El ministro Kohan apuntó contra la industria farmacéutica

El ministro de Salud de la provincia, Mario Kohan, lanzó una fuerte crítica a la industria farmacéutica, a la que calificó como “los corsarios del siglo XXI” en referencia a los altos precios que fijan para los medicamentos y al costo de algunos tratamientos. “Compran la voluntad de todos”, denunció.
En su visita a la Comisión de legislación social y salud pública de la Legislatura, Kohan reveló aristas preocupantes de su reciente participación en el Congreso de Obras Sociales Provinciales, relacionadas con las políticas de medicamentos, que “es necesario que se las ponga en discusión”, según afirmó.
“A mí lo que más me preocupa es un grave problema que estamos teniendo en la Argentina y en todo el mundo, y en nuestra provincia… el costo del medicamento y algunos tratamientos, que se están dando, que no son de tanta probada eficacia pero que son exigidos generando muchos conflictos”, expresó Kohan.
Y añadió: “Tenemos que discutir entre todos una ciudadanía responsable a la hora de reclamar a una obra social qué queremos, porque el derecho individual no puede estar por encima del derecho colectivo y esto en salud se debe aplicar absolutamente. Es algo que hay que tomarlo muy en cuenta porque estamos desfinanciando el sistema y corremos riesgo de perderlo”.

“Corsarios”.
El ministro, que en un párrafo de su charla describió a la industria farmacéutica como “los corsarios del siglo XXI”, hizo su exposición ayudado por un power point, según informó prensa de la Legislatura: “En un reciente encuentro, le representante del laboratorio Bayer, dijo ‘nosotros no desarrollamos medicamentos para el mercado indio, lo hacemos para los occidentales que pueden pagarlos’. Haciendo un real abuso de las patentes, los laboratorios recaudan un billón de euros al año con los medicamentos, pero el costo de los mismos es el 21% de su precio de venta o sea unos 210 mil millones de euros. Y una rentabilidad razonable podría ser del 5%, o sea 10.500 millones de euros”.
En ese sentido, el funcionario graficó que “esto significa que se quedan con un excedente de 220.500 millones de euros. ¿Qué excusa tienen para semejante diferencia? Pagar la investigación. Ahora, aunque está comprobado que para investigación se destina el 16% del costo del medicamento, lo que significarían unos 160 mil millones de euros, ellos dicen que invierten 779.500 millones. Aún así, les queda una impresionante rentabilidad de 600 mil millones de euros, lo que torna injustificadamente carísimos a los medicamentos”.
“¿Y eso por qué?”, se preguntó Kohan. “Porque los grandes inversores de la industria farmacéutica son fondos de inversión que aspiran a una ganancia equivalente al mejor negocio financiero. Es así que se registra un abuso en los precios de todos los medicamentos”.

“Compra voluntades”.
En sus duras críticas, Kohan afirmó que “la industria farmacéutica es sumamente seductora y ofrece pago a plazos, ofrece descuentos, paga por valor, riesgo compartido (‘usted paga durante un tiempo y si el paciente sobrevive, pagamos nosotros’), pago por volumen y otros… Se las ingenia para comprar la voluntad de todos: influye sobre médicos, entes reguladores, pacientes a los que les fabrica una realidad que no es, gobiernos, jueces, etc”.
Para Kohan, la industria farmacéutica “nos ha llevado a una situación donde no hay sistema de salud solidario que pueda resistir porque el costo del medicamento no es un valor objetivo sino que está dado por lo que el paciente esté dispuesto a pagar”.

Regulación.
Kohan, en tanto, destacó que “es necesario” que el Estado regule el precio de los medicamentos. “Hoy por hoy Francia es el único país en el mundo que, por ley, prohíbe los tratamientos compasivos, que son aquellos a los que se recurren, por prescripción médica, aunque sin ninguna comprobación científica aún y sin que esté a la venta, por lo que son de un precio exorbitante, después de haber fracasado uno, dos, tres o más tratamientos”.
En el final, el titular de Salud aseveró: “Necesitamos de un Estado menos paternalista y de más ciudadanos responsables. Debemos preguntarnos si es responsable que para una sobrevida de 6 meses, una obra social del Estado invierta un medicamento de un costo que supera los dos millones de dólares. El derecho individual no puede ser superior al derecho colectivo”.

La inversión del Sempre
Para graficar lo que sucede en nuestra provincia con el precio de los medicamentos y de los tratamientos médicos, Kohan explicó casos particulares. “En La Pampa se dan, o se han dado, casos muy elocuentes: hay una chiquita que padece de síndrome urémico hemolítico por el cual se la está tratando con un medicamento denominado Ecolizumab que le demanda al Estado una inversión de 55.250 dólares mensuales, lo que significa que para obtener un beneficio relevante estás pagando 24 millones de pesos por esa única paciente al año. Hay otro paciente que necesita tratarse por la mucopolisacoridosis que padece, con un medicamento de un costo de 15 millones de pesos al año”.
De acuerdo al informe del ministro, “las estadísticas también han revelado que para que un paciente con cáncer de pulmón obtenga una sobrevida de 2,8 meses, hay que tratar a cinco pacientes con la misma patología con una inversión de 15.600 millones al año”.
Finalmente, el funcionario afirmó que la obra social del Estado, el Sempre, “está invirtiendo en medicamentos de un 32 al 35% de su presupuesto, cuando para que funcionara bien toda obra social no debería invertir más del 20% en medicamentos”.

Lo que se paga y lo que se debería
En su exposición, Kohan dio algunos ejemplos sobre los abusos en los precios. “El tratamiento de la hepatitis C se hace con un medicamento que de costo el paciente debería pagar 58 euros por día, y en realidad paga 10.220 euros. Una medicación contra el cáncer debería significarle al paciente 161 euros diarios y paga 28.400 euros. Contra el SIDA, debería pagar 82 euros diarios y paga 7.250 euros. Y para una enfermedad llamada neumococo, debería pagar un medicamento a razón de 5 euros diarios y lo cobran a 159 euros”.