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«El derecho soberano a la salud»

ESPERANZAS SOBRE LA REGLAMENTACION DEL CONSUMO MEDICINAL DE CANNABIS

Rodrigo Catalano y Paola Ruggero, integrantes de Cannabis Medicinal La Pampa, desean ver concretada cuanto antes la posibilidad de «ejercer el derecho a la salud». Con optimismo creen que este 2020 es «el año» en el que se puede dar la activación política para que así sea.
Rodrigo y Paola son los padres de Iñaki, que acaba de cumplir 22 años. «Desde su adolescencia Iñaki presentó una epilepsia que se controlaba con la medicación y esto se fue haciéndose un síndrome. Las descargas epilépticas fueron haciéndose cada vez más frecuentes, hasta hacer un pico de 70 por días», relató Paola a LA ARENA.
«Esta situación conlleva a una pésima calidad de vida del padeciente y de sus familia. El estado de estrés emocional que vivíamos todos, pensar que en cualquier momento podía morirse de un infarto. Llegamos a tener tanto estrés, que vivimos algo así como el síndrome del soldado, porque estábamos todo el tiempo ante la posibilidad de la muerte de una persona, que es nuestro hijo», agregó Rodrigo.
Los médicos daban como única»opción para mejorar» un aumento en la dosis de medicación, «lo cual hacíamos, creíamos que estaba bien y hoy nos damos cuenta que cada vez se estaba intoxicando más y que era la razón que lo estaba llevando a la muerte».

Esperanza natural.
Paola recuerda que «un día vino Camila, nuestra hija mayor, y nos contó que en Estados Unidos había una nena que tomaba un aceite que hacían unos cannabicultores y la estaba ayudando a mejorar. Empecé a googlear, encontré unas notas que le habían hecho a la mamá de esta nena que tenía síndrome de West, ella tenía 300 convulsiones por día, y su mejoría fue impresionante».
«Desde acá dimos con el doctor Marcelo Morante de La Plata y el estaba conectado con una mamá que tenía una hija con esa enfermedad de West. Lo llame y me conecto con Ana García Nicora la presidenta de Cannabis Medicinal Argentina (Cameda). Gracias a ella, Rodrigo viajó a Buenos Aires y buscó el frasquito de aceite, hace ya 5 años».
«Fuimos a un seminario en la localidad de Mar Azul y salimos conmocionados. Escuchamos distintos testimonios. Parkinson, Esclerosis, Epilepsia, etc. Paralelamente Iñaki iba mejorando con el aceite, nos dimos cuenta de que indudablemente él iba a tener una mejor calidad de vida, y nosotros como familia también», señaló Rodrigo.
Rodrigo y Paola sentían que por la calidad de vida a Iñaki estaba teniendo, no se podían quedar solo con lo que les daba un frasco de aceite. «Esto conllevó a que nosotros empezáramos a estudiar. A cultivar, a producir la medicina para nuestro hijo. Tuvimos también la premisa de derribar el paradigma que esta instalado sobre la marihuana. Nos hemos tenido que bancar que nos prejuzguen. Asumimos la responsabilidad de hacer en Santa Rosa el aceite, y de contar como Iñaki estaba mejorando día a día. Esto no puede ser un secreto, no te lo podes guardar, porque hace bien, y había muchas mamás y papás sufriendo».

Difusión.
Rodrigo explicó el inicio de la difusión que comenzaron a hacer en Santa Rosa. «Empezamos a traer gente para difundir esto y así fue como hicimos una primera jornada en la Universidad, después con la ayuda de los chicos del Sindicato de Prensa (Sipren), luego en la CPE, hicimos una capacitación en Faerac. Invitamos a gente de Argentina y a profesionales chilenos que hacen bio investigación. En Chile estaban mucho más adelantados. Con ellos aprendimos que una sola cepa a veces no alcanza, porque se produce un acostumbramiento, necesitas ir cambiando. Y lo vemos en Iña, cambiamos cepa y es automático el cambio que se ve».

Empatía política.
«Creemos que hasta ahora faltó empatía política y acompañamiento. Nosotros podemos, con información, acortar el camino a la gente que necesita mejorar su calidad de vida. El tema de la prohibición es nefasto, todo lo que rodea al tema. Genera aceites truchos, genera negociados y gente que juega con la salud», explican.
«Estamos viendo que la voluntad política es lo que cerraría la cadena de empatía. En Nación ya se habla del tema y en lo local tuvimos acercamiento que este año hay realmente una verdadera intención, hay buenos proyectos. Ya sabemos que hay gente trabajando. Como papás ya hicimos todo lo que podíamos hacer».

Años nefastos.
Paola explica que «los cultivadores sabemos que la producción local es posible. Y existen además cannabicultores de gran envergadura, pero el gobierno anterior con la actuación de Patricia Bullrich, generó 4 años nefastos, donde se persiguió a los usuarios en ves de reglamentar una ley. Encima nos sacaron el Ministerio de Salud que era el que tenia que reglamentarla. Eso hizo que la Ley no pueda avanzar».
En el ámbito local, tampoco tuvieron el apoyo esperado. «Si hubiera habido un compromiso político para con las familias de los usuarios, habría sido otro el panorama. Nunca tuvimos un compromiso para poder ayudarnos. Con la cantidad de herramientas que existen, el laboratorio de pico que hace medicación, podría hacer tranquilamente Cannabis. La producción va a generar mucho trabajo, investigación científica y mucho dinero a la provincia».

Salud y libertad.
Paola señala que debe existir «soberanía de salud y libertad. Por mas que se reglamente el cultivo y que la provincia me de un frasquito en el hospital, yo quiero seguir haciéndome la medicina para mi y mis hijos. En San Antonio hubo voluntad desde el intendente hasta los médicos».
«Los médicos que recomiendan y avalan el uso del aceite de cannabis, deben involucrarse. Si no lo hacen, promueven a la clandestinidad. Conocemos gente a la que el médico les recomienda informalmente que use el aceite para tratarse, pero sin involucramiento y reglamentación es contraproducente. Porque hay gente que accede a un aceite trucho, no hace efecto, es gente que después dice que no sirve para nada, que es todo verso, y te tira 10 años para atrás de un trabajo que esta haciendo un montón de gente».

Información y responsabilidad.
«Hoy las nuevas generaciones, mismos nuestros hijos se están criando con más información sobre el cannabis y sus usos y esta íntimamente ligada a una cuestión de educación. Eso promueve un uso conciente de la planta. No van a tener necesidad de intoxicarse o confundirse».
«Como familia tenemos una gran esperanza de activación política. Ojalá que podamos ver concretado cuanto antes, pero también necesitamos saber como nos van a acompañar desde el Estado. Si mañana se aprueba la ordenanza de autocultivo, seguramente me van a asaltar. Mi casa se ha convertido en un búnker, porque me han robado todas las plantas siempre, no tenemos seguridad para cultivar», dice Paola, y agrega que «la gente tiene que empezar a decir que toma el aceite y pedir que el Estado la cuide, porque básicamente lo que queremos es poder ejercer este derecho soberano a la salud».