sábado, 19 septiembre 2020
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El lago Casa de Piedra se va acercando a la villa

La lenta pero persistente recuperación de nivel que muestra el lago de Casa de Piedra alienta la esperanza de que este verano la villa de Casa de Piedra recupere su perfil turístico más conocido: una pequeña playa en un extenso lago emplazado en medio de un desierto. Aunque la recuperación es lenta, la escasa pendiente que tiene el lecho del lago frente a la villa hacen que la costa del lago se acerque día a día.
El lago Casa de Piedra sigue subiendo lentamente. En lo que va de agosto, el pelo de agua se elevó a razón de 2,41 centímetros por día. Ayer, la cota había alcanzado los 270,61 metros sobre el nivel del mar (msnm). El caudal que trae el río Colorado promedió los 49,6 metros cúbicos por segundo (m3/s) con un pico de 57 m3/s el 7 de agosto y un piso de 45 durante los tres primeros días del mes.
Si se toma en cuenta el mínimo nivel histórico del lago, registrado el 10 de abril, cuando el agua bajó hasta los 268,39 msnm, puede observarse que en cuatro meses y dos días subió 2,22 metros.
Pese a que el ascenso fue de 2 metros -una tercera parte de los 6 metros que tenía hace un par de años-, las características del lecho hacen que el agua, así como se retiró rápidamente, vuelva a acercarse al sector donde se encuentra la villa.
Es que en esta parte de su perímetro, el lecho del lago exhibe una suave pendiente mientras que en el resto lo hace con un ángulo más marcado. En algunos lugares, sobre todo en la costa pampeana, la línea de costa llegó a retirarse 8 kilómetros.

El regreso.
Así como se fue rápidamente, el agua también se acerca día a día y esto alegra a los pobladores del lugar, que alientan la esperanza de que este verano la villa vuelva a ser una villa turística al 100 por ciento, como se la pensó hace más de 15 años, al momento de su fundación.
Y aunque ese componente turístico no regrese en toda su intensidad, las autoridades de la villa están trabajando para generar nuevas opciones y volver a colocar al lugar en un lugar preponderante de la grilla turística pampeana.
Hace un par de semanas, el delegado comunal, Martín Borthiry, comentó algunas ideas en las que están trabajando a la par que el gobierno provincial invierte en la recuperación de los principales edificios del lugar.
Según comentó Borthiry, para este verano se piensa reflotar el camping de pescadores y promover un lugar sobre el río Colorado, unos 500 metros aguas abajo del dique, donde existe una zona de piedras muy bonita que se utilizará como alternativa turística para que la gente pueda ir a bañarse y a pescar.
«De a poco estamos construyendo el lugar que todos queremos», se esperanzó Borthiry.

Reactivación del río Curacó
La reactivación del río Curacó fue breve y no alcanzó a generar un escurrimiento de importancia, sostuvo ayer el secretario de Recursos Hídricos de la provincia, Néstor Lastiri.
«No es que se haya reactivado el río desde su naciente hasta la desembocadura, sino que llovió mucho y se acumuló agua en el cauce», explicó el funcionario. Si bien el agua generó un encharcamiento del cauce, no fue lo suficiente como para generar una corriente que avanzara aguas abajo. «No hubo una descarga en el río Colorado», aclaró Lastiri.
El tramo inferior del pequeño y lejano río pampeano -el único que discurre en su totalidad dentro del territorio pampeano- suele tener agua en su cauce e incluso en alguna oportunidad se forma un hilo de agua que puede llegar hasta el Colorado.
«Siempre hay un pequeño escurrimiento, pero eso es todo el agua subterránea, en poca cantidad», reiteró Lastiri. El aporte es producto de las lluvias pero también de algunos «lloraderos» que tiene la sierra de Pichi Mahuida y que aportan hilos de agua que pueden mantenerse durante un tiempo prolongado.
Las nacientes del río Curacó se encuentran en el complejo lagunar de Puelches, ubicado unos 110 kilómetros al noroeste de la descarga en el río Colorado. Producto de que el río Salado Chadileuvú hace mucho que no llega hasta ellas, sus cuencos están secos o bien tienen una retracción tan grande que no llegan a activar el río Curacó.
Las activaciones del Curacó, cuando son de una intensidad un poco mayor a la actual, suelen provocar quejas aguas abajo porque el tenor salino que aportan al río Colorado es tan alto que no pasa desapercibido. Algunas localidades ribereñas e incluso zonas de riego optan por cerrar el ingreso del agua a sus canales o tomas hasta tanto el tenor salino vuelva a sus valores habituales.