El drama de una mamá sin techo

USURPACION

Elizabeth Bravo es una joven mamá de cuatro niños que, en horas de la noche del viernes, rompió el candado que impedía el paso hacia un pequeño departamento erigido en un terreno del barrio Villa Germinal. La desesperación de la mujer por darle un techo a sus pequeños hijos la llevó a usurpar ese lugarcito que desde esa noche custodia y defiende con uñas y dientes. Si bien es consciente de que lo hecho “no está bien”, sabe también que la prioridad máxima es el bienestar de sus cuatro niños menores de edad -dos de ellos con certificado por discapacidad- y la de un bebé que está en camino. “Yo no me voy a ir”, dijo, pese a que algunos minutos después de ingresar al departamento, la persona que dice ser propietaria del lugar quiso desalojarla y llamó a la Policía, que acudió con personal del Area de Niñez, de la Unidad Funcional.
Conocido su caso, el diputado por el Frente Renovador (y candidato a la intendencia de Santa Rosa) Darío Hernández se acercó el sábado al departamentito donde se ubicó Bravo para brindarle su apoyo y facilitarle mercadería. También se acercaron “amigos de fierro”, como ella los llamó.
Por otra parte, la mujer recibió -también durante la jornada del sábado- una “Cédula de Citación” en la que se le notificó que deberá presentarse el lunes ante el Ministerio Público Fiscal (a la Fiscalía de Delitos contra la Propiedad y Juicios Directos) por el hecho caratulado como “Usurpación” en perjuicio de la denunciante propietaria del terreno.

Desesperada.
Habían pasado pocos minutos de las 23 horas del viernes y Elizabeth, con la ayuda de un familiar, rompió el candado que estaba adosado a una cadena que mantenía bien cerrado un portón de hierro. El lugar está ubicado sobre la calle Padre Farinatti, a la altura del 900, entre Padre Donatti y Filiberto, en Villa Germinal; al norte de Santa Rosa. La mujer sabía de antemano que en ese terreno había una pequeña construcción que estaba desocupada. Tenía el dato de que nadie vivía ahí, además averiguó por sus propios medios a quién le pertenecía… y al enterarse que en principio nadie se hacía cargo de mantenerlo limpio -ella lo limpió con conocidos ayer- no lo dudó y se metió.
El terreno a simple vista daba cuenta de la falta de mantenimiento. Tenía malezas altas y en el medio están las cuatro paredes de ladrillo sin revocar que le dan forma a un departamentito. No tiene divisiones internas, ni servicio de luz, ni de gas. En fin, no tiene nada. Apenas cuenta con un baño -si vale llamar así a un poso en la tierra- y que para acceder a él hay que salir a fuera y caminar algunos metros hasta llegar a la parte trasera del terreno. En ese lugar, casi a oscuras, estaba Elizabeth. Al lado de ella dos niños de entre 8 y 11 años y más al fondo, sobre unos colchones ubicados contra una pared, descansaban dos nenes más chiquitos. Venía de pasar un mal momento porque intentaron desalojarla. Sin embargo resistió y se quedó allí.
“No tengo casa, estoy desesperada, necesitaba un techo para mis nenes”, contó la mujer a LA ARENA, mientras alumbraba el interior del inmueble con dos velas. En cuanto a sus niños, la joven madre dijo que “ahora que recién nos metemos están durmiendo sobre los colchones solamente”. Sin embargo minutos previos a que LA ARENA se reitre del lugar ya estaba armando las camas -cuchetas- para que los menores puedan descansar.

Desalojo.
En ese mismo momento, en la vereda, del otro lado del tejido de alambre que separa el terreno con la calle Farinatti, había un móvil de la Ufdgna y una camioneta en la que se movían dos efectivos de la Seccional Segunda y que ya estaban prestos a retirarse pues habían dialogado con ella y todo había quedado aclarado.
Los uniformados se portaron bien -al menos con el equipo periodístico que acudió al lugar- aunque Elizabeth aseguró que los otros, aquellos que se movían en el móvil de Niñez -una mujer y un hombre, ambos de civil- “me amenazaron con sacarme los nenes si no me iba”. La supuesta propietaria la denunció, por eso la visita de los policías. Sin embargo el desalojo -o intento de desalojo- no fue posible. Ella se mantuvo firme y nadie la movió del lugar.
“Yo no me voy a ir”, aseguró en su diálogo y contó que ocupó ese lugar porque “me dijeron en el IPAV que no iba a haber casa para mí. Porque estoy anotada fuera de tiempo”, lamentó, y remarcó su derecho de acceder a una vivienda social puesto que tiene dos niños que sufren discapacidad. Respecto a ello indicó que “por vivir acá a mis nenes no les va a faltar nada, ni van a pasar hambre. Yo les doy todo lo que puedo, pero me duele que quisieran ‘sacármelos’ como dijeron. Yo voy a soportar, voy a hacer lo que sea por darles un techo”, concluyó Bravo.