les llegó un mensaje de Blanca advirtiéndoles sobre el paradero del ex religioso.
Por la demanda del viaje, Cuattromo pudo hablar con la mujer pampeana tres días después. Sin embargo, para ese entonces, una gran movilización impulsada por ella ya había logrado expulsar a Picciochi de su puesto de trabajo, en repudio al delito que había cometido, y por el temor que les generaba que sea encargado del edificio.
Esto conmovió profundamente a Sebastián y Silvia, que se reunieron con la docente pampeana, y que decidieron, entonces, visitar la provincia para concientizar sobre la problemática del abuso infantil, un delito que consideran “el más impune de la tierra”.

Uno de cada cinco niños.
Un día después del 19 de noviembre, Día Mundial para la Prevención del Abuso Infantil, la pareja que de niños sufrieron abusos, y trasformaron esa tragedia en la ONG “Adultxs por los Derechos de la Infancia”, estuvieron en General San Martín, en el Salón de la Juventud, brindando la charla “Prevención del abuso sexual contra la infancia”. Luego hicieron lo mismo en Bernasconi.
Ayer estuvieron en General Acha, y hoy estarán en Santa Rosa en el Salón de Vialidad (Avenida Spinetto 1121) a las 10 horas. Mañana finalizarán su gira en la localidad de Telén.
“Lo que hacemos es compartir nuestro testimonio en primera persona con la comunidad. Esto, más el diálogo, es una herramienta muy importante para visibilizar la temática, para contribuir a generar conciencia y generar implicancia adulta en la lucha para transformar esta historia”, explicó Sebastián Cuattromo en diálogo con LA ARENA.
En Europa, 1 de cada 5 niños, niñas y adolescentes, el 20% de la población, son víctimas de este delito, según la Campaña Pública del Consejo Europeo. Si bien en Argentina no está la estadística, Cuattromo estima que en el país se rondaría por el mismo porcentaje.
“Surgieron testimonios de víctimas en primera persona, con mucha fuerza y mucha emoción. Manifestando mucha inquietud y muchas ganas de informarse sobre la temática. Querían tener un espacio donde poder compartir y trabajar”, comentó sobre el encuentro.
El 50% de los abusos se dan en las relaciones intrafamiliares, es decir de manera incestuosa; y de todas las clases culturales y económicas. Es “masivo y trasversal”, dijo Cuattromo, quien además advirtió que “pese a ser un delito tan recurrente, es muy fuerte la negación y el silencio que tenemos como comunidad adulta”.

Impunidad.
Pese a ser un delito recurrente, se calcula que cada 1.000 casos de abuso infantil, solo 100 llegan a tener estado judicial, y de éstos apenas 1 finaliza con una sentencia firme. El dato se desprende del estudio del ex juez Carlos Rozanski, autor del libro “Abuso sexual infantil. Denunciar o silenciar”.
“Es el delito más impune de la tierra”, afirmó Cuattromo. “Además, el Poder Judicial revictimiza a los niños. El proceso judicial es verdaderamente tortuoso y muy injusto, por eso también no se denuncia”, señaló.
“El otro gran factor es que esto nos resulta tan incómodo y doloroso, que se mantiene como un tema tabú. En los adultos también hay temores de cómo pueden ser mirados sus hijos, hay temores al estigma; y la verdad es todo lo contrario, cuando nosotros hicimos pública nuestra historia recibimos el apoyo de toda la sociedad”, destacó el titular de la ONG.

“Se está avanzando”.

Cuattromo además manifestó que “en clave de lucha de colectivo vemos que se está avanzando. Ahora se habilitó que este delito sea de estado publico, es decir que cualquier persona que se entera puede hacer la denuncia, sin que tener la autorización de los involucrados. Son muestras de que esto está en movimiento y avanzando”.
En este sentido, indicó que “hay avances también en materia de legislación, ya que en 2015 se sancionó ley de Respeto a los Tiempos de las Víctimas, que estableció que los plazos de prescripción para sancionar empiezan a correr desde el momento que se presenta una denuncia, es decir, que si fue abusado hace 40 años la Justicia está obligada a investigar”.

ESI y “sociedad adultocéntrica”.
El especialista en la temática, afirmó que la Ley de Educación Sexual es una herramienta fundamental para combatir el flagelo. “Es muy importante, porque si en todas las escuelas logramos como adultos construir ámbitos donde los niños pueden compartir las emociones, los abusos intrafamiliares van a tener que aflorar, y de esta manera se va a concientizar”, dijo.
Por último, concluyó al decir que los mayores deben tomar cartas en el asunto porque “el lobby de la infancia es inexistente, no hay presión por parte de ellos. Seguimos siendo una sociedad adultocéntrica, invisibilizando sus derechos”.