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Una de las aves invasoras más dañinas llegó a La Pampa

UNA ESPECIE INVASORA QUE GENERA GRANDES PERJUICIOS ECONOMICOS

El estornino pinto, una especie originaria de Eurasia considerada una de las aves invasoras con mayor éxito en la colonización de nuevas áreas, generadora de grandes perjuicios económicos y alteraciones ambientales allí donde se propaga, ya llegó a La Pampa. Así lo informó el Museo de Historia Natural de La Pampa al reportar la presencia de ejemplares en el noreste pampeano, donde se ha verificado «la existencia de poblaciones reproductivas en incremento».
El primer registro formal de «Sturnus vulgaris», tal su nombre científico de esta ave, data de 1987. Desde entonces su tamaño poblacional y rango de distribución se ha incrementado rápidamente, invadiendo en 30 años con total éxito el centro de Argentina.
A pesar de algunos intentos iniciales de erradicación, el ave ha logrado ampliar su área de distribución a una tasa promedio de 7,5 kilómetros al año, llegando actualmente a Mendoza, norte de Córdoba y Corrientes.
Los estorninos pintos hacen uso de una variedad de sitios de anidación naturales y artificiales, lo que sumado a su alta capacidad reproductiva (ponen 5 huevos dos veces al año, doblando su población de una temporada a la siguiente), la ausencia de predadores naturales y su alta agresividad (predominan en la competencia por los recursos frente a las especies autóctonas), así como su adaptabilidad a comer casi cualquier cosa (desde insectos hasta alimento balanceado, basura y granos) convierten a esta ave en una especie de difícil control.
En los Estados Unidos fue introducido a finales del siglo XIX y en apenas medio siglo ocupó un área de 8 millones de kilómetros cuadrados, causando pérdidas anuales por más de 2 mil millones de dólares. La inversión para prevenir daños quintuplica esa cifra.

Barrabravas.
En abril de 2010, LA ARENA informaba del preocupante avance que esta ave exótica mostraba en algunas regiones de nuestro país, en ese caso en la ciudad de La Plata.
«Lo que para Santa Rosa son los tordos, para la ciudad de La Plata y sus alrededores son los estorninos: especies exóticas que crecen rápidamente y modifican el equilibrio ecológico de la región», informaba este diario en aquel entonces. «Sin depredadores naturales, estas aves oriundas del hemisferio norte, ya conforman grandes bandadas y ocupan los nichos ecológicos de especies autóctonas o que ya están incorporadas a los ecosistemas locales».
Se cree que los primeros estorninos habrían llegado a nuestro país desde América del Norte por importadores de pájaros que los dejaron en libertad al no poder venderlos. Desde mediados de los ochenta, cuando en Bernal se registraron los primeros casales sueltos, la especie no ha dejado de multiplicarse en forma vertiginosa sin encontrar límite en la llanura pampeana.
En La Plata y ciudades vecinas, nidifica en huecos de árboles, debajo de aleros y estructuras industriales. Algunos ornitólogos sospechan que más allá de la disponibilidad de alimentos, el medio urbano les ofrece beneficios adicionales relacionado con la temperatura, lo que influye en su permanencia.

Gran voracidad.
Por su capacidad reproductiva y su voracidad (comen prácticamente de todo: desde insectos hasta alimento balanceado y basura), los estorninos pintos han empezado a desplazar a otras especies locales sin encontrar todavía un predador natural que ponga freno a su avance.
«Son un poco como ‘barrabravas'», sostuvo Julio Milat, el responsable del Museo Ornitológico de Berisso en un artículo publicado por el diario platense El Día. «Los estorninos no sólo compiten con las especies autóctonas por el alimento sino también por los espacios de nidificación: se los ha visto incluso echar de sus nidos a pájaros carpinteros», afirmó el especialista, quien sostiene que su avance no encuentra barreras naturales: «las aves rapaces que se alimentan de palomas tampoco suelen atacarlos porque no están acostumbradas a ellos».