Inicio La Pampa El ISS revisaría el despido del joven que se confesó adicto

El ISS revisaría el despido del joven que se confesó adicto

SE ENCADENO

Llamaba la atención el pibe, envuelto en una manta celeste, en el ingreso mismo al Instituto de Seguridad Social, encadenado a un caño reclamando porque le devuelvan el puesto de trabajo que -según dice- perdió hace dos meses porque no supo explicar a tiempo su problema de adicción, que en más de una oportunidad le hacía faltar a su empleo.
El frío de la mañana del lunes era intenso en todos lados, y justamente en esa esquina el viento lo hace sentir aún más penetrante. El muchacho, Jonathan Alexis Reinhartt (26), estaba allí desde la noche anterior: «Lo único que pido es que me devuelvan mi trabajo, porque lo perdí por no hablar a tiempo… tenía problemas de adicciones y a nadie le resulta fácil confesarlo, y por eso faltaba algunas veces. Había puesto un abogado, pero no me pudo resolver nada, y me costaba pagarlo», le dijo a un cronista de LA ARENA.
«Soy el único sostén de mi familia, tengo un hijito de tres años y necesito trabajar. Necesito una segunda oportunidad porque tengo un nene, tengo que pagar el alquiler… por eso hago esto», insistió.

Problema de adicción.
Después dijo: «Estoy desde las 12 de la noche, y ahora a las 8 de la mañana pasó un supervisor y me dijo que después hablábamos, pero hasta ahora nada… pedí que me dejaran ingresar al baño y no me dejaron, y el Instituto se sabe que es una entidad pública… los muchachos de la remisería de aquí enfrente me permitieron usar su baño. Espero una reconsideración, porque lo necesito…», agregó.
En un momento dado Jonathan explicó que tiene desde 2002 un problema de adicciones con el alcohol y la marihuana, y que «por no hablar, por no estar en boca de todos en su momento me callé, no dije nada y me quedé con mi enfermedad, que es la que me llevó a faltar a trabajar y a otros problemas».
Lo cierto es que el joven expuso públicamente el temor que deben sentir muchos que -afectados de una enfermedad- prefieren no darlo a conocer, precisamente para no sufrir esa situación de segregación en la que no pocas veces cae la sociedad.
Y después contó: «Trabajé cinco meses sin decir nada en el área de limpieza, y aunque empecé el tratamiento de mi enfermedad quedé cesanteado. Puse un abogado, y pedí una reconsideración, pero la verdad es que no puedo pagarlo… No me queda otra que hacer esto para contar lo que me pasa. Es tal vez lo que le pasa a muchos, pero es fuerte asumirlo y poder contarlo», se lamentó.

Solidaridad.
Promediando la mañana un grupo importante de empleados del ISS salieron a acompañarlo e hicieron una batucada: «La verdad que es buen pibe… pero él no quiso contar de su problema… primero trabajó en la administración y después lo pasaron a limpieza, y era buen compañero, trabajaba bien», comentó uno de quienes fue su compañero en el Instituto. «Ojalá se pueda reconsiderar esta situación», agregaron otros que se acercaron a dialogar con el cronista, mientras el frío parecía más frío en esa esquina donde el viento suele correr pareciera más fuerte que en otros lugares de la ciudad.

Cómo aguantar.
Una joven, solícita, le acercó a Jonatan un vaso con un té, como para mitigar el rigor de la mañana gélida. El muchacho, tratando de arroparse con una frazada, aterido, temblaba como una hoja -un término que reflejaba fielmente su momento-. En tanto una ambulancia del Servicio Médico se retiraba, el médico Claudio Acosta alcanzó a explicar que «se lo veía bien, compensado… pero hace demasiado frío y no sé cuánto tiempo más puede estar en esas condiciones», alertó.

¿Una posible reconsideración?
Reinhartt «todavía no agotó la vía administrativa», dijeron desde el Instituto de Seguridad Social, en respuesta a la protesta del joven que se encadenó en la entrada del edificio. Aunque el comunicado da cuenta que el reclamante nunca adujo antes problemas de adicciones, para justificar sus repetidas ausencias, aquella frase podría estar ofreciendo una pequeña posibilidad de reconsideración de la drástica medida que terminó con el empleado en la calle. Textualmente el ISS informó que «la aplicación de la medida segregativa (cesantía), se debió a reiterados incumplimientos disciplinarios por parte del ex agente. El señor Reinhartt comenzó a trabajar en el ISS el 23 de abril de 2012 y a partir de septiembre de ese mismo año sucesivamente hasta el momento en que se lo desvinculó laboralmente, ha incurrido en incumplimientos de horario, falta de compensación de permisos de salida, abandono de tareas sin autorización e inasistencias injustificadas, acumulando en su corta carrera administrativa un total de cinco llamados de atención, siete apercibimientos y ha estado suspendido durante treinta y siete días».
Se indica además que «a esto se le suman ocho días más de inasistencias injustificadas durante el 2018, por lo que se le inició un sumario que derivó en una recomendación de la Fiscalía de Investigaciones Administrativas al ISS, de aplicar una cesantía al señor Reinhartt, la que fuera efectivizada por el Directorio del organismo».

Nunca dijo nada.
Se aclara luego que «en ningún momento durante el uso de la Licencia por Enfermedad, reuniones personales sostenidas por las autoridades y el área de Recursos Humanos, ni durante el sumario administrativo, el señor Reinhartt manifestó problemas de adicciones, como tampoco lo hizo su familia. Asimismo, el Instituto puso a su disposición el Programa de Asistencia al Agente con que cuenta el organismo, lo que fue comunicado oportunamente a él y su familia, tratando de revertir los incumplimientos laborales, pero el ex agente decidió no utilizarlo».
Fue así que el ISS «además de aplicar las medidas disciplinarias pertinentes, activó las herramientas de asistencia con que cuenta, brindando todas las oportunidades que legalmente están a su alcance. Por último y pese a la medida de coacción que ha adoptado el señor Reinhartt debido a su disconformidad con lo resuelto por el ISS, cabe señalar que aún no ha agotado la vía administrativa», se concluye.